Teatro / 30 de abril de 2014

teatro

“El gran deschave”, con un logrado clima de ferocidad

De Armando Chulak y Sergio de Cecco. Con Eleonora Wexler, Alberto Ajaka y elenco. Dirección: Luciano Suardi. Cervantes, Libertad 815.

Por

IMPERDIBLE. La angustia y el vacío de una pareja: excelentes Eleonora. Wexler y Alberto Ajaka.

★★★★ “La tarea más laboriosa de los amantes no consiste en hacer el amor, sino en deshacerlo”, afirmó el poeta Juan Gelman. La frase viene a la memoria ante la bienvenida exhumación de “El gran deschave”, la exitosa obra fruto de la curiosa colaboración del poeta y autor de ingeniosos aforismos Armando Chulak (1927-1975) y el dramaturgo Sergio De Cecco (1931-1986). Estrenada originalmente en el `75 con un elenco integrado por Haydeé Padilla, Federico Luppi, Nora Cullen, Beto Gianola y Héctor Bidonde, fue un gran suceso de cartelera. Hasta conoció una interesante adaptación televisiva con Marta Gonzáles y Víctor Hugo Vieyra en los roles protagónicos.

De Cecco fue periodista, actor, guionista de cine y radio. Desde sus primeros textos escénicos (“Durante el ensayo”, “Prometeo”, “El invitado”) demostró una gran habilidad para instalar sobre un escenario los conflictos del hombre común, sencillo y cotidiano. En “Llegó el plomero” y “El reñidero” terminó de retratar, con pericia, una problemática generacional. Siempre partiendo de historias individuales y alejadas del costumbrismo, con elementos sumamente realistas, coloreados por la ironía y un humor negro no exento de ternura.

La trama, convenientemente podada para alivianar el paso del tiempo, rescata la historia de Susana (Eleonora Wexler) y Jorge (Alberto Ajaka), un matrimonio de clase obrera que sobrevive en una vivienda descascarada donde los sueños compartidos se transformaron en pesadillas. El hastío de la convivencia cotidiana y los problemas económicos acentuados han hecho mella en la relación, aunque ambos traten de disimularlo. Abruptamente la rutina se resquebraja cuando se descompone el televisor y Susana queda imposibilitada de ver su telenovela favorita. La angustia del vacío se cierne sobre la pareja y desata una discusión en la que emergen reproches mutuos del pasado. La contienda se acrecienta hasta desnudar miserias, fracasos y el desencanto de comprobar que todas las ilusiones fueron efímeras.

Nada de lo enunciado sería posible sin la férrea e inteligente mano del director Luciano Suardi, quien logra crear un clima de ferocidad y tensión inusual en los escenarios porteños. Cuenta a su favor con actores sobresalientes, desde la conmovedora intensidad de Wexler y el compromiso visceral de Ajaka, hasta las logradas composiciones de Graciela Pal como la paciente nona, Ivan Moschner en la piel del quejoso vecino y Marcelo Bucossi a cargo del especulador socio del dueño de casa.

Al acierto de la puesta se suma la deslumbrante escenografía que firma Graciela Galán.
El espectáculo iniciará una imperdible gira por el interior del país y es deseable que, más adelante, regrese al vasto y hermoso espacio de la sala María Guerrero.

 

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