Teatro / 5 de Diciembre de 2013

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“Ricardo, una farsa”, el Shakespeare santafesino

basada en Ricardo III de Shakespeare. Con Raúl Kreig y elenco. Dirección: Sergio Abbate. Foro Cultural UNL, 9 de Julio 2150, Santa Fe.

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ParodiA. El abuso de poder, en un drama que no pierde vigencia.

★★★★ El ya tradicional encuentro anual organizado por la Universidad Nacional del Litoral en la capital santafesina, denominado “Argentino de Teatro”, celebró sus primeros diez años ininterrumpidos. Por suerte, dejó de lado la habitual omnipresencia de montajes porteños y convocó diez opciones escénicas que llegaron de Córdoba (ver recuadro), Paraná, Mendoza, Buenos Aires, Chaco y la propia Santa Fe. El bello Teatro Municipal 1º de Mayo y el Foro Cultural de la UNL, desbordaron de espectadores, favorecidos por precios muy accesibles.

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En el debe, solo queda pendiente programar más ofertas locales, ya que es abundante la actividad teatral de la ciudad. De hecho, ante la imposibilidad de abarcar semejante panorama en su totalidad, NOTICIAS elige comentar y calificar “Ricardo, una farsa”, el estreno de la Comedia Universitaria que continuará en cartel hasta noviembre del año próximo.

“Ricardo III” sirve como germen dramatúrgico de Verónica Bucci, Lautaro Ruatta y Sergio Abbate, quienes recurren a la parodia para tratar, de manera irreverente, el abuso del poder.

A pesar de la profunda poda al original, la trama respeta el drama en la que el usurpador Ricardo despliega su habilidad para descubrir las miserias y debilidades humanas, en un diabólico plan donde logra enfrentar a sus hermanos entre sí, cortejar a su cuñada Ana, transformarse en protector del reino durante la minoría de edad de su sobrino y usurpar el trono proclamándose rey. Su inescrupulosa vida concluye en la batalla de Bosworth: cercado por los rebeldes, pronuncia la famosa frase: “Mi reino por un caballo”.
El tono que aplica el director a la puesta en escena no altera un ápice la mezcla de encanto y terror que destila el personaje principal. A pesar de los momentos risueños agregados, cuando los actores se comportan de manera extravagante, al punto de acelerar ciertos movimientos acompañados por música contemporánea, el melodrama mantiene una asombrosa vitalidad. Quizás la clave está en la afirmación del crítico literario Harold Bloom: “Shakespeare inventó lo humano, tal como seguimos conociéndolo, a pesar del paso de los siglos”.

Tamaño desafío cuenta con actores de fuste como Raúl Kreig (prodigioso en la piel del sibilino Ricardo), Alicia Galli (una Ana notable), Rubén Von Der Thüsen (estupendo, en especial travestido en gloriosa reina anciana) y los promisorios jóvenes Camilo Céspedes y Javier Bonatti.

* El AUTOR escribe desde Santa Fe. 

 

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