Restaurantes / 3 de Enero de 2014

RESTAURANTE

“Primafila”, la recoleta panorámica

Queda en las terrazas del Buenos Aires Design, Cocina italiana. Precio promedio: $ 230. Brunch (promedio): $ 120.

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Hasta mediados de los años ´90, La Recoleta era el centro del mapa gastronómico porteño. Hubo restaurantes que hicieron historia, como Gato Dumas Cocinero y Lola, por solo nombrar algunos; pero hoy, salvo íconos inmortales como el Munich y La Biela, los dueños de restaurantes priorizaron “cazar turistas” por sobre la calidad de su propuesta. Nuestra visita a “Primafila”, recientemente reinaugurado y con nuevo chef, renueva la esperanza de iniciar un nuevo ciclo gastronómico en Recoleta.

Ubicado en las Terrazas del Design, “Primafila” tiene una de las vistas más privilegiadas de la ciudad: las palmeras y jacarandaes de Plaza Francia, la Facultad de Derecho y, si le toca en suerte, la luna. La terraza tiene además una barra donde sirven ricos tragos, así que es ideal para llegar al atardecer o, si es viernes, ir a escuchar jazz. El interior del local fue totalmente remodelado con buenos materiales y excelente gusto, creando un ambiente cálido y confortable. La cocina está a la vista: allí se ve el gran horno de barro, del que salen exquisitos panes y pizzas a cargo del chef Francisco González Álzaga (ex Oui Oui y Bar 6).

En esta nueva etapa, la cocina de “Primafila” ha recuperado sabores nuestros (considerando nuestra “italianidad” a la hora de comer), preparados con cuidadas materias primas. De entrada, rabas tiernísimas acompañadas con zucchini fritos y aderezo de yogur (un toque perfecto); ensaladas frescas y originales como la de langostinos, con palta, mango, tomates cherry y chilli; y platos principales surtidos: desde pastas como los gnocchi de ricotta y espinaca con olivas negras, pomodoro, albahaca y mozzarella fior di late hasta trucha al horno de piedra con vegetales asados (quizás no la mejor elección de cocción para un pescado que se seca con facilidad).

Otros platos que tientan son el pollo con miel y mostaza, el rissotto de langostinos y azafrán y los fuccilli fierrito al scarparo. De postre hay una buena variedad de helados y un tentador volcán de dulce de leche, al que también le faltó un ajuste en el tiempo de cocción pero cuyo sabor promete. Sin ser original, la cocina cumple con preparaciones sabrosas y buenos ingredientes, a precios nada descabellados considerando el lujo de la locación. “Primafila” también tiene una buena selección de vinos, con etiquetas interesantes a buenos precios y vinos de calidad por copa.

Los fines de semana, “Primafila” sirve auténtico brunch, algo que muchos dicen pero pocos hacen. Hay huevos revueltos con tostadas y panceta; omelettes en varias versiones; yogur con granola y fruta; croque madame y croissants, entre otros. Sería bueno que sumaran más variedad de jugos y licuados, pero un buen exprimido de naranja está bien para empezar. “Primafila” es una bocanada de aire fresco en Recoleta: aprovéchelo en verano, su terraza es un privilegio.

 

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