Personajes / 3 de Enero de 2014

Jean François Casanovas: “La sensibilidad gay capta lo mejor de todos”

El líder del grupo Caviar regresa a Mar del Plata con un show desenfadado y sensual. Peleas al aire con Pachano y el Fort íntimo.

Solitario. Vive solo desde hce 25 años y no le teme. La vida en pareja -dice- siempre le salió mal.

Jean François Casanovas fuma los cigarrillos más femeninos que pudo encontrar: unos Virginia Slims finos y largos, en un empaque negro decididamente chic. “Había dejado pero recaí en Madrid hace cinco años, cuando fui a hacer un espectáculo. Todo el mundo fumaba afuera en la calle. Era una caravana de fumadores. Estábamos muy exigidos por el tiempo de estreno. Me pudo eso, y la nerviosidad”, recuerda. Esta vez, Casanovas está más tranquilo. “Caviar con Ferné” –el espectáculo que marca su regreso a Mar del Plata tras casi veinte años con Caviar, su histórica compañía de teatro– es una declaración de su poder escénico.

En su sucesión acelerada de cuadros y microescenas envueltas en un vestuario lujoso con decenas de cambios, Casanovas evoca una serie de mitos desde el cabaret berlinés al Hollywood antiguo o el culto tropical a las divas, con Casanovas interpretando a Carmen Miranda o a Isabel Sarli con maquillaje denso y labios negros. Recuperó en su elenco a Walter Soares, un performer por momentos animal, excesivo y uno de los miembros clave en la historia del grupo. Y es Caviar clásico, en su sentido del humor casi perturbador. Casanovas no habla, mueve los labios en fonomímica a través de pistas de audio bizarras. El sexo se siente, en bailarinas esculturales con dosis de desnudez.

El año pasado, Casanovas –un indefinible del espectáculo argentino, demasiado frívolo para el under del Parakultural en los ’80, demasiado intelectual y extraño para el teatro mainstream– tuvo su debut inesperado en los programas de chimentos de la tarde en una guerra con Aníbal Pachano, un rival tácito al que nunca aguantó del todo. También, fue tuvo su vuelta parcial a Mar del Plata, en un espectáculo que sumó a Caviar junto a Ricardo Fort. Pero la escena inicial de “Caviar con Ferné” no tiene nada que ver con Fort o Pachano siquiera: es Casanovas en un vestido plateado y una máscara veneciana, junto a Soares vestido de Nosferatu, rodeados de bailarines casi desnudos, con alas azules y máscaras de pájaro.

Noticias: Esa oscuridad inquietante es muy típica de Caviar.
Jean François Casanovas: Es que está hecho para inquietar. Lo único que te mueve ahí adentro, a oscuras, son los ojos. Personalizo la mirada en el público. Soy miope y astigmático desde chiquito. Es una ventaja. Mi madre siempre me dijo que los miopes tienen linda mirada. Y juego con eso; al público se la mando igual. Solo veo tu silueta en la sala, no discierno tu expresión. La gente piensa: “¡Ojalá no me toque a mí!”

Noticias: ¿Qué representa volver esta vez a Mar del Plata?
Casanovas: Hace veinte años que no venía a Mar del Plata. Me saturó la exigencia de mover todo Caviar, en los 90s hicimos siete, ocho temporadas. Y “Caviar con Ferné” es la vuelta definitiva. Caviar es magia, ya no lo tengo que explicar. Logramos sacarle esa especie de etiqueta poco halagadora de elitismo, decían que no era para todos. No es así. Los que se quieran calentar los sesos van a encontrar material. Y los que quieran pensar van a encontrar decenas de referencias. La gente está embelesada, va tan rápido, es como un cuento infantil para adultos. La cantidad de vestuario es como un mercado persa.

Noticias: ¿Jamás te chocó el mote de “grasa” que le pende encima a la ciudad?
Casanovas: Yo no lo sabía al comienzo. A la “grasa” la vi, pero había maneras de evitarla. No salía, iba a restaurantes pero más alejados, me rodeaba de gente que no me dejaba perderme en el vórtice de la peatonal.

Noticias: ¿Diluir la calidad de la producción está fuera de cuestión?
Casanovas: Totalmente. En la vida sale caro comer caviar. Y tengo que hacer un Caviar de calidad, no huevas negras de cualquier pescado, de esas que te sirven en un cóctel medio pelo.

Noticias: “Cóctel” fue el primer nombre de Caviar. Cuesta creer que hayas emigrado en 1980 desde París a un país en dictadura.
Casanovas: Es que era joven y tonto. Tenía 30, pero era muy boludo también. No estaba metido en la política de Latinoamérica. ¿Podés creer que alguien no esté enterado de esas cosas? Yo fui ese alguien. De adolescente pensé en Argentina, cuando coleccionaba estampillas. Entre las de Mónaco, entre los perfiles de Grace Kelly, había uno que decía “República Argentina”. Y no tenía a Grace Kelly: tenía a Eva Perón. ¡Era un perfil muy parecido! Mi mamá tenía una Paris Match con una nota del entierro de Eva, a color. Conocía ese mito.

