Libros / 14 de Marzo de 2014

LIBROS

“A sangre y fuego”, la guerra narrada

De Manuel Chaves Nogales. Libros del Asteroide, 285 págs. $ 225.

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★★★★★ Por el título, por la imagen de tapa, y por el hecho de que el autor participó de los hechos que narra, podía esperarse un libro más sobre la Guerra Civil Española. Pero Manuel Chaves Nogales, periodista, es un fuera de serie. Construye estas historias sobre “héroes, bestias y mártires de España” con la calidad de un Isaak Babel, hasta de un Chéjov.

Los nueve largos relatos exhiben una decisión tajante de librarse de todo juicio previo. Lo dice en el prólogo a la edición chilena de 1937, donde define cómo esa decisión lo llevó a ser considerado “perfectamente fusilable”. No podía esperarse menos en años candentes donde aclaraba que para él “todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siempre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario.”

Pero la base de este reciente rescate de su obra (que incluye una biografía de Belmonte, y la caída de Francia ante los nazis) está impulsada por la extraordinaria cantidad de recursos de escritor con que enfoca cada uno de los temas, todos distintos, y extremos. Tiene, por ejemplo, un ojo que transmite como un disparo cada rincón de lugares como Madrid o los campos y pueblos españoles en guerra. Más una economía para narrar la acción más extrema y salvaje con un lenguaje y sintaxis prácticamente desconocidos en la superficie más bien adocenada que suele imperar en la prosa española del último par de siglos.

La sucesión de personajes recortados, a veces tremendos, es inolvidable. La calidad del estilo es tal que multiplica la demencia y el caos de la guerra, al mismo tiempo que recoge su parte de acción y espectáculo. Retrata fugazmente a Malraux, a Alberti, a María Teresa León en una taberna. Pero sus personajes son los hombres y mujeres transformados por la guerra, a veces campesinos que recorren siglos en pocos días, y que, aun sin tener armas, por primera vez comen de corrido.

Cuentos como “La columna de hierro” parecen un remedo literario del film “La pandilla salvaje” varias décadas antes. No se salvan ni los funcionarios comunistas, ni los “señoritos” fascistas. En todo hay un viento ecuánime que retrata la violencia y los seres humanos como pocas veces se ha hecho antes.

 

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