Personajes / 4 de Abril de 2014

Alberto Ammann: “Sin límites, el poder prostituye, intoxica”

Cordobés radicado en España, es un periodista de policiales en el film “Betibú”. El Goya, Chanel, la década K, medios e intolerancia.

“No pertenezco al mundo fashionista”, advierte el actor Alberto Hammann.

Puede grabar un comercial superfashion y participar de las marchas de los indignados en Madrid, sin escalas. Lo pueden premiar con el Goya al Mejor Actor Revelación, convertirse en una promesa de la escena española y al mismo tiempo decidir hacer un documental con sus ahorros para entender los misterios de la ciencia.

Alberto Ammann (35) argentino nacido en Córdoba, a los dos meses llegó a Europa con sus padres, escapados de la dictadura militar. Con la democracia pisando los talones, volvieron poco antes de la guerra de Malvinas. Pero él, sin acomodarse del todo a esta realidad y con el comienzo de la era K, se fue a Madrid a construir su historia.

Su imagen se hizo conocida por estos lares al intervenir en “Tesis para un homicidio”, una de las cinco películas nacionales más vistas del 2013, con Ricardo Darín. Ahora lo veremos en “Betibú”, junto a Mercedes Morán y otros actores en un film de Miguel Cohan, basado en la novela de Claudia Piñeiro. Allí compone a Mariano Saravia, un novato periodista que se hace cargo de la sección de policiales de un diario.

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Para el papel habló bastante con su papá, Luis Alberto Ammann, que supo pasar por la profesión y llegó a ser candidato a presidente por el Partido Humanista en las elecciones nacionales del 2007. En “Tesis…” se respetó su tonada castiza; en “Betibú” el acento suena más cordobés.

Ammann dio el gran salto en España en el 2010, al ganar el premio Goya por la película “Celda 211”, luego de años de estudios con notorios docentes y dramaturgos. Comenzó a ser tapa de revistas internacionales como un ícono de moda y protagonizó el comercial del perfume “Coco Mademoiselle” de Chanel, junto a la modelo y actriz británica Keira Knightley, generando cataratas de comentarios y suspiros femeninos.

“Me costó bastante hacer publicidades, hasta que encontré un punto en el que comencé a divertirme o la iba a pasar muy mal –se sincera–. En una producción llevé mi guitarra, en otra me hice el payaso y en otra hice fotos locas con la música de Los Ramones y Sex Pistols de fondo. El único comercial que hice fue para Chanel, y una campaña gráfica para la diseñadora española Purificación García. Las demás fueron producciones para revistas”.

 

Noticias: El comercial de Chanel le dio una repercusión muy grande.
Alberto Ammann: Sin dudas. Cuando me hicieron la propuesta y me dijeron quién era la actriz, solo pregunté cuándo y a qué hora (sonríe). Es difícil laburar en lo que a uno le gusta, y como a uno le gustaría es mucho más difícil. Pero no siento contradicción porque con lo que gano puedo hacer otros proyectos, como el documental que estoy armando. Tuve mis momentos de contradicción, lo hablé con mis viejos y mis amigos y recibí un feedback tranquilizador. No hay mucha escapatoria: es muy difícil ser coherente en esta época pero hay que luchar por serlo. En realidad todo el dinero está sucio, no hay dinero limpio, es una mentira. La ruta del dinero está toda infectada. ¿Qué vas a hacer con lo que se te da?

Noticias: ¿Y usted qué va a hacer?
Ammann: Ahora mismo tengo un proyecto de documental, que me va llevar un tiempo porque lo produzco yo. Tengo ahorros para arrancar y comenzaremos con un rodaje en Córdoba. Tiene que ver con un viaje a la investigación científica, cómo es el proceso, porqué se elige estudiar una sustancia y no otra para desarrollar un medicamento. Todo el viaje hasta llegar a la farmacia. En principio está planteado con una mirada neutral. Hay un universo que no se sabe. ¿Qué se investiga para el Mal de Chagas, por ejemplo?

Noticias: Volvamos a la publicidad y la moda. ¿Cómo logró salir de la incomodidad de ese universo más superficial, para su manera de ver las cosas?
Ammann: (ríe) En el mundo fashionista yo no aparezco. Cuando entré en la profesión y empecé a ir a estrenos y eventos por promoción, hice notas con fotos, cambios de ropa, entornos de moda. Nunca me sentí bien, pero formaba parte del “pack” y tuve que hacerlo. Es como en cualquier laburo cuando recién empezás. No podés decir: “No, yo el baño no lo limpio”.

Ammann en el trhiller “Betibú”.
Ammann en el trhiller “Betibú”.

Noticias: ¿Le tocó limpiar baños en algún trabajo?
Ammann: Limpié baños en una discoteca en Córdoba a los 17 años, un lugar de 1.200 personas. Mejor no te cuento lo que era eso…(sonríe)

Noticias: ¿Cómo maneja la atracción que generó en el universo femenino?
Ammann: No sé si tanta atracción…(ríe). Yo estoy de novio hace tres años, vivimos juntos (N. de R: con la actriz Clara Méndez-Leite). Me gusta estar en casa y valoro la amistad, estar acompañado por la gente que quiero, el poco ruido, por eso casi ni salgo. Me entró el viejazo de golpe (ríe). Me considero bastante cariñoso, me gusta dar afecto y recibir. Me gustan los niños, tengo una veta paternal, me divierto mucho con los pendejos. No creo que sea papá en breve, necesito cierta estabilidad antes de largarme. Y con el tema de la imagen y la seducción me cago de risa, me divierto. En el barrio dirían “se hace el lindo” (ríe).

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