Televisión / 3 de enero de 2014

TELEVISIÓN

La vida es cruel

“Santos y pecadores. Televisión por la Justicia”. Unitario. Miércoles a las 23, por Canal 9. Elenco rotativo. Producción: On TV y Universidad de Villa María. Director: Rodolfo Cela.

Por

★★★ Las historias de inocentes y culpables y su empeño por sostener la verdad o la mentira ante los tribunales, es la Biblia de los guionistas de cine y series televisivas. Siempre hay ahí, en el jardín de las delicias de la realidad, alguna buena pista para construir ficciones.

Son puntos de partida cuyas líneas el autor cruzará para obtener un cuento entretenido que tendrá peso en sí mismo, independientemente del objeto de su inspiración. “Santos y pecadores. Televisión por la Justicia”, la última producción de Bernarda Llorente y Claudio Villarruel, intenta ir por ese camino. Como antes lo habían hecho con “Televisión por la identidad”, en el 2007, y “Televisión por la inclusión”, en el 2011 (entre ambos ciclos sumaron tres premios Emmy), ahora completan la trilogía con trece capítulos (que terminarán de verse entre febrero y marzo) dedicados a policías, abogados, jueces, cómplices y gente común en problemas.

Con una historia diferente en cada entrega, por Canal 9, “Santos y pecadores” fue ganadora de los concursos Prime time de Fomento TDA organizados por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios junto al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

Al igual que en las otras dos partes, el autor es Guillermo Salmerón, premiado con el Martín Fierro en 2008 por “Vidas robadas” donde el tema de tráfico de personas a raíz de la explosión del caso Marita Verón tomó una enorme dimensión. Pero a diferencia de esa recordada telenovela, en “Santos y pecadores” –y también en sus gemelas anteriores—la ficción no toma vuelo con respecto al hecho real. Si bien por su contenido acaba de ser reconocida por el INADI por “el tratamiento de temáticas que aportan a la lucha contra la discriminación”, la narración resulta plana y apenas empezada, ya sabemos todo lo que sigue. Por lo tanto, sin suspenso, nunca funciona como thriller sino como la ilustración de un hecho judicial: es la representación de una denuncia en búsqueda de un resultado aleccionador imaginable. Sin embargo,  este unitario (y los otros también) tiene una fortaleza a prueba de balas. Reside en el  elenco rotativo que sostiene con convicción cada historia.

Se trata de personajes muy intensos, con pesadas cargas a resolver y, por lo tanto, interesantes para la actuación. Algunos de estos protagónicos están en manos de Pablo Rago, Valentina Bassi, Darío Grandinetti, Cristina Banegas (ambos ganadores del Emmy), Juan Leyrado, Romina Gaetani, Marilú Marini y Lito Cruz, entre otras figuras que validan este ciclo. Y un subrayado doble para María Onetto, que en el papel de una madre sola golpeada por su hijo adolescente, traspasó la frontera del más de lo mismo. Aunque solo fuera por este episodio, ya este programa cumplió su objetivo. Quedaría por saber si, además, estos materiales pueden convertirse en ficciones que superen la urgencia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *