Personajes / 22 de Noviembre de 2013

Patricia Pouchulu: “Un mundo sin música extinguiría la pasión”

Es una de las pocas directoras de orquesta sinfónica y se destaca en el exterior. Riccardo Muti, Dudamel, y malabares domésticos.

Vuela alto. El 5 de diciembre Pouchulu dirigirá en el Avenida el concierto anual de la asociación que creó, “La bella música”.

No muy alta –un poco más de 1,60 metro–, al empuñar la batuta Patricia Pouchulu se agiganta. Claro que los zapatos con plataformas y tacos aguja de 12 centímetros, ayudan: “Los otros directores me ven y se horrorizan, creen que me voy a caer. No saben que así estoy bien plantada, me siento muy segura, y son muy cómodos ”, cuenta ella, con una sonrisa que parece no borrarse nunca. Recibió el Premio Estímulo de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, es de las pocas mujeres que dirige una orquesta sinfónica, y quizá la única argentina que se destaca en el exterior.

Profesora de piano, con un doctorado en Francia, en el 2010 llegó su primera presentación, en el Teatro Avenida, ante 1.500 personas. Lleva hechos más de 30 conciertos en el Congreso de la Nación. En el 2011 fue elegida para dirigir a la Orquesta Nacional de Rusia en el concierto final de una master class; al año siguiente repitió la experiencia con la Sinfónica Nacional de Lituania.

Casada y madre de Ada (26), Ángela (21) e Isabel Azul (18), alguna vez se imaginó como física nuclear y hasta se inscribió en Ciencias Exactas. Pero su rumbo era otro. Es la fundadora de “La bella música” –entidad que promueve el desarrollo de jóvenes músicos argentinos y el intercambio entre artistas del país e internacionales–, con una sinfónica propia que dirigirá, como cada 5 de diciembre, en el Teatro Avenida. De la voluntariosa y tenaz Patricia Pouchulu escribió el crítico austríaco Klaus Billand en la revista especializada en ópera “Der neue Merker”: “Una personalidad con un compromiso extraordinario como fuerza gestora, que dirige con mano firme y serena la orquesta extraordinariamente armónica”.

Noticias: No hay muchas directoras de orquesta, ¿qué la decidió?
Patricia Pouchulu: Sí, no hay muchas, pero las habrá. Se reciben pero no las ves actuar, y si no actuás no existís, como un pintor que no expone. En mis cursos y master classes, acá y en el exterior, siempre la relación es de 20 a 1: todos hombres, menos una personita ahí en el medio (ríe).

Noticias: ¿Y cómo la reciben los hombres?
Pouchulu: ¡Biiieeen! Si llegás en actitud omnipotente o prepotente chocás con un muro gigantesco, pero si vas con una disposición amistosa, tratando de conocer otros enfoques, se produce un mutuo encantamiento. Los músicos saben que las que llegamos, no podemos defraudarlos. Por otro lado, las que no se animan al primer plano, porque no se sienten seguras, pueden pasarla muy mal delante de una orquesta profesional. El secreto está en redoblar el estudio de la obra, la comprensión desde lo estilístico, lo gestual, lo espiritual, diría. Las ideas musicales se deben transmitir con claridad y energía, quien dirige debe conocer la obra como si la hubiera escrito. Pueden existir decenas de interpretaciones, pero esta es “tu” interpretación y la orquesta lo capta inmediatamente y te sigue.

Noticias: ¿Alguna vez se postuló para ser la batuta de una orquesta nacional, municipal u oficial?
Pouchulu: En eso estoy. Presenté mi candidatura a las de Cuyo, Santa Fe y Bahía Blanca. En Capital estoy gestionando con la Sinfónica Nacional y la Filarmónica. Puede haber novedades en el 2014.

Noticias: ¿Cuál cree que es su impronta personal, su sello al dirigir?
Pouchulu: El profesor Michail Jurovsky, en una master class en Berlín, me dijo que yo tenía una cualidad especial: hacía perceptible planos diferentes que destacaban la belleza del fraseo, del juego melódico y armónico de las obras. El maestro Colin Metters, en Moscú, insistió en que evitara la marcación mecánica de los tiempos, en que desarrollara una gestualidad personal. La rigurosidad es necesaria, pero también practicamos técnicas de relajación y búsqueda de equilibrio espiritual.

Noticias: ¿Consejos?
Pouchulu: Siempre los acepto, pero solo de los que saben en serio, como Riccardo Muti, que me recibió en el Teatro Colón. O del maestro Guillermo García Calvo, que dirige en la Ópera del Estado de Viena. O los de mi maestro porteño, Carlos Vieu, que sabe muchísimo y sabe transmitirlo.
Noticias: ¿Cómo fue su encuentro con el maestro Muti?
Pouchulu: Había terminado de dirigir “I due Figari” y la entrada a camarines estaba prácticamente cerrada, pero insistí en hablar con él. Muti es uno de los más grandes directores de toda la historia, su técnica y su musicalidad son impecables. Los guardias me dijeron que era imposible. Les dije que lo quería saludar una “directora de orquesta argentina” y entonces una voz desde el camarín dio la orden de dejarme pasar. Tiene una gran personalidad, sus ojos son muy expresivos y sentís que te está prestando atención. Me felicitó, me tomó de la mano y me dijo que le daba gusto conocer a “una directora del fin del mundo”. Hablamos de música, de las obras que yo quería realizar en la música clásica independiente. Me dijo que admiraba mi pasión, sin la cual no puede lograrse nada, que siga adelante y que le escribiera.

Noticias: ¿A qué otra personalidad conoció?
Pouchulu: A Gustavo Dudamel (N. de R: director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela). A este “enfant terrible” de la música lo imaginaba con tics de estrella. Pero descubrí un ser dulce, medido y sencillo. Y muy paciente. Charlamos brevemente, había muchos que querían saludarlo, pero le dijo a su asistente –un oboísta de la orquesta– que nos mantuviéramos conectados.

Noticias: ¿Se imagina un mundo sin música?
Pouchulu: No, no. Es como si faltara el oxígeno o se extinguiera la pasión. La música te hermana con el universo, somos testigos y participantes del acto de la creación. En un concierto en vivo, partimos del silencio y la inmovilidad. Estamos en un “punto cero” dentro del mismo espacio-tiempo. La orquesta y el director, concentrándose, quietos. Se rompe ese punto cero y comienza la explosión de vida. Se presentan los motivos generadores de esa obra: rítmicos, melódicos, épicos, melancólicos… Es como la creación de las primeras estrellas y galaxias que formaran sistemas planetarios. Estamos creando un universo.

Noticias: ¿Qué es lo que necesita un director?
Pouchulu: Presencia, seguridad, responsabilidad, respetarse a sí mismo: precisar los horarios, no tomar las cosas livianamente. Tener una conducta y una entrega permanente con la orquesta.

Noticias: ¿La sensibilidad femenina aporta una diferencia?
Pouchulu: Los músicos me mandan e-mails alabando la sensibilidad al interpretar la obra, pero yo no comparo: solo quiero que suene como lo tengo en la cabeza. Decía Berilos: “La música es el arte de conmover el espíritu”. Si no te conmovés, ni conmovés al público, algo no funcionó.

Noticias: Cada concierto debe demandarle un desgaste físico fuerte. ¿Como lo contrarresta?
Pouchulu: Es muy desgastante, sí, pero no me canso. Y tampoco hago nada (ríe), podría seguir dos horas más. ¡Y eso que hay que terminar impecable para el saludo final!

Noticias: ¿Sus padres están relacionados con la música o el arte?
Pouchulu: Mamá era una artista, pintaba unos retratos preciosos. Papá, que tiene 91 años y está impecable, era camarógrafo de Sucesos Argentinos, iba y venía por el país. A mis 4 o 5 años comenzamos a viajar con él, vivíamos unas aventuras maravillosas. Hasta sobrevolamos las Cataratas en un hidroavión para filmarlas y promocionarlas. Había poca infraestructura en aquel entonces, llegábamos a lugares vírgenes, varios tramos del camino se abrían a machetazos para que pasara la camioneta, y allí iba papá con su camarita. Hasta los 7 años, en que empecé la escuela, fue una fiesta.

Noticias: ¿Hace cuánto que está casada?
Pouchulu: Veintisiete años, con un ingeniero electrónico e investigador que sabe muchísimo de música. A Juan Carlos lo conocí en un colegio donde yo daba clases de francés, en un curso para ser catequista de adolescentes. Éramos pocos, y entre café y café empezamos a charlar.

Noticias: ¿Se puede congeniar la vida doméstica con la musical?
Pouchulu: Digamos que me las arreglo. Soy muy ordenada, sé exactamente dónde está todo en casa. Con mi marido salimos a hacer las compras, hago la comida, postres. No sé bien cómo, pero lo amalgamo con mis siete u ocho horas de estudio de lunes a lunes.

Noticias: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Pouchulu: El 5 de diciembre dirigiré el concierto anual de mi asociación sin fines de lucro “La bella música” en el Teatro Avenida, con un programa estupendo, que comenzará con la Obertura Las Hébridas, de Mendelssohn; luego, el Concierto para violín de Tchaikovsky, que tocará Xavier Inchausti, un joven virtuoso argentino; para finalizar con la gran obra sinfónica de todos los tiempos: la Quinta sinfonía de Beethoven.

Noticias: ¿Qué significó la maternidad para usted?
Pouchulu: ¡Primer lugar en el podio! Esa seguridad que tengo al actuar, la tuve también al dar a luz las tres veces. Nada de susto, nada. Quizás sea porque soy positiva, no lo sé.

Esta es una versión digital adaptada. Para leer la entrevista completa, adquiera online la edición 1926 de la revista NOTICIAS.

Fotos: Marcelo Aballay. Producción: Patricia Mogni. Agradecemos al Hotel Sofitel.

 

4 comentarios de “Patricia Pouchulu: “Un mundo sin música extinguiría la pasión””

  1. Esta nota es absolutamente inmoral. De por sí entrevistar a una señora que una vez por año se paga una orquesta para “dirigir” es injustificable. Pero lo que se dice es vergonzoso, porque es una colección de falsedades. Se destaca en el exterior? Negocia con las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires? Acepta consejos sólo de Muti y Dudamel? Y podría seguir por media hora. Sencillamente indignante.

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