Noticias: El primer espectáculo fue clausurado por los militares.
Casanovas: A las tres semanas. Duramos veinte funciones. Vino el hombre del ente calificador, decidió que era para mayores de 14 años, había una pequeña teta. Al día siguiente, la faja de clausura. Explicación, ninguna. Renata Schussheim era mi amiga, tenía contactos, y pudo averiguar a través de un almirante que nos clausuraron por inmoralidad. Con el grupo de franceses que vine terminé boyando por la ciudad, los productores desaparecieron, no nos dieron los tickets de avión de vuelta. Carlos Perciavalle nos consiguió un contrato en Punta del Este. De nueve que vinimos, cuatro se cagaron en las patas y se fueron. Pero fue un éxito. Y la reacción del público era apocalíptica, un griterío infernal. Ahí caí en la cuenta de lo que era la dictadura. Yo usaba ropa de Armani pero era punk en pensamiento. Había violencia en escena, robots, tachos de basura con humo. Tengo fotos del estreno todavía. Recuerdo ver a Susana Giménez, a Antonio Gasalla boquiabierto.

Noticias: Sorprendió verte este año peleándote con Pachano en los programas de chimentos.
Casanovas: Es que llegó un punto en que Pachano estaba exagerando. Lo mediático ya se ponía radiactivo. No miro esos programas, me llegó que había dicho que yo era un “mimo con peluca”, un “rengo francés”. Lo de rengo sí me jodió. Tuve una infancia un poco complicada; por un problema de cadera una pierna la tengo un centímetro y medio más corta. Hace dos años me operaron, me quedó de tres, ¡peor! O sea, sí, soy rengo, pero que lo diga Aníbal Pachano… Me cabrée, mal. Después decidí sacar de mi universo ese tema. Yo no tiré la primera piedra. Fui a ver su primer gran espectáculo, “Amapola”, porque todos me decían que se parecía a Caviar.

Noticias: ¿Rinde entrar al juego mediático? Reconocer que el escándalo sirve es casi cinismo.
Casanovas: No es cinismo; es una realidad. Pelearse en los programas sirve, pero es una fogata que tenés que alimentar. Hoy te peleás vos pero después son los 15 minutos de otra persona. Tenés que ser reiterativo para recuperar esos 15 minutos. La fama no es eso.

Noticias: ¿Cómo fue trabajar con Ricardo Fort?
Casanovas: Hice dos espectáculos con él. No me molestó asociar la marca Caviar a él, fue un honor. Pero él estaba mal de salud. Su rodilla estaba totalmente doblada. Tenía un custodio con una riñonera con medicamentos. Estaba hecho pomada.

Noticias: ¿Jamás le aconsejaste que pare?
Casanovas: ¿Qué le iba a decir yo? Le habían abierto la columna como una empanada, se la llenaron de metal. Era una fuerza de la naturaleza. Todos giraban como trompos a su alrededor en su universo paralelo, yo incluido. Y me gustaba. Lo tomaba como un experimento antropológico, soy un poco cínico en eso. La primera dama en la corte era Vanesa Carbone, la vedette. Pero Fort no se acostaba con Vanesa Carbone. Tenía al primer delfín, Rodrigo, que le decía: “¡hace dos meses que no cogemos!”. Decir que fue divertido es una pavada. Fue algo instructivo.

Noticias: Que Caviar haya sido concebido a lo largo del tiempo como un hecho artístico gay: ¿te resultó algo liberador, o un karma?
Casanovas: Siempre luché con la semántica; que Caviar es transformista, travesti o gay. No es ninguna de las tres. Si sos tan retrograda para ignorar que en este momento hay tres o cuatro géneros sexuales, bueno… Hay que ser muy pelotudo.

Noticias: Pero hay una sensibilidad gay clara que marca tus espectáculos.
Casanovas: Porque la sensibilidad homosexual capta lo mejor de ambos sexos y lo pone en una dimensión más lúdica. Pero no queremos que sea gay: queremos que todo el mundo se caliente. Calientan los tres bailarines que se ponen en pelotas a las señoras necesitadas, a los gays que vienen, ponen furiosos a los maridos. Las bailarinas divinas también. Tenemos un electro-tango al filo del lesbianismo bailado por chicas hétero. ¿Qué más querés?

Noticias: Hay quienes dicen que los peores enemigos de un hombre gay son la soledad y la vejez.
Casanovas: A mí la soledad me encanta. Vivo sólo hace 25 años. Todas las experiencias de pareja me salieron mal. Porque era demasiado celoso, porque no era lo suficiente, porque la persona que tenía al lado quería un mismo nivel de popularidad que yo, la cuarta ni me acuerdo. Mejor solo. Y cumplo 65 en mayo. Te lo reconozco con orgullo. No me siento de esta edad. Tengo una frase: “Yo tengo pasado. Pero no sé si vos tenés futuro”. Y si tengo que elegir entre el culo y la cara, prefiero que se me arrugue el culo. Así de simple.

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6 comentarios de “Jean François Casanovas: “La sensibilidad gay capta lo mejor de todos””

  1. Todo es brillante: su actuación, el vestuario, las coreografías y la dupla con Walter es genial. Un espectáculo recomendable.

  2. No es mimo lo de Casanovas, es más que eso. Es como una síntesis del sentimiento y la pasión y la miseria del hombre!. Lo descubrí junto a mi pareja en los 80, porque estudiaba francés y amaba el music hall como hoy. Pudimos ver algo que llena el alma porque tiene de todo, de todo lo del humano!. Bravo por Jean Francois, un genio, un duende en el escenario, y veo por el reportaje, que también en la vida…!. Merde pour lui…!!!. Et pour tous…!.

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