Showbiz / 11 de abril de 2014

Harry Potter, la magia que factura

Nuevas películas, merchandising, videojuegos y parques temáticos. Franquicia que nunca se agota.

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FANÁTICOS. Libros, películas, juegos de video y merchandising para seguidores fieles que no dejan de comprar.

Y habrá Harry Potter para rato. Ya es un hecho: a fines del año pasado, se anunció un acuerdo entre Warner Bros y la autora J.K. Rowling para llevar a la pantalla grande una nueva serie de películas basadas en el universo del joven mago. La franquicia más lucrativa de toda la historia del cine tendrá un nuevo capítulo, o varios.

Poco más de dos años desde que se estrenara el último filme de la saga, en 2011, un acaso melancólico Hollywood, que ya había traducido los siete libros que tenía a disposición en ocho éxitos de taquilla, decidió hurgar en el fondo del cajón en búsqueda de algún resabio de nuevo material que se pudiera utilizar, en una suerte de proceso de revisionismo histórico que dio sus resultados. La marca HP, saben, es demasiado grande como para dejarla ir así porque sí, y su poder de fuego, el fervor popular y la sed por más de ese mundo mágico, todavía está muy lejos de extinguirse.

La pesquisa dio sus frutos. La primera de las películas de la nueva serie se llamará “Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas”, un breve libro homónimo que Rowling escribió en 2001, en pleno furor pottermaníaco, y es mencionado en “Harry Potter y la Piedra Filosofal” como material de estudio de los alumnos de la escuela de hechicería Hogwarts.

Un clásico “spin-off”: un proyecto derivado, nacido como extensión de otro anterior. Si bien no se relaciona con la historia principal, las creaciones del vasto universo Potter y algunos de sus personajes secundarios se mantienen vigentes de explotación.
Warner, según la revista Forbes, se hizo “dependiente” del fenómeno Harry Potter, después de más de una década de viento en popa, con ingresos por las ocho películas estrenadas de cerca de U$S 1.000 millones al año, un “gross” de más de U$S 7.700 millones por las entregas en el cine. Sólo la última entrega de la saga, en 2011, superó en 200 U$S millones el presupuesto de todas las películas juntas.

Hoy, sin embargo, el estudio no encuentra un reemplazante natural, de ahí la “necesidad” de seguir minando en el universo Potter. Con buenos ojos ve el nuevo filme que unirá en la misma pantalla a Batman y Superman, pero incluso si éste se termina convirtiendo en una nueva franquicia global, lo que es muy posible, sólo se habrá suplido el ingreso que generaba la trilogía de Batman, de Cristopher Nolan, desde 2005 a 2012. Según la propia Forbes, “no hay mucho ahí afuera para Warner Bros que pueda equiparar la magnitud, longevidad, fanatismo y solidez financiera de la franquicia Harry Potter”.

Con sólo detenerse a observar los números se entiende por qué a Hollywood le cuesta soltar. En 1996, a Rowling le dieron un adelanto de 6.500 dólares por futuras regalías del texto, del que se imprimieron 500 ejemplares en la primera edición para probar suerte en el mercado. Según un estudio reciente, hoy la marca Harry Potter vale cerca de los U$S 25.000 millones, y la por entonces desempleada de Edimburgo es ahora la autora más rica del mundo.

 

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