Blogs, Opinión / 23 de enero de 2014

Un exorcismo para Cristina

Cristina volvió endemoniada. Quizá extrañe la época en que podía jugar con nosotros sin sufrir consecuencias.

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“Con los grandes avances en cirugía estética muchas mujeres lograron sacarse 10 años. Sobre todo los comprendidos entre 1989 y 1999”. La imagen que acompaña a este post corresponde a la campaña “30 años ayudándote a entender” (transcribo el texto por si no se lee bien), creada en el año 2006 para el aniversario de la revista NOTICAS. Era una época brava para publicarla ya que el kirchnerismo estaba en pleno auge y la mayoría de los medios le rendían pleitesía (nobleza obliga conviene recordar que ganó el Grand Prix de Oro a la creatividad otorgado por Clarín).

En su momento fue un gran escándalo ya que recordaba la relación entre los Kirchner y Menem. De hecho, El día del amigo salió una pieza televisiva que muy pocos medios se animaron a pasar, donde se veía la “alegría” (mejor dicho obsecuencia) con que Kirchner recibía al presidente del “maldito tiempo liberal que hoy no se arregla en diez años”. Sólo NOTICIAS, con una valentía que alguna vez la corporación periodística debería reconocerle, se animó a sacar semejante mirada justo en medio del carnaval K.

Quien escribe presidía la multinacional encargada de crear esa campaña audaz y me tocó darle el visto bueno para que saliera (asumí la responsabilidad). En 2007 (pocos meses después) estaba en mi casa y tardé años en descubrir cómo había influido esa audacia en el hecho de quedar afuera (antes intentaron mandarme a Chile).

Aunque por años no hablé del tema y hasta preferí desviar la atención, el tono discursivo de Cristina durante la presentación de la nueva asignación estudiantil, llena de reproches, pases de facturas y enojo, me recordó que en una de esas la primera mandataria extraña aquella época de “bonanza” donde los tentáculos de su poder llegaban a cualquier parte, incluso (supongo) a algunos territorios “laterales” que ella no indicaba pero los obsecuentes de turno decidían visitar por su cuenta. Aunque los periodistas se pongan en víctimas, hay muchos que padecimos la era K antes, en especial mientras quienes hoy critican cerraban sus bocas (en el mejor de los casos).

Le recomiendo a Cristina un exorcismo: Yo lo hice destruyendo los originales de aquella campaña de la que me siento orgulloso y al mismo tiempo trajo grandes dolores de cabeza y sufrimiento a mí vida.