Teatro / 17 de Enero de 2014

Teatro

“Sé infiel y no mires con quién”, una comedia desopilante

de Ray Cooney y John Chapman. Con Fabián Gianola, Carolina Papaleo, Nicolás Scarpino y elenco. Dirección: Carlos Olivieri. Provincial, Blvd. Marítimo y Las Heras.

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ASEGURADA. Fabián Gianola y elenco en una historia de enredos ágil, ocurrente, muy bien actuada y dirigida. Éxito del verano.

★★★★ Sin ánimo peyorativo, se puede afirmar que dentro de la comedia teatral, ya es un subgénero consagrado y eficaz: el de las obras de puertas. Aquellas que al abrirse o cerrarse, introducen u ocultan un personaje, aportan o modifican información, salvan o entorpecen situaciones, confunden o aclaran los hechos en un juego vertiginoso que siempre va in crescendo. Muy parecido al del prestidigitador que de la galera, en apenas segundos, hace aparecer objetos u animales para asombro de todos.

Luego de Calderón de la Barca o Moliere, por citar algunos ilustres ancestros dramatúrgicos, quienes más provecho le sacaron a esta divertida dinámica escénica fueron los sajones, en particular durante las últimas décadas del siglo pasado. Quizás porque, al mirar su propia sociedad, supieron reflejar la elegancia de los ambientes donde transcurrían las acciones y el hipócrita estilo de los seres involucrados en las tramas, en contraposición con sus instintos más básicos, que generalmente eran tempestuosamente sexuales.

“Sé infiel y no mires con quién” es el título en castellano de la pieza “Not now, darling”, de los británicos John Chapman y Ray Cooney, estrenada en 1967. Se representó en el West End londinense con gran suceso y en 1973 se rodó la versión cinematográfica dirigida por el propio Cooney, quien además la protagonizó.

Los socios de una editorial (en el original era una tienda de abrigos de piel) tienen personalidades completamente distintas: uno es tranquilo (Fabián Gianola), enamorado de su esposa (Carolina Papaleo) y el otro un caradura (Matías Alé) que engaña a su mujer (Celina Rucci) cada vez que puede, incluso con una empleada de call center (Andrea Ghidone). Pero la engañada no se queda atrás y pretende consumar un affaire con un conocido (Alejandro Müller) en el departamento del leal matrimonio. Mientras el decorador del mismo (Nicolás Scarpino) finge ser gay para concretar su amorío con la mucama (Dallys Ferreyra). A los desopilantes desencuentros y mezcla de identidades que suceden a partir de entonces, se agrega la aparición de una exitosa y desconcertada escritora (Betty Villar).

Gianola, Papaleo y Scarpino revalidan sus quilates y se sitúan entre los mejores comediantes de su generación; Alé afianza con paso firme su ascendente recorrido interpretativo en la materia; Ghidone demuestra ser mucho más que una vedette, Müller, Ferreyra y Villar contribuyen con dúctil oficio; y a Rucci, al menos la noche del debut, le faltaban algunas horas de vuelo. Por cierto, algo que con el correr de las funciones puede subsanarse. Con ritmo sostenido, y muy buenas actuaciones, dirección y puesta en escena, sin duda, es uno de los más logrados entretenimientos de la actual cartelera marplatense.

 

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