Personajes / 10 de enero de 2014

Diego Peretti: “De vez en cuando me fumo un porro”

Lidera la taquilla en Mardel con una comedia osada y pop. Fanáticas calientes, las series de culto y la guerra cultural del kirchnerismo.

Independiente. No es neutral, pero no adhiere a fanatismos políticos.

Lo que hace Diego Peretti este verano en escena es excesivo. En “El placard” –una adaptación del film francés con Gerard Depardieu– es Francisco Pichón, un contador de oficina denigrado por sus compañeros de trabajo –principamente su jefe, interpretado por Alejandro Awada– y su ex mujer, tildado de perdedor y blando, de inservible. Tras una crisis, mientras medita tirarse por la ventana, su vecino psicólogo, Osvaldo Santoro, le propone que se haga gay, que fabule un poco, que ahí está la solución.

Todos sus gestos son casi frenéticos; Peretti tiene un volumen actoral que se abalanza encima del público y el ritmo de la obra- -casi de videoclip, con música constante y en una escenografía vertical-, es intenso. Es una comedia física, no literaria: Awada, nervioso, lo besa a Peretti, lo abraza para superar su homofobia tras la falsa salida del closet. Y funciona, hace reír. Luego de ser un éxito en Buenos Aires, se convirtió en la obra más vista hasta ahora en Mar del Plata.

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Es un éxito atípico para Peretti, en su carrera actoral atípica, una comedia pop tras años de dramas intelectualizados. Había girado hacia el cine y el teatro, tras ser una figura en el prime-time de Pol-ka o en éxitos de culto como “Los simuladores”. Fue un cambio ganador: “Wakolda”, con Natalia Oreiro, fue el film clave del 2013. “En terapia”, en la TV Pública, había sido casi una excepción, la adaptación local de una megaserie extranjera. Significaba, en parte, liderar la ficción del canal estatal en un año caliente, para un actor sin productora beneficiada por la caja del gobierno, sin militancia K.

Noticias: “El placard” transcurre con mucha intensidad. ¿Se siente cómodo con ese nivel de energía?
Diego Peretti: La obra es muy vertiginosa. Tiene 33 escenas, más o menos, esta escenografía vertical que hace que todo transcurra en el mismo plano pero en diferente altura. Atrás hay una arquitectura que no se ve, que nos permite viajar de un lado al otro. La película tiene un tono bastante melancólico, un toque depre. Para teatro eso no era posible. Lía Jelín fue inteligente: es un registro pop, tiene ese estilo estético. Siento que la gente la pasa bien.

Noticias: También significa vivir dos meses de su vida en Mar del Plata.
Peretti: Había venido a hacer “Poliladron” en el `97. Y es como filmar dos meses en Ushuaia, o en Bariloche. Lo tomo así, como filmar afuera. Viene mi familia también, tengo que estar atento a eso. Me pega bien, eh. Estoy haciendo una obra que me gusta. Hace mucho que no hacía comedia; la última en el teatro fue “El submarino”, con Verónica Llinás en el `99. No tengo en teatro otras comedias en donde la concentración pasa por el gag físico, por el timing. Lía Jelín trabaja mucho con el cuerpo y poco con lo literario. Es hábil, conoce mucho esto. Con Osvaldo Santoro bailábamos lentos pasándonos texto en los ensayos. Con Alejandro veníamos de otro palo, nos ponía un poco vergonzosos hacer eso.

Noticias: ¿Vergonzosos? ¿En serio?
Peretti: Y sí, yo no estaba acostumbrado. No es la mejor palabra, tal vez. Pero los actores somos tipos vergonzosos.

Noticias: Hizo muchas series a principios de la década anterior; “Locas de amor”, “Culpables”. Después, las series se volvieron algo muy esporádico. ¿Por qué?
Peretti: Había hecho “Criminal” en el 2006, un programa polémico, particularmente heavy, en Canal 9. Pero después hice “La muerte de un viajante” en teatro, me metí a hacer cine, fui a España a trabajar. No me abrí de la tele conscientemente. Me gusta cuando se arma un proyecto con interés, novedoso. Eso sí me pone adrenalínico. Hice una sola tira diaria en mi vida, con Gabriel Corrado y Valeria Bertucelli, la hice porque el país se caía a pedazos y necesitaba trabajar. No era una mala propuesta. Pero al ritmo de tira no lo logro encontrar. Lo veo a Suar con la rapidez que trabaja y le digo: “Adrián, no tengo el cerebro para eso”. En serio, tienen que ir y hacer veinte escenas de golpe con la misma energía.

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Noticias: ¿Cómo se lleva con el culto a las series americanas? Hay gente obsesionada, se volvió algo generalizado.
Peretti: No veo ninguna serie. No sé qué es “Breaking Bad”, por ejemplo. Me suenan “Lost”, “The Sopranos”, por ejemplo. Me hablaron muy bien de una que transcurre en un estudio de publicidad en los ‘60.

Noticias: “Mad Men”.
Peretti: Bueno, no miro nada de eso. Ese culto, esa manía, no los tengo para nada. Me da que se te vuelve una adicción. Conozco gente que se va de vacaciones y se lleva todas las temporadas de una serie. A ver, nombrame dos géneros.

Noticias: Horror, ciencia ficción.
Peretti: Bueno, tomá la mejor película de horror, “El Exorcista” por ejemplo, y le rompe el culo a cualquier serie del mismo género. No es prejuicio eh, pero me pasa eso.

