Televisión / 20 de marzo de 2014

TELEVISIÓN

Mirtha, el espectáculo soy yo

Domingo a las 13.30, por El Trece. Conducción: Mirtha Legrand. Producción: Endemol para El Trece. Dirección: Diego Palacios.

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★★★ Empezó en 1968, hace 34 años que no volvía al Trece, la emisión duró más de dos horas y media… No hace falta mencionar edades para que el clásico de Mirtha Legrand sea digno del récord Guiness. En tanto tiempo, todo fue dicho sobre su imagen, los infaltables latiguillos, las preguntas incómodas, sus opiniones políticas y las mesas con invitados.

De la misma manera que la conductora oscila entre retirarse o regresar, también el medio oscila en endiosarla como un espíritu libre sin filtro o en pontificar que la televisión ya no la necesita, a juzgar por su poco rimbombante rating.

¿Pero quién necesita a Mirtha Legrand? La tevé seguro que no, de la misma manera que no necesita a Susana ni a Tinelli porque se basta a sí misma regurgitando contenidos: ubicar la discusión en términos de “necesidades televisivas” es un criterio falaz. En todo caso, quienes la necesitan son los otros para legitimarse.

Porque esa mesa –guste admitirlo o no– se convirtió en una frontera atractiva de ser cruzada. Elencos del canal que sea podrán desfilar con sus promociones más o menos jugosas.

Pero ninguno puede competir en interés con la figura de Mirtha. Dady Brieva lo dejó claro en el insípido primer programa cuando comenzó a hacerle preguntas a ella; o cuando pasan fragmentos de viejas emisiones o de sus films. Lo bueno o lo malo de los “Almuerzos…” es que la centralidad de la conductora es excluyente y el paso de los años no ha hecho más que confirmarlo.

 

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