Editorial / 10 de Febrero de 2014

¿A cuánto cotiza la confianza?

EDITOR | A nuestros lectores El Gobierno barrió durante más de un lustro la inflación bajo la alfombra. Pese a las advertencias, que siempre consideró interesadas, maliciosas o destituyentes, el problema le estalló en la cara. Ahora pretende que, guiado por La Cámpora y los sindicatos, el pueblo protagonice la revolución de los “precios cuidados”. […]

LÍO EN PUERTA. El martes 4, la Presidenta repartió quejas, reclamos y subsidios en la Casa Rosada.

EDITOR | A nuestros lectores

El Gobierno barrió durante más de un lustro la inflación bajo la alfombra. Pese a las advertencias, que siempre consideró interesadas, maliciosas o destituyentes, el problema le estalló en la cara. Ahora pretende que, guiado por La Cámpora y los sindicatos, el pueblo protagonice la revolución de los “precios cuidados”.

Nadie acumuló enseñanzas y mucho menos la experiencia para saber cómo hacerlo, ni dónde ni exactamente contra quién. El mensaje, entonces, se traduce en un llamado a dejar de consumir ya mismo y enfriarlo todo de golpe, lo cual generaliza el malhumor y la desconfianza. Quiso también el kirchnerismo hacer, silbando bajito, una devaluación a cuentagotas. Terminó haciéndola de golpe y porrazo, con resultados análogos.

Hay algo que los K piensan bien: la economía no es un fenómeno climatológico inmanejable, sino humano y conversable, por lo cual la política puede reencauzarla. Aunque, a veces, solo puede hacerlo a condición de entender que la psicología, el humor y la confianza sociales adquieren un peso determinante para la solución o no de los problemas.

Claro que a la política también le cabe arruinarlo todo. El aislacionismo y la vehemencia oficiales no huelen a remedio. Pero tiene razón CFK: si cada sector de la vida nacional enfrenta la crisis tirando de la soga para su propio lado, puede cortarse. La oposición juega de espectadora y aplaude los fracasos. Los grandes medios se regodean detallándolos. Los exportadores esperan buenos precios y punto.

Así, se le exige al Gobierno que haga el ajuste, pague los costos, soporte los festejos ante cada blooper y los silencios ante medidas correctas, se desentienda de la lucha por la sucesión y capitule sin condiciones. Dichas actitudes también delatan posturas autoritarias. La confianza no se recupera sembrando desconfianza. La fiebre no baja con fuego.

 

3 comentarios de “¿A cuánto cotiza la confianza?”

  1. Se pasaron de rosca, de soberbios y de hijos de puta además de chorros. Han metido mano en la justicia, instituciones, derechos, etc sin PIEDAD y han querido ETERNIZARSE a cualquier precio tapando burdos negociados y estafas jugandola DE NACIONALISTAS cuando fueron ENTREGUISTAS. Persiguiendo y molestando a cualquier opositor difamando y mientiendo. Ahora AJO DERSE.

  2. Obvio. Pero cuando un gobierno ha sembrado soberbia y contestación en aires de rechazo y discriminación a quien piensa de distinta manera en determinadas cuestiones, es muy difícil que ese mismo gobierno ahora ligue apoyos de sectores denigrados públicamente. Yo no sé si el gobierno podrá recuperar confianza por haber sembrado desconfianza… si no que dudo que lo logre luego de sembrar resentimiento de los sectores que ahora necesita: los pensantes. (que cada vez son menos por haber sembrado, justamente, ignorancia y conformismo).

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