Libros / 24 de abril de 2014

Libros

“Canadá”, aprendizajes difíciles

De Richard Ford. Anagrama, 510 págs. $ 165.

★★★★★Hace unos años leí con placer los cuentos de “Rock Springs” de Richard Ford: personajes duros, relaciones difíciles padre/hijo, paisajes desolados. Confieso en cambio que abandoné con rapidez “El periodista deportivo”, primer tomo de su célebre “Trilogía de Frank Bascombe”, porque me aburrió soberanamente. Ahora me sorprendió “Canadá”, casi un desprendimiento de aquellos viejos cuentos, en mayor extensión y con mayor sabiduría literaria y existencial.

En el centro hay un hecho que aparece en la primera línea: “Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres”. La afirmación es un poco falsa: el atraco en sí demora muchas páginas en llegar, pero el funcionamiento de una familia con padre ex piloto de bombardero simpático y falible, madre judía más intelectual y escéptica, e hijos mellizos no idénticos (varón y mujer) va preparando el terreno para que uno comprenda lo que provoca el proyecto delirante del atraco.

Narrada por Dell, el hijo de 15 años en el momento del hecho (1960), la novela de 500 páginas describe con una extrema minucia de lenguaje los sucesivos “estados de la Unión” por donde la familia deriva, hasta instalarse en Montana.

Y sigue empleando la misma mirada inquisitiva de ese muchacho silencioso cuando es enviado bruscamente a Canadá (la hermana en cambio huye), para inaugurar una prolongada segunda parte donde se repite el carácter inextricable de la inercia humana, a menudo incapaz de evitar las peores decisiones.

Es un relato clásico de “aprendizaje”, aunque lo que va aprendiendo Dell Parsons es que la realidad es más caos que orden, más entrega a la corriente que decisiones tajantes. Después de muchas páginas de hipnosis taoísta y personajes inolvidables (por ejemplo Charley, un mestizo perverso y deteriorado), aparece un segundo hecho policial y sangriento, un poco forzado.

Una coda final ocurre en el presente, donde Dell tiene más de sesenta años y es profesor, y cierra con puntería y emoción esa vida casi entera. La voz que nos acompañó durante 500 páginas solo puede expresar que al menos intentó tolerar bien las pérdidas y “preservar lo bueno”. Una gran novela a la antigua sobre tiempos modernos.

 

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