Noticias: La crítica americana habla de una “era de platino” en televisión.
Peretti: Es que en los Estados Unidos el guionista hoy se luce en televisión, no en cine. Lo que creo es que a la tele local le falta creatividad en los guiones. Ahí hay un déficit. No sé cuál fue la era de platino de la televisión argentina. ¿Los `60, `70? Ahí veías cosas como “Cosa juzgada”. No sé cómo se resuelve. Hay ganas, buenos técnicos, buenos actores. Los guionistas por ahí me cagan a trompadas si digo esto, pero ellos saben que los actores tienen un apuro por salir al aire. Y es difícil crear algo consistente en el apuro. Si al cine argentino lo dejan trabajar con creatividad va a seguir creciendo. En la tele va a pasar lo mismo. La gente va a demandar otra cosa y van a salir disparando propuestas diferentes.

Noticias: Hace diez años, “Los simuladores” generó un culto, y el guionista fue una estrella.
Peretti: De eso estoy orgullosísimo. Y fue bien nuestro. El piloto fue el primer capítulo: no hubo que reformar nada, estaba como angelado. Y Damián Szifron es un gran escritor.
Noticias: La serie generó una gran empatía con el público, por otra parte.
Peretti: ¡Terminamos la segunda temporada midiendo 35 puntos! ¡Una locura! Pero no teníamos tiempo para agrandarnos. La malla de contención que teníamos –ser un grupo de amigos que se juntaron para producir y escribir algo– explotó.

Noticias: ¿Se podría replicar un producto de esa calidad hoy?
Peretti: No sé. Y no sé cómo estará el financiamiento de los canales. La vedette era el guión en “Los simuladores”. Tardábamos un mes en escribir cada capítulo, encontrar el problema y el simulacro. Eran textos muy metódicos. Cuando quisimos seguir, Damián estaba bastante cansado. Concluimos que si no teníamos un guionista de ese talento el programa se venía abajo.

Noticias: ¿Cómo fue trabajar en la TV Pública?
Peretti: Desde el punto de vista artístico, fantástico. Desde la coyuntura política, no pasó nada. Realmente te lo digo.

Noticias: ¿Le propusieron ir a actos oficiales?
Peretti: Me invitan a los actos. Me llegan mensajes, muy cordiales, cosas como “la Secretaría de Derechos Humanos, por intermedio de la Presidencia de la Nación…” No fui a ninguno. Cuando me pidieron dar una opinión política, la tuve. Pero en política se usa peyorativamente la pregunta y la respuesta, se busca catalogar en un lugar. Y ahí no me gusta.

Noticias: Pablo Echarri, muy cercano al Gobierno, fue abucheado hace un tiempo.
Peretti: Eso está mal. OK, la gente puede abuchearlo, puede expresarse. Pero eso es consecuencia de una polarización que se fue fabricando entre el Gobierno y Clarín.

Noticias: ¿Le da miedo verse en el fuego cruzado, ser un rehén de la situación?
Peretti: No me da miedo. Hay que estar atento. Está todo muy irritable, hay una sensibilidad exagerada en las discusiones. Tenés que tener tres veces más cuidado con tus palabras. La estigmatización no es buena, nunca. Si vas a un acto político para festejar los 30 años de la democracia, y ese acto lo organiza el Gobierno nacional, no hay nada para estigmatizar. Si la Presidenta me llama para felicitarme, ¡cómo no voy a ir! Este año me dieron un premio honorífico como personaje destacado cultural en la ciudad de Buenos Aires. Lo propusieron los legisladores del PRO. Si yo estuviese estigmatizado internamente, diría: “No, el PRO no, que es de derecha”. De nuevo, ¡cómo no voy a ir! El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, elegido democráticamente, me distingue con un premio. ¡Estoy loco si no voy! ¡Sería una pelotudez monumental! Esta muy manoseada la política. Así como recibí ese premio, viene Clarín o Perfil y me hace una nota. Si pensás así te tildan de gris, de neutral. A los que te catalogan de esa manera yo les cuelgo el cartel de pelotudos. Y está lleno de pelotudos.

Noticias: También está lleno de chicas de 30 que lo miran con deseo, como una suerte de galán maduro. ¿Cómo se lleva, a los 50, con la proyección de libido de una chica de 30?
Peretti: ¡Me pega muy bien! Si yo de alguna manera en el mundo femenino causo cierta atracción sin proponérmelo –porque cuando estoy diciendo el texto estoy concentrado en eso y no en gustarles a las chicas–, si veo que hay chicas que les seduce alguna cosa mía, bueno, ¡está para festejar y aplaudir con los pies! ¡No sé qué más decir!

Noticias: Hace tiempo que se anunció una película de “Los simuladores”. ¿Qué pasa con eso?
Peretti: No está el guión. Yo me junto con Szifrón para encontrar ideas. Imaginate que hasta habíamos pensado, hace muchísimo tiempo, que “Los simuladores” vayan al FMI para resolver la deuda externa de una vez y para siempre, ¡pero nos ganó de mano Néstor! Para hacer “Los simuladores” en cine necesitamos una salida más grandilocuente, más operística. Y las series traducidas al cine suelen ser más densas, hay que tener cuidado. Queremos hacer un buen film.

Noticias: En “Tiempo de valientes”, otra película en que lo dirigió Szifron, hay una escena muy cómica en donde usted y Luis Luque fuman marihuana, con una risa muy contagiosa. El porro en esa escena, ¿fue de verdad o de utilería?
Peretti: Era de utilería, con uno de verdad no se puede. Y yo fumo, te lo digo sin problema. De vez en cuando me fumo un porro. Pero no sirve para trabajar. En mi caso, es como tomarme un whisky, es un momento de descanso, por ahí fumo antes de irme a dormir, o para ver una película. Me acuerdo que vi “Armageddon”, con Bruce Willis, fumado en el cine. Con esa me descostillé de la risa.

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