Libros / 30 de Abril de 2014

LIBROS

“Los inmortales”, de Claudio Zeiger

Es una lectura múltiple de la ciudad. Emecé, 172 págs. $ 139.

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★★★★ El autor tiene 50 años. “Nombre de guerra” (1999), enfocó con estilo sobrio pero directo una zona esquiva: taxi boys, homosexualidad serenamente conflictiva. El tono se refinó en “Tres deseos” (2002). Tanto “Adiós a la calle” (2006) como “Redacciones perdidas” (2010) fueron libros de transición, dispersos.

Un acierto de “Los inmortales” es acentuar la dispersión, hasta diluir la unidad del libro, que no es novela, ni memorias, ni cuentos solamente. Cuando uno empieza cada texto, no sabe bien qué va a encontrar. Una vez terminado, surge la imagen de una combinación de memoria entre nostalgiosa y emotiva, mirada ensayística y ajustes de cuentas biográficas.

El primero es un paseo tal vez final con el padre por ese pulmón porteño, Corrientes desde Callao al Obelisco. Y comparte la relación de Zeiger con el padre, antaño comunista con sentido del humor. Los tres ensayos que siguen son sobre “La última generación” (la de Viñas y “Contorno”); “Las amistades rotas”, crisis culturales e ideológicas con lúcida descripción del caso Massotta/Carlos Correas/Sebreli; e “Idiosincrasia”, un sobrevuelo de la ciudad cuyo tono literario prenuncia dos ficciones explícitas. Una es un homenaje a Roberto Arlt y otra es sobre los bares “de viejos”.
En cambio “Autobiografía del otro” retrocede a la infancia. “Del otro lado” cierra prometiendo hacer lo que se ha negado hasta hoy: llegar al Obelisco, pasarlo y conocer el dorso de lo real.

 

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