Televisión / 11 de abril de 2014

TELEVISIÓN

Doce casas, historia de mujeres devotas

Unitario semanal. Lunes a jueves a las 22.30, por Canal 7. Elenco: Marilú Marini, Claudia Lapacó, Claudio Tolcachir, Rita Cortese, Viviana Saccone, Susú Pecoraro, Julieta Zylberberg y otros. Dirección: Loza y Eduardo Crespo.Unitario semanal. Lunes a jueves a las 22.30, por Canal 7. Elenco: Marilú Marini, Claudia Lapacó, Claudio Tolcachir, Rita Cortese, Viviana Saccone, Susú Pecoraro, Julieta Zylberberg y otros. Dirección: Loza y Eduardo Crespo.

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★★★★★ Que el cine es del director y el teatro de los actores es una generalidad que, con salvedades, mantiene vigencia. Generalidad a la que habría que agregar otra dominante en los últimos 20 años y que dice que la televisión pertenece a los productores.

Asociaciones de guionistas y de directores televisivos locales se organizaron justamente para reclamar su sello autoral arrebatado por la línea de montaje y la necesidad de rating, reivindicando el estandarte de Alberto Migré y María Herminia Avellaneda, como ejemplos de una era no tan lejana en que la firma y la mirada tenían peso.

Esa voz de autor, presente en la obra pero además reconocida por el medio, es la que se escucha en “Doce casas. Historia de mujeres devotas”, la nueva ficción de Canal 7 que lleva la marca de Santiago Loza.

Una marca conocida en el cine y teatro “off” pero debutante en la tele: el cordobés Loza es el guionista y director de, entre otras películas, “Los labios”, codirigida con Iván Fund y premiada en el Festival de Cannes 2010; en teatro, es el autor de “Nada del amor me produce envidia”, “La mujer puerca”, “Todo verde”, “Mau Mau o la tercera parte de la noche”, estas tres últimas en cartel. Y es quien, además, se reconoce sin pudor como teleadicto y no precisamente, de documentales.

La historia (en singular) que propone es seguir el recorrido de la Virgen de la Parroquia por doce casas, una por mes, de algún pueblo de provincia a fines de los `80. En esos hogares, donde recién asoma la tevé color, viven mujeres comprometidas con la religión que dichosas abren la puerta a la estatuita de la Virgen.

Cada semana, en capítulos de media hora, el espectador entra con la imagen santa, a esos cuartos cerrados y quietos (todo está filmado en interiores) de eterna siesta, donde nada parece suceder pero todo está latente. Las obras de Loza tienen ese germen, el de una calma prolija que no es falsa sino una manera de permanecer. Nadie es mediocre en esos mundos.

En “Doce casas”, Loza se acerca mucho más al dramaturgo que al cineasta porque cada episodio se presenta como una pieza teatral. No es “teatro filmado” sino televisión con una puesta y un lenguaje al que estamos desacostumbrados después de tanto consumo de estéticas naturalistas. No hay bombas de suspenso sino velos que se van corriendo muy despacio mientras nos encariñamos con esos seres frágiles, tan intensamente aburridos.

El elenco es inusual: una lista larga de gente de teatro, cine y tevé que permite ver en una misma escena a Claudia Lapacó, Marilú Marini y Claudio Tolcachir; a Susú Pecoraro y Julieta Zylberberg; Iván Moschner y Verónica Llinás; Marco Antonio Caponi y Alejandro Tantanián; Cristina Banegas, Leonor Manso y Tina Serrano; o Luisina Brando y Laura Paredes, entre otras combinaciones interesantes y riesgosas. Con fe o sin ella, se llama televisión de autor y existe.

 

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