Libros / 16 de Abril de 2014

LIBROS

“Alguien camina sobre mi tumba”, para vivir la muerte

De Mariana Enriquez. Galerna, 241 págs. $ 130.

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★★★★ Las notas de Mariana Enriquez son un caso especial del periodismo cultural: es una mujer que sabe en serio de géneros (terror, ciencia ficción, un poco de policial) o de cierto rock, ciertas figuras del margen o la rebeldía. Lo mismo pasa con sus columnas o notas, donde la voz que usa no se parece a la de nadie: primera persona, una actitud entre pasional y agresiva, un humor torvo, con relámpagos de felicidad o alegría.

Se destacó como narradora con “Bajar es lo peor” (recién reeditada) y los cuentos de “Los peligros de fumar en la cama”. Ha empezado a construir perfiles extensos (Alejandra Pizarnik, Hebe Uhart) con las técnicas de la crónica reciente.

Ahora reúne paseos por diecisiete cementerios de todo el mundo, desde Staglieno, Génova, hasta Nueva Orleans, Louisana, pasando por la Patagonia, la isla Martín García, La Habana y Azul, Buenos Aires, entre otros. El primero, dedicado a Génova, es magistral: recuerda una visita de 1997 acompañada por la madre, un violinista flaco y un poco lúgubre, una relación fugaz, inolvidable, y un ángel de piedra que marcará con su presencia otros lugares.

Los textos suelen transmitir el presente del lugar, sobre todo los cementerios, pero también las ciudades, los pueblos, las islas. No se oculta el origen a veces laboral de la visita (una feria del libro, una nota periodística), se mezcla el testimonio personal con los datos aprendidos, o la expectativa que puede despertarle al lector algún sitio (el cementerio de Graceland, Memphis, donde está enterrado Elvis Presley).

Es absorbente la variedad de tonos ante un tema que puede suponerse monótono, el modo de esquivar (aunque no del todo) el peso acumulativo de la corrupción de la carne, el amontonamiento de huesos, las técnicas múltiples del arte de enterrar. Hay también historias de fantasmas. Pasa el tiempo: la “pareja” de algunos periplos se convierte en Paul.

La autora no se ha agotado en la búsqueda. Una lista final enumera los cementerios que quiere “ver antes de morir”. Se destaca la Necrópolis de El Cairo, donde el cementerio es un barrio habitado, lleno de gente viva.

 

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