Clásica / 13 de febrero de 2014

CLASICA

Un oasis musical

Concierto del flautista Claudio Barile y la pianista Paula Peluso. Obras de Bach, Reinecke, Fauré, Prokofiev y Morlacchi. Usina del Arte.

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★★★★ Cada año, el verano porteño depara una agobiante sequía musical. Los teatros y salas con oferta de música académica interrumpen sus actividades. Pero este febrero comenzó con una nueva edición del ciclo de Música de cámara en la Usina del Arte. El flautista Claudio Barile y la pianista Paula Peluso brindaron un concierto con un programa tan exquisito como equilibrado.

Barile es el más brillante flautista del país. Solista de la Filarmónica de Buenos Aires, alterna con presentaciones en el terreno de la música de cámara, ámbito en el que Paula Peluso es una auténtica autoridad.

La mayor parte de las obras se sucedieron en orden cronológico, comenzando con Bach y culminando con Prokofiev. Ese paseo por periodos de la historia de la música planteó un atractivo y variado abanico de estilos, que desfilaron en lecturas intachables. Con un sonido diáfano y casi magnético, Barile entregó momentos magistrales, delineando con pulcritud el refinado lirismo de la Sonata “Undine”, de Reinecke, y realzando la vivacidad de la Sonata op. 94, de Prokofiev.

Peluso dominó admirablemente los rangos dinámicos del piano, cuidando en todo momento el equilibrio sonoro entre ambos instrumentos. Y al final, la mayor dosis de virtuosismo: Barile y Peluso abordaron “El pastor suizo”, de Morlacchi, una pieza de bravura, corolario ideal para un concierto memorable.

 

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