Teatro / 4 de abril de 2014

TEATRO

“Big Bang Show”, un hombre múltiple

Con Martín Bossi y Manuel Wirzt. Dirección: Emilio Tamer. Teatro Astral, Corrientes 1639.

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★★★1/2 El espectáculo también podría llamarse “Big Band Show”, puesto que se presenta con catorce músicos y cuatro coristas en el escenario, un lujo infrecuente en el teatro actual y una gran apuesta del artista.

La primera media hora es sencillamente deslumbrante: con toques mínimos de vestuario, un par de anteojos, una peluca o un guante, Martín Bossi se convierte en Ray Charles, Louis Armstrong, Frank Sinatra, Joe Cocker, Rod Stewart, Elton John, Axl Rose, John Lennon y Michael Jackson, con un gran final a cargo de Freddy Mercury. Nótese que no dije “imita” o “caracteriza”: se convierte en ellos.

Mira como Sinatra, ronronea como Stewart, se quiebra como Jackson y le rompe el corazón al público como Freddy Mercury. Es un despliegue colosal de talento que muestra la evolución de Bossi como observador, amante e historiador de la música popular.

Un largo tramo intermedio del espectáculo se presenta luego como una suerte de stand up, donde Bossi evoca con añoranza los tiempos de su infancia: la época en que jugaba al fútbol con sus amigos en un campito, y no en un videojuego como los chicos de ahora. Según dice, recuerda cuando el paco era una colonia, los ácidos eran caramelos y la pasta eran los tallarines que se comían los domingos.

Su discurso se debilita un poco cuando hace una crítica tal vez algo fácil del reggaeton y la cumbia, la publicidad y algunos costados contemporáneos de la tecnología. Pero culmina con un gran homenaje a otro gran desaparecido de estos tiempos: los lentos. En este caso busca la complicidad del público, que lo acompaña en el clima de romance que instala una canción de César “Banana” Pueyrredón.

Manuel Wirzt, un clásico de los espectáculos de Bossi, se luce acá como director musical de la orquesta y como animador de los tramos que separan las diferentes escenas del protagonista. Con una envidiable melena y vestido con levita formal, Wirzt juega con los músicos y eventualmente expresará también sus opiniones sobre el amor, el cine y otros asuntos de la vida cotidiana.

El gran final es un homenaje a algunos de los cómicos que forjaron la historia del espectáculo argentino: grabado en blanco y negro aparece Pepe Biondi (con la visita de Graciela Borges y su adorable nieta), Tato Bores en uno de sus clásicos monólogos, y por último una reconstrucción del sketch de Alberto Olmedo y Javier Portales como Borges y Álvarez, en el inolvidable “No toca botón” de la década del ochenta. Jorge “Carna” Crivelli logra una versión de Portales realmente destacable. El espectáculo culmina por fin lleno de emoción por el recuerdo de estos dos artistas tan amados por el público.

 

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