Danza / 4 de abril de 2014

DANZA

Compañía ‘Danza por la inclusión’, una cruzada federal

Director general: Iñaki Urlezaga. Programa: ‘Chopiniana’ (Chopin/Fokin), ‘El combate’ (De Banfield/ Dollar), ‘Sylvia’ (Delibes/Urlezaga), y ‘Un lugar llamado Gaîté’ (Offenbach/Millán). Camerata San Juan. Director: Gustavo Plis Sterenberg. Teatro Coliseo.

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★★★ El ímpetu ejecutivo del bailarín argentino Iñaki Urlezaga, y el apoyo brindado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, dieron sus frutos en una nueva compañía de ballet: ‘Danza por la inclusión’.

Iñaki y un grupo de maestros recorrieron todo el país durante el 2013 buscando (y encontrando) nuevos talentos. Miles de chicos y chicas fueron evaluados en treinta audiciones que arrojaron una selección de cuarenta y seis bailarines no profesionales, número que planean luego elevar a sesenta.

La feliz iniciativa incluyó, además, la contención económica necesaria para que el proyecto pudiera llegar a buen puerto. De esta manera, la Argentina cuenta hoy con un ballet nacional, que podríamos definir como ‘compañía escuela’, algo totalmente inédito, que tiene como objetivo formar en el escenario a jóvenes promesas de la danza, de la mano de Urlezaga.

En un clima de innegable color político, el debut del grupo fue en el renovado Teatro Coliseo porteño. Previa entonación del himno nacional y los aplausos de rigor a las autoridades presentes (la ministra Alicia Kirchner), la función abrió con ‘Chopiniana’, primera versión (1908) de lo que luego su autor, Mijail Fokin, bautizaría en su reestreno parisino como ‘Las sílfides’ (1909).

Se trata de uno de los ejemplos más acabados de danza pura, que requiere de solistas y cuerpo de baile una precisión estilística y técnica que, como es lógico, no tuvieron en esta ocasión los noveles intérpretes. Podemos sin embargo destacar la actuación de David Gómez, cuyas condiciones ya hemos señalado desde estas páginas en otras oportunidades.

La hermosa línea de Gómez resaltó en los finos saltos y en la limpieza de las terminaciones, además de desempeñarse como un sólido “partenaire”.
El bloque central estuvo integrado por la reposición de “El combate”, de William Dollar (1949), donde encontramos en María Celeste Losa a una promisoria figura de la danza, de imponente físico y gran destreza técnica, que aún necesita algún pulimento.

El “pas de deux” de “Sylvia” presentó en escena a Iñaki Urlezaga acompañado de su pareja habitual, Eliana Figueroa. Sin mayor impacto, la coreografía ideada por el bailarín transita el neoclasicismo sin realizar ningún aporte novedoso, pero con el acostumbrado profesionalismo de Urlezaga.

En cambio, fue efectiva la coreografía de Celia Millán para “Un lugar llamado Gaîté”, que hizo lucir a todos los integrantes de “Danza por la Inclusión”. Este es el camino que debe seguir la compañía en sus comienzos, para luego abordar los clásicos una vez que el fogueo en escena y la disciplina impuesta por sus maestros hagan su efecto.

Absolutamente todo el elenco se vio energizado por la efervescente música de Offenbach, dando vida a un argumento cuya ausencia en el programa de mano se hizo sentir, pero que de algún modo se pudo adivinar. Can-can mediante, la primera función de “Danza por la inclusión” culminó con el esperanzador mensaje de que, hoy día, la danza tiene un nuevo horizonte en la Argentina.

 

Comentarios de “Compañía ‘Danza por la inclusión’, una cruzada federal”

  1. Excelente la iniciativa de haber formado una compania de Ballet Clásico, en un país como el nuestro donde las companias de ballet escasean. Todos lo mejores deseos para los bailarines y su director.

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