Blogs, Opinión / 10 de enero de 2014

Virginia Da Cunha: “La DJ mujer aporta imagen, sensualidad”

La ex Bandana se instala como la primera Sing-Jay argentina. Nuevo mercado, trabajar sin manager y el avance de la música electrónica.

SUPER COMBO. En el Este combina descanso y la musicalización de muchas megafiestas privadas.

Si algo ha marcado la carrera de Virginia Da Cunha es su capacidad de adaptación a los vaivenes del siempre tambaleante negocio de la música. Su salto a la fama fue a partir del reality show Pop Stars, del que salió una “all-girl-band” que, en los últimos años y a pesar de su disolución, ha ascendido al estatus de ícono pop: ni más ni menos que Bandana. Su carrera solista incluyó los proyectos “Virgin Pancakes” y “Just V”, en conjunto con su hermano. Este último proyecto tuvo, durante el último año, un contrato inusual con Sony Music que consistía en apostar al formato de la música digital en forma exclusiva. Nunca editó un disco físico, de plástico, pero sí varios singles que se vendieron a través de iTunes y otras tiendas on line.

Su carrera como modelo es modesta, pero suma. “Es que hay mucha competencia en el mercado del modelaje, muchísimas chicas más lindas que yo. A mí me buscan más, en todo caso, porque ya tengo un nombre y doy un determinado perfil”, dice convencida. En el 2013 pasó también por la pantalla de televisión con dos productos bienintencionados, aunque ninguno fuera bendecido por el Dios Rating. Fue parte del elenco de “Quitapenas”, una telecomedia con aspiraciones de ser “el Glee argentino” que pasó sin pena ni gloria, y se tiró del trampolín de “Celebrity Splash”, un formato importado donde distintos famosos, en vez de patinar, bailar o cantar por un sueño aprendían las artes del clavadismo.

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En este camino, el de encontrar un rumbo profesional tras el fenómeno Bandana y reinventarse en una industria musical cambiante, descubrió las bandejas, el arte de la mezcla, la sutileza de la música electrónica. Y –chica inteligente, además de bonita– le sumó un valor agregado. ¿Por qué solo dedicarse a pinchar discos, cuando puede cantar? Así, Virginia asumió el rol de Sing-Jay, el disc jockey que también es cantante, una forma de aprovechar sus múltiples talentos en un producto que apenas empieza a verse en los Estados Unidos y en Europa; y que –en nuestras latitudes– es por completo innovador. Desde fiestas para público masivo en boliches del interior del país hasta cócteles organizados por las marcas más top (inclusive fuera del país, sobre todo en los Estados Unidos, Perú, Uruguay y Chile) o torneos de polo, a Da Cunha se la puede encontrar detrás de sus bandejas, remixando un repertorio bailable con el que mezcla pistas sobre las que canta en vivo, tanto temas propios como covers.

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Amante del surf y la sana vida al aire libre, vegetariana rehabilitada (“Como pescado y algo de pollo”, detalla) y artista de múltiples talentos, Virginia Da Cunha combina vacaciones con trabajo en las playas de Punta del Este.

Noticias: ¿Cómo la trató la reconversión de cantante a DJ?
Virginia Da Cunha: Hace un año, teniendo el proyecto de pop-electrónico con mi hermano, me propusieron pasar música en un lugar. Acepté por diversión y me gustó. Terminé comprándome mis propias bandejas y empecé a curtirme con distintos DJs, para aprender el oficio. Nunca recibí tantas propuestas de trabajo como ahora. Estoy teniendo entre tres y cuatro contrataciones semanales como DJ-cantante.

Noticias: ¿Le costó insertarse en este nuevo mercado?
Da Cunha: Empecé de a poco, pasando música en fiestas para amigos, y noté que había un auge de las DJ femeninas. Al principio me divertía porque era algo nuevo, pero al poco tiempo me empecé a aburrir. Sentía que, de alguna manera, me estaba desperdiciando, porque podía aportarle más al género: tenía ganas de cantar, de bailar. Entonces, decidí agregarle mi propio diferencial, y lo que hago es más un show que un DJ set. Mi trabajo es sacar al disc jockey del anonimato de la cabina para ponerlo arriba del escenario y que la música electrónica sea también un espectáculo.

