Cine / 4 de Abril de 2014

CINE

Betibú

(Argentina) Suspenso. Dirección: Miguel Cohan. Con Mercedes Morán, Daniel Fanego, Alberto Ammann, José Coronado, Lito Cruz. Apta para mayores de 13 años.

Por

★★★1/2 Dos son los géneros que se han consolidado como de mayor atractivo en la Argentina: la comedia de costumbres y el policial. “Betibú” es un policial de suspenso, de esos donde hay que descubrir al asesino, y también es –un poco a su manera– una comedia de costumbres.

E incluso, de un modo lateral gracias a la resolución del “caso”, tiene un giro casi fantástico –casi, no espere lo sobrenatural–. La cuestión es si tantos ingredientes hacen que la mayonesa cuaje. Pues bien: el trabajo actoral lo logra y se nota que al realizador Miguel Cohan –responsable de la más que interesante “Sin retorno”– le importan mucho más los personajes y cómo tratan de vivir a pesar de las amenazas que los rodean, y menos el suspenso.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, tal es el mayor acierto de la película. Es un placer ver a Mercedes Morán, y es un privilegio ver y escuchar a Daniel Fanego, que logra construir un personaje de una originalidad inusual: un perdedor feliz. Por otra parte, todo el universo del film es al mismo tiempo argentino y universal, y aparece, cruzado y práctico en cada gesto, esa cuestión del autoritarismo, quizás el gran tema vernáculo, presente en todas partes, desde el mundo laboral hasta el del privilegio.

Algunas cosas molestas (la música imitativa del lugar común estadounidense, ciertas concesiones a la coproducción) no impiden disfrutar de lo bueno. No es un gran film, pero es un film, pertenece al cine: todo un logro en estas pampas.

 

4 comentarios de “Betibú”

  1. Efectivamente. Los guiones, la parte más artesanal y económica de una película,
    son los más descuidados. Los directores argentos se creen en la obligación de escribir el guión y así les salen por lo general. Por ejemplo, “Metegol”. Excelente el trabajo de animación, pero a mitad de la película todo la trama empieza a deshilacharse de forma irremediable. Me tocó verla con un pibe al lado que al principio estaba muy entusiasmado y después empezó a torturar a la madre hasta el final para irse. Un esfuerzo enorme con un costo de millones y millones de dólares para terminar en el mercado interno. Por algo los yankis en sus series emplean ejércitos de guionistas.

  2. Es una película excesivamente ñoña, y eso la vuelve inverosímil. Se puede citar dos películas con criminales perversos descubiertos mediante fotografías. El secreto de sus ojos y Los hombres que odian a las mujeres. La locura de estos “malos” tiene raíces sociales, en Betibú hablan de la “Organización”. Huy qué miedo. Betibú consigue resolver el enigma cuando le pregunta al culpable, que confiesa sin ninguna necesidad, de puro canchero. ¡Cualquiera! Comparar con la escena de la confesión de El secreto… Al final, la Piñeiro sigue viviendo de “Las viudas de los jueves”, pero los countries ya no dan más leche. Lo que siguió es olvidable.
    Coincido con que los actores están bien, los diálogos ayudan mucho. Que el director haya hecho esta película sobre una historia tan pobre habla bien de él.

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