Restaurantes / 7 de marzo de 2014

Restaurante

“Le Bistrot-Alianza Francesa”, la cocinera de los gourmands

Córdoba 946. Cocina francesa. Lunes a viernes de 9 a 19. Jueves de 20 a 24 (desde el 20/3). Noche: 4322-0068. Solo efectivo. Mediodía: $ 85. Promedio noche (con vino): $ 250.

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Las mujeres alimentan, los hombres dan de comer”, dice Patricia Courtois, cocinera del bistró de la Alianza Francesa, nieta de franceses de Normandía y anfitriona por naturaleza.

Como la protagonista de “La cocinera del presidente”, película francesa muy recomendable sobre la cocinera del ex presidente Mitterrand, Patricia también cocina para pesos pesados, en este caso de la gastronomía local. Chefs y amigos de la buena mesa visitan “Le Bistrot” convocados por sus sabores nobles e inspirados.

“No me siento chef. A mí me gusta dar de comer rico, dar placer cuando alimento”. Patricia conserva caldos y fondos de cocción como pociones mágicas, de las que nacen nuevos platos llenos de sabor. En su cocina, los despojos se convierten en manjares y las ollas de sopas y guisos humean al fuego, como en las cocinas de antaño.

Al mediodía “Le Bistrot” tiene un menú muy accesible que siempre incluye una sopa, ensaladas y platos del día. Entre las sopas: la de coliflor, con un dejo de pepperoncino y pedacitos de jamón crudo; suculenta soupe á l‘oignon; y cuando hace calor, vichyssoise (clásica sopa fría de puerros).

Entre las ensaladas: la niçoise (puede pedirla en un pan ahuecado de brioche), la lyonnaise (con queso azul, peras y espinaca). Los platos del día no son necesariamente franceses pero sí caserísimos: desde polenta a la bolognesa hasta pastel de cordero guisado, cocinado en masa de hojaldre con zanahorias y ciruelas secas, entre otros ingredientes mágicos. De postre, crème brûlée, tarte tatin, marquise au chocolat.
La pastelería es otro de los fuertes de “Le Bistrot”.

En la semana del festival de Cine Francés, del 10 al 14 de marzo, se servirá el té dos horas antes de la función con éclairs, madeleines y los mitológicos canelés de Patricia, entre otros vicios.

La gran noticia es que, desde el 20 de marzo, las puertas del cálido saloncito con vitraux de “Le Bistrot”, se abrirán hacia el salón contiguo, palaciego, para que “madame la cuisinière” despliegue sus talentos todos los jueves por la noche.

Entonces podrá probar entradas como los portobellos y endibias gratinadas con queso de cabra; y la degustación de pâtés (de conejo con damascos y ciruelas; de mollejas con pistacchios; de queso y puerros; y el clásico de hígado, audazmente preparado en forma de trufa, cubierto en chocolate carenero).

Entre los platos principales: cordero en cocción larga (un plato de moda, pero aquí cocinado como se debe); magret de pato con chutney, zanahorias glaseadas y puré de papas; y koulibiak, un plato de origen ruso que consiste en una masa de brioche rellena con distintos ingredientes (aquí, con salmón y espinaca). Entre los postres, marquise de chocolate con salsa cítrica y sabayón con frutas gratinadas.

En “Le Bistrot” no se sirve alcohol durante el día. Para la noche, sin embargo, la sommeliére Marcela Puenzo ha diseñado una carta de vinos corta pero especial. También puede llevar su botella: se cobra el descorche pero no el cubierto, algo ya inhallable en la ciudad.

 

3 comentarios de ““Le Bistrot-Alianza Francesa”, la cocinera de los gourmands”

  1. En un ambiente selecto, calido, con remembranzas de los reductos de Paris, donde siempre se sueña con volver, por algo comenta el famoso film “…siempre nos queda Paris…” Bogart nunca se equivocaba, pero…alli en el corazon de Baires, aparecen las luces donde Patricia mi querida amiga con alma de Ada, como sobrevolando las mesas para hacer de las noches de los Jueves el mejor y mas romantico de los programas

  2. Èxcelente crónica de una realidad. Uno de los lugares secretos y más codiciado por los amantes del buen comer, con calidez casi hogareña. En pleno centro,pero alejado del trajín insoportable. Patricia Curtois es rara avis, difruta del disfrute que provoca, en una casi abnegación perdida que antes tenían muchos dueños de restaurantes y especialmente las madres y abuelas. Esa atmósfera propia, gentil y amable de una buena casa con comida impecable es lo que encontraremos, y además a precios imposibles para nuestros días.

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