Personajes / 15 de noviembre de 2013

Sol Storni: “Es artista quien hace algo con mucho amor”

Sobrina nieta de Alfonsina, prepara la sexta edición de Hopening, un evento de arte multidisciplinario. Intuición y ordenar el caos.

Búsquedas. Dedicó su performance “Ex.Presa” a sus ancestros femeninos, y participaron Leticia Brédice, Julieta Ortega y Soledad Silveyra.

Dice que su cabeza no para, y tanto es así que necesita ir a remojarla en una pileta o enmarcarla con un sombrero como el que acostumbra llevar. Repite que la dominan el vuelo mental y la creatividad. Advierte que no puede tener ideas y no realizarlas. Sol Storni es sobrina nieta de la mítica Alfonsina Storni, estudió artes visuales, teatro, danza y canto en el IUNA y se perfeccionó con maestros como Alessandro Berti, Luis Felipe Noé y Fabiana Barreda. Ahora prepara la sexta edición de “Hopening, celebración de artistas”, el evento multidisciplinario de arte que ella misma creó, el 23 de noviembre en Nordelta. “Hopening fusiona lo mejor de las artes visuales, la música y el cine en un formato divertido, donde el público atraviesa una experiencia que lo involucra. Me interesa la fusión. Hopening es como una obra, como un cuadro, pero en el que trabajo con la impronta de los seres humanos”, dice.

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Noticias: ¿Cómo nació el concepto de Hopening?
Sol Storni: Fue casual, como todo. Me separé en el 2005, me mudé a una casa, tenía dos hijos (Benjamín, 9, y Rocío, 12) y un montón de cuadros y dije “los voy a colgar”. Y una amiga, más loca que yo, me dijo “no compres muebles, poné luces, hacé una galería”. Empecé con una subasta de mi obra.

Noticias: ¿Desde cuándo vive del arte?
Storni: No sé, todavía lo estoy intentando (risas), eso es siempre una aspiración, para todos. Una vez me pasó algo muy lindo. Yo estaba en el taller de Pérez Celis, él había vuelto de EE.UU. porque estaba muy mal de salud y me mostró su obra, me dijo que le gustaría estar con la gente. Hablé con una persona de Nordelta para hacer una muestra suya. Después le llevé el libro de visitas a Fundaleu. Me dijo gracias tantas veces… Esa humildad y esa fragilidad no la voy a olvidar nunca, es tan efímero todo… dije ¿por qué me tocó a mí ese momento? Me di cuenta de que me era fácil juntar “a” con “b” con “c” y que pasara “j”, y que eso era bueno para un montón de gente, y lo empecé a ejercer con esa responsabilidad. Al poco tiempo, Pérez Celis falleció.

Noticias: Habla de una meditación gráfica, ¿de qué se trata?
Storni: Creo que es una forma de que la mente ya no piense, vas a un lugar de mucha intuición y cierto silencio de lo concreto, de buscar un resultado, y se suelta todo. La imagen me revela lo que está más adentro, lo inconsciente, pero es una intuición que todos tenemos. En los artistas es muy desarrollada, como esas personas que ven las cosas antes de que ocurran, la mente tiene esa capacidad.

Noticias: ¿Cuál fue el momento de autorrevelación?
Storni: Desde chica me veo en ese mundo de voces, de tener intuiciones, visiones.

Noticias: ¿Escuchaba voces?
Storni: Sí, sé que estaba siempre viviendo en ese entremundo. Pero me parece que le pasa a todos los niños, después te vas formateando y aprendés ciertas cosas que te van cerrando. Pero la esencia de la naturaleza humana tiene eso. Yo viví en Pipa (una playa al Nordeste de Brasil), estaba mucho a la intemperie y te vas convirtiendo en un animalito, sentís cuando va a llover, percibís cuando va a venir alguien… ahí vivencié que la mente tiene esta capacidad.

Noticias: Al hablar sobre Alfonsina, dice que usted tuvo una época en la que se despertaba en sueños.
Storni: Sí, tenía un cuadernito debajo de la cama, me despertaba, escribía cuentos, me volvía a dormir. Cuando los leía, decía ¡esto no lo escribí yo!

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Noticias: Qué llamativo que el último poema de ella se llame “Voy a dormir” y que usted se despertara, ¿no?
Storni: Sí, es tremendo. Se me pone la piel de gallina, es muy fuerte. Mirá, mis abuelas murieron en el mismo año, yo tenía alrededor de 20, y con una me pasó que entré al lugar donde la velaban y me puse a escribir muy automáticamente poesías, a hacer florcitas con las servilletitas de papel. Con la otra, agarré unos pétalos que estaban ahí y se los fui poniendo como si fuera en su columna. Ese mismo año, releo las “Obras completas” de Alfonsina, abro al azar y me encuentro con un poema que me dejó congelada porque dice algo como “a vos con tus manos poeta, te pido que cuando me muera, me pongas un ramo”… Lo mismo que ella estaba pidiendo es lo yo habia hecho con mis abuelas.

Noticias: ¿Cuál es su grado de parentesco con Alfonsina?
Storni: Era la prima hermana de mi abuelo paterno. De chica, íbamos mucho a Mar del Plata y siempre era ver la placa y la escultura.

Se niega a decir cuántos años tiene. ¿Por qué no? Y porqué sí, responde. Pero se queda pensando argumentos y concluye que somos seres espirituales, venimos desde tiempos inmemoriales y acotarse a llenar el casillero de la edad es limitarse a ser materia. Juega con las palabras y las enlaza: “Sol… edad, soledad”, repite.

A los 18 se fue a recorrer el mundo. Fue difícil, reconoce, porque no había teléfono celular, ni mail ni nada, y se las tenía que rebuscar sola en todo sentido. “La repadecí por momentos, pero me curtí mucho”, reflexiona.

Noticias: A los 20 tuvo una depresión fuerte, ¿llegó al intento de suicidio?
Storni: No intenté suicidarme, pero siempre fue… fue mucha tristeza. Vivía en Palermo, en un monoambiente con kitchenette. Y bueno, por historias de la vida, ahí sí se me puso oscuro. Yo todo lo paso por el cuerpo y un día me levanté de la cama y no veía. Salí y dije “me voy para Santa Fe, ahí debe haber luz”. Era un atardecer lluvioso y me senté en el escaparate de un local iluminado. “Ok, vamos a cruzar la vereda”, me dije. Crucé realmente y me fui a comprar materiales para pintar. Hice “next” (el próximo), ya fue, con la mente. Un amigo me había regalado un atril, empecé a pintar, y el arte sana y salva. Ahí salió todo.

Noticias: ¿El arte sana porque transforma?
Storni: Cuando yo era chica, me enfermaba seguido de anginas y bronquitis. Mi mamá me daba libritos para pintar. Lo mismo cuando me quedaba todo el verano en la casa de mi abuela, en Mar del Plata, y mis viejos venían cada tanto: mi abuela me compraba el block del Pato Donald para pintar. Por eso este año estamos lanzando el programa “El arte sana y salva”, una colección de libros para pintar, pero de grandes pintores contemporáneos, para donar a las salas de espera e internación de hospitales públicos.

Noticias: ¿Cuándo el arte se le transformó en celebración?
Storni: Creo que desde siempre. Es cruzar aquella vereda, pero nos pasa a todos. Porque Pérez Celis se estaba muriendo y dijo “quiero ir a hablar con la gente”. Entonces hay que ponerle mucha vitalidad al salir a conversar con el otro, a reflexionar, a crear algo en conjunto. Esto que tiene Hopening, que hace referencia al Happening, algo nuevo e inesperado, espontáneo, dejar que suceda y sorprenderse con eso. Uno pone lo suyo, pero la obra también le empieza a hablar, y ahí está lo interesante.

Noticias: ¿Cómo transcurre para usted el proceso creativo?
Storni: No sé, un día le dije a mi hija: “hija, es muy difícil ser artista, es muy difícil la mente del artista”, se lo expliqué y lo entendió. Le dije “¡yo no puedo ver el cuaderno de comunicaciones!” (risas). Yo lloro, entendés, no es lindo, por momentos decís qué hago, porque es así todo el tiempo, no hay principio y fin. Necesito ordenar el caos, integrar búsquedas y necesidades que incluso se ponen en las del otro, es colocar espejos para comprenderse a sí mismo. Me parece que está bueno poderlo compartir, no estar aislado.

Noticias: En ese funcionamiento que describe como “la cabeza del artista”, quizás el gran desafío es hacer todo eso inteligible, y conectar con los otros para no quedarse sola.
Storni: Es verdad lo que decís. Si tenés la percepción muy abierta, captás un montón de cosas que están en el inconsciente colectivo, pero tampoco lo sabés decodificar mucho, tenés que entenderlo para después poder hacer algo. De ahí a ganar plata… (risas). Uno de los saltos epistemológicos que hice fue con la performance “Ex.Presa”.

Noticias: “Ex.Presa” trataba la violencia de género, ¿las temáticas se le imponen o sale a buscarlas?
Storni: Fue medio casual. Estaba haciendo obra en un espacio público y tenía que llevar algún elemento no convencional, agarré unas bombachas del cajón de mi hija, porque ya le quedaban chicas, y me puse a laburar. Y de repente empiezo a sentir que la gente se para y que había una energía especial. Después en Córdoba, hablo con una chica y le cuento lo que venía haciendo con las bombachas y me dice “eso va a ayudar a mucha gente, porque a mí, bla bla bla”, hizo todo un relato. Volvía de India, hablo con otra en el avión y resultó ser una bioquìmica que recibe el ADN que le mandan de los juzgados en bombachas y pelos. Así todo, uno detrás de otro. Justo Gaby Rocca me propone hacer fotos, me enrosqué con eso, y busqué gente de otras disciplinas. Fue un gran proceso hopenista, hacer un collage de integración de las miradas.

Dice que Hopening le permite entender la dimensión de lo que significa entregarse a algo, hacerlo al ciento por ciento, y ver cómo va tomando una dimensión mayor. “Un amigo me dijo una vez: `lo que hacés le da sentido a la vida de mucha gente´ y esa vez que me corrí de la oscuridad para pasar a la luz, fue como decir “necesito un sentido y lo voy a conseguir”. Yo conozco la tristeza de no tener un sentido. Cada día uno se levanta y dice “esto tiene un sentido”, hagas lo que hagas. Para mí es artista quien hace algo con mucho amor”, explica.

Noticias: Su arte se expresa con líneas despejadas y la estética del blanco y del vacío, pero también con el exceso del color, ¿reconoce esa ambivalencia?
Storni: Sí, es como la última perfomance, llamada Mafia Meditation. La propuesta era hacer algo que tuviera que ver con lo italiano, entonces me puse a meditar con spaguettis en el regazo y la gente iba comiendo… era la conexión del chakra de la raíz y de lo etéreo y sutil, y cómo en ese camino la energía transita por esos distintos lugares. A la furia o el apetito también hay que poderlos observar y dejarlos fluir, porque se van a transformar en otra cosa.

 

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