Opinión / 3 de enero de 2014

La muerte del modelo

La “inclusión social” de CFK sirvió para mantener llena la caja gubernamental hasta agotarse los recursos.

De Vido. El ministro de Planificación tuvo que dar la cara por los cortes de luz y la crisis energética.

La depauperación de la Argentina se ha debido en buena medida a la costumbre de sus dirigentes políticos de aferrarse a “modelos” que ya están moribundos, cuando no clínicamente muertos. Suponen que terquedad es firmeza y que pragmatismo es sinónimo de inmoralidad. Comprometidos como están con la noción de que la Argentina es un país rico “condenado al éxito”, no les gustaría para nada intentar adaptarse a la realidad que siempre les parece antipática. Prefieren reivindicar esquemas abstractos que, a su entender, sirven para brindar una impresión de coherencia.

A través de los años, quienes piensan así nos han deparado una sucesión de “modelos” distintos: el mussoliniano del primer Perón, el desarrollista de Frondizi, el supuestamente liberal de los militares, el alocadamente populista de Isabelita y López Rega, el basado en la convertibilidad de Cavallo y Menem y, desde luego, el de “inclusión social” de Cristina que, el fracking político mediante, sirvió para mantener llena la caja gubernamental hasta agotarse los recursos.

Todos estos “modelos” fracasaron, algunos de manera catastrófica, porque eran meramente voluntaristas o porque no brindaron enseguida los resultados exigidos por los impacientes. Puede que a esta altura no sea concebible que un gobierno futuro logre instalar uno que sea lo bastante realista, tanto en términos políticos como económicos, para que el país comience a recuperar el muchísimo terreno que ha perdido desde mediados del siglo pasado, cuando aún era más rico que Italia, España, Japón y Corea del Sur, para no hablar del resto de América latina.

 

7 comentarios de “La muerte del modelo”

  1. Como siempre, el maestro Neilson, decifrando con inteligencia nuestro triste presente. Sin embargo omite una alternativa que estos ineptos voluntaristas sí manejan; La radicalización política. Consideran que las consecuencias de sus decisiones nefastas no son otra cosa que acciones destituyentes como bien lo sostiene Neilson. Y en tren de remediarlos ahí tienen a Milani, La Ley antiterrorista y sus grupos mercenarios de choque, hoy barras bravas, “vatallones” militantes, Milagros Salas y demás…

  2. Lamento que mi comentario no haya sido publicado, no falte el respeto a nadie y exprese mi modesta y objetiva opinion complementando lo dicho en la nota. La censura que pregonan combatir la ejercen en un simple foro deopinion. Una penosa y lamentable realidad de quines se autodefinen conmo periodismo independiente.

  3. Lo que no muere nunca es la dinastia de incapaces, corruptos, delincuentes, soberbios e inutiles que conforman la mayoria de la casta politica, con esos ejemplos dificilmente un pais cada vez mas inculto pueda encauzarse en la meritocracia, la igualdad, el verdadero sentido social, la educacion no con mayor presupuesto sino con mayor calidad y por sobre todo jamas se levantara con una justicia, corrupta, prebendaria, acomodaticia y cobarde.

  4. Excelente y lamentable descripción de la realidad. Hablando de modelos que fracasaron en Argentina… Una tara recurrente entre los argentinos es justificarnos en el poco tiempo transcurrido desde que se fueron “los malos de la película” (nuestra joven democracia de apenas treinta años) ¿Recuerdan qué era Alemania Federal en 1975? ¿Qué era Corea 30 años después de su ultima guerra?

  5. Como le gusta a Nielson el tema del “ajuste”, eso es lo que en realidad ama, como dijo en el 2002 Ann “Freddy” Krueger la , en ese entonces, jefa del FMI “si tienen que ajustar las tarifas un 50% en Argentina, esta bien, cualquiera sea la forma pero hay que pagar a los acreedores externos”

    1. Tiene toda la razón del mundo. Si esta loca no ordena la macroeconomía, el ajuste lo va a hacer el mercado, más temprano que tarde. Esta película ya la vimos.

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