Noticias: ¿Cómo se compara esta nueva ocupación a su rol anterior, como cantante en bandas?
Da Cunha: Lo bueno de la música electrónica es que se adapta fácilmente a cualquier lugar y horario. Puedo adaptar el set para los gustos de cada público y evento, lo cual es mucho menos limitado que tocar música propia con una banda. Es más fácil de vender y mucho más sencillo a nivel técnico: soy solo yo, llevo mis equipos, solo necesito amplificación. Eso sí, hay que bancársela, estando solo. Pero es mucho más cómodo y no hay que estar pendiente de tanta gente.

Noticias: ¿Tiene un manager? ¿Cómo consigue los trabajos de DJ?
Da Cunha: Hago todo sola. Me contactan mucho a través de las redes sociales y hay mucho boca-en-boca. Cada vez que toco en algún lado, alguien me escucha, le gusta lo que hago y me contrata para otro evento. Ni siquiera tengo subido en las redes sociales mi trabajo como Sing-Jay, porque todavía estoy descubriendo algo que funciona y lo estoy puliendo. Cada boliche es mi propia sala de ensayo y voy aprendiendo el oficio en vivo. Me falta definir más la estética para lanzar el concepto.

Noticias: ¿Por qué creció tanto en los últimos tiempos la música electrónica?
Da Cunha: Está claro que es lo que está de moda, pero además tiene que ver con la modernización del sonido. Hoy la tecnología forma parte de todo lo que hacemos, simplificó mucho todo y aggionar el arte tiene que ver con incorporar la tecnología. Me pasé los últimos siete años tocando con bandas y fueron muy pocos los lugares donde el sonido era bueno. Ese es un problema que la electrónica te soluciona. Por otro lado, la música electrónica dejó de ser algo sin alma, algo para solo unos pocos, que solo se puede bailar si estás empastillado. Se le ha encontrado la manera de hacerlo musical, de que una canción tenga una producción electrónica sin perder el espíritu de canción y conmover a cualquier tipo de público. El hecho de que hoy, afuera, los temas más exitosos estén producidos o tengan tocando a grandes DJs habla de un avance del género sobre la música en general.

Noticias: ¿Hay más DJs mujeres?
Da Cunha: Sí, hay un auge de chicas que se dedican a otra cosa, que no es la música, y ser DJs es una forma de cumplir el sueño de dedicarse a la música que, en el fondo, todas tienen. Pasar música es lo más accesible, requiere menos preparación.
Noticias: ¿Qué diferencial implica el hecho de que el DJ sea mujer, en vez de hombre?
Da Cunha: La mujer aporta la imagen, la sensualidad, que el DJ no sea solo una persona anónima que presiona “play”. Al DJ lo conocemos por la música que pasa, pero no por su cara. La mujer, en cambio, genera un lugar magnético a nivel visual, donde el entretenimiento no pasa solo por la música, sino también por mirar a una mujer trabajando y desplegando su sensualidad en un área que antes era casi exclusiva de los hombres.

Noticias: Finalmente, la pregunta que todas las treintañeras están esperando, ¿cuándo vuelve Bandana?
Da Cunha: No se sabe aún. Hay ganas de un revival puntual, porque nos vemos y nos viene esa nostalgia, esa alegría de lo vivido, y nos imaginamos que volver a hacerlo sería muy divertido. La gente lo tiene superlatente y sería muy emotivo. Solo nos falta que sea más fácil de lo que fue la primera vez y que pueda convivir con los proyectos individuales de cada una. Pero si aparece una propuesta concreta, fácil y disfrutable –algo que no fue la primera vez– definitivamente sucedería.

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