Opinión / 28 de febrero de 2014

El regreso de la patria inflacionaria

Quienes se jactan de progresistas piensan que todo podría solucionarse repartiendo limosnas entre los necesitados.

Kicillof. El ministro más progre de CFK se convirtió en la cara del ajuste salvaje.

A diferencia de sus homónimos actuales, los progres de antes rendían culto a valores exigentes. A su modo, eran conservadores. Creían en la austeridad, la disciplina, el trabajo duro, el autosacrificio. No temían a los ajustes. Entendían que el camino hacia una sociedad más igualitaria y más productiva sería empinado y que, para avanzar por él, todos sin excepción tendrían que esforzarse al máximo.

Fueron otros tiempos. Hoy en día, quienes se jactan de ser progresistas piensan como aquellos ricos caritativos de un siglo atrás que imaginaban que todo podría solucionarse repartiendo limosnas entre los necesitados. En su opinión, sólo a un reaccionario “neoliberal” –el epíteto descalificativo de moda–, se le ocurriría preocuparse por asuntos tan molestos como el equilibrio fiscal o la emisión monetaria. Los más solidarios dicen que hay que privilegiar a las personas por encima de los números que tanto obsesionan a los economistas. Que haya buena onda.

La situación nada grata en que Cristina se encuentra sería menos complicada si en su “relato” hubiera lugar para los valores tradicionales que los populistas locales han repudiado. En tal caso, podría hacer del ajuste severísimo que se ha puesto en marcha una nueva epopeya en que un pueblo heroico subordine todo al futuro nacional, pero, luego de haber jurado en diversas ocasiones que nunca haría algo tan inhumano, no le es dado hacerlo.

 

4 comentarios de “El regreso de la patria inflacionaria”

  1. ERRATAS
    “Insisten en repetir, una y otra vez, la misma historia. ”
    (Donde dice “historia”, debe decir “receta”)
    “Andando el tiempo, tales “concesiones” podrían servir para que los ricos del mundo perdonen a los kirchneristas por los muchos pecados de leso mercado que han cometido…”
    (Donde dice “pecados”, debe decir “crímenes”)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *