Libros / 10 de Enero de 2014

LIBROS

“El abrigo de Proust”, de Lorenza Foschini

Impedimenta, 140 págs. $ 170.

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★★★★★En las primeras páginas la autora describe con minucia cómo extraen de una caja un abrigo lujoso pero muy gastado: el abrigo del genio, salvado por un personaje excepcional. Breve pero increíblemente jugoso, el libro va alzando una capa tras otra para revelar primero los rasgos personales de Jacques Guérin, un magnate de los perfumes por una parte, y un admirador fetichista de Marcel Proust, por otra, y luego toda una época.

Conoce por casualidad a Robert Proust, y se va enterando de que muchos objetos (muebles, los cuadernos donde fue escribiendo “En busca del tiempo perdido”, cartas) han ido siendo destruidos con minucia y saña por parte de la familia Proust. Lo va descubriendo por la relación que establece con un comprador de cosas viejas. Pronto la laberíntica estructura de odios y rencores de la familia Proust, es un plano agregado, fascinante.

Cada personaje, en especial los centrales, Guérin y el mercante en cosas viejas, está trazado con la precisión y el balanceo literario de grandes personajes de novela. En un momento Guérin se entera de que el hombre recibió en su momento el famoso abrigo (con el que solía pasearse por París, o enfundarse cuando iba escribiendo su obra magna en lucha con el tiempo y la enfermedad), para que lo usara cuando iba a pescar.

Numerosas fuentes verbales o gráficas sobre Proust habían descripto la prenda.
El rechazo a Marcel por su homosexualidad, y por haberse atrevido a reflejar la realidad de los Proust, la entrada y salida en el presente o el pasado con gran libertad, construyen un libro excepcional. El hilo inicial se lo dio Piero Tosi, célebre diseñador de vestuario que trabajó con Visconti (a quien le otorgaron un Oscar honorífico hace poco). Paciente y audaz, Lorenza Foschini desenredó la madeja. Parece una especialidad de las investigadoras italianas. Hace unos años, Serena Vitale desplegó una red semejante para seguir las proyecciones de “El botón de Pushkin” (Muchnik editores). Cualquiera de los dos libros es una vía de acceso privilegiada a dos autores fundamentales. del texto, Hugo Beccacece, el traductor, aporta datos adicionales en el postfacio.

 

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