Sociedad / 27 de Mayo de 2014

D’Elía debutó en CN23 y hay interna entre sus dueños

Nada de amor, amor y amor. Szpolski y Garfunkel en veredas opuestas. Debut y casamiento.

Szpolski contrató a D'Elía para hacer un programa en CN23. Su frase hay que dar “amor, amor, amor” se hizo famosa en la tele. Garfunkel, indignado.

El debut televisivo del líder del movimiento kirchnerista MILES, Luis D’Elía, en el canal de noticias CN23, se convirtió en el peor regalo de casamiento de Sergio Szpolski a su socio Matías Garfunkel. El pasado fin de semana, el empresario de medios se casó con la modelo Victoria Vanucci, y tuvo el disgusto de mirar por tv, y encima su canal, el lanzamiento del programa “Siete punto Cero”, conducido por el propio D’Elía. Además de haber invitado a su íntimo socio, el que no asistió a la boda.

El programa. “Les mentiría diciendo que no tengo cierto pánico escénico. La pinta no me favorece, no tengo eltarget que los medios hegemónicos pretenden para una tarea como esta”, comenzó diciendo D’Elía en su programa, emitido el viernes pasado por CN23.

Hubo dos informes: uno titulado “El pueblo contra el neoliberalismo, a 13 años del matanzazo”, y otro “Militancia juvenil, trabajo social en los barrios”. La abogada y ex miembro de la Afsca, Graciana Peñafort, fue invitada al estudio para dar su opinión sobre la ley de medios. “Donde hay concentración, hay alguien que se apropia de la voz del conjunto. Por ejemplo la lucha de este programa por lograr que lo incluyan en la grilla”, sostuvo.

“Acompañamos en estos 15 años del kirchnerismo que han sido progreso y acumulación”, finalizó D`Elia, aunque con una confusión: el Gobierno de CFK lleva sólo 11 años en el poder.

La previa, con dos socios enfrentados. Sergio Szpolski aparecía en la lista de invitados al Palacio Duhau, pero no fue. Quizás fue por el cruce de mensajes en Twitter de su socio en el multimedios, al respecto de la contratación del piquetero ultraoficialista.

 

El ciclo de D`Elia iba a llamarse “Amor, amor, amor”, en referencia al arranque de furia que el dirigente social protagonizó en “Intratables”, por América, aunque finalmente optaron por replicar el nombre del programa que hace en Radio Cooperativa: “Siete punto Cero”. Pero las objeciones de Garfunkel no son artísticas, ni siquiera esencialmente políticas. En la serie de mensajes públicos en los que manifestó su descontento no dudó en calificar a D’Elía de nazi.

“Es una decisión lamentable contratarlo”, escribió Garfunkel en Twitter como si el canal no fuese suyo. “No está al tanto del día a día, tampoco iba a estar al tanto de esto”, responden desde CN23. Aunque era fácil suponer que la presencia de D’Elía iba a molestarle.

Hombres de fe. Para Garfunkel la religión es tan importante que Vanucci debió convertirse al judaísmo antes del casamiento. Comparte la fe con Szpolski, que se ocupa de corregir cada vez que lo llaman “ex rabino”: “Rabino voy a ser siempre”, repite el empresario, pionero en generación de medios kirchneristas.

Es conocida la posición de D’Elía al respecto de Irán y no duda en calificar de sionista o marcar vínculos con Israel a modo de crítica en