Sociedad / 27 de marzo de 2014

Los Garfunkel, con el pan bajo el brazo

Victoria Vanucci está embarazada y el empresario renovó sus beneficios con la pauta oficial. Planes de boda.

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Garfunkel, que vive en los Estados Unidos, deberá volver a la Argentina a declarar ante un juez.

Se casan. No saben exactamente cuándo, pero sí que será en mayo. Ella no quiere decir el color del vestido, el diseñador, ni nada. Solo confirma que habrá fiesta: “Me parece que tenemos mucho que celebrar”. Está embarazada de cuatro meses y tampoco quiere saber el sexo del bebé. “Vamos a las ecografías y pedimos que no nos muestren”, explica. A Victoria Vanucci y Matías Garfunkel les gusta el misterio.

Es el segundo hijo y también la segunda boda. Se casaron por primera vez en marzo del 2012 en la estancia que tienen en San Miguel del Monte. Fue una fiesta inmensa que celebraba el rito religioso pero dejaba pendiente el trámite legal hasta que ella resolviera su divorcio con el futbolista Cristian “el Ogro” Fabbiani. Un año después llegó Indiana y ahora esperan la firma del juez para ponerle fecha al civil. La propuesta de casamiento, dicen, fue muy romántica: él cerró un restaurante solo para ella y la recibió con champgane. “Jamás pensé que Matías me lo propusiera tan rápido”, le confesó ella a una revista. Pero cerca del empresario comentan otra cosa: que la boda va a demorarse.

Miriam. “Esta es una casa judía”, aclara Vanucci. No puede decir qué nombres piensa para el bebé. Si resulta ser varón, tendrá que esperar hasta ocho días después del parto, que es cuando se hace la circuncisión: recién entonces pueden develar el nombre del chico. La modelo está atenta a todos los ritos y tradiciones que debió estudiar para su conversión, donde eligió llamarse con el nombre hebreo “Miriam”. Significa “la que se elevó”.

El miércoles 12 dejaron Buenos Aires para unas minivacaciones en el Sur, donde celebrarán el primer año de su hija Indiana. La elección del destino sorprende: en mayo del año pasado Garfunkel sufrió un grave accidente con su camioneta en la ruta 237, en Bariloche. Todavía tiene algunas secuelas del accidente, se hace un tratamiento con células vivas y terapia de kinesiología para completar la recuperación y controlar el dolor que le dejaron las fracturas. “Matías está cada vez mejor. Y muy feliz con el embarazo”, asegura ella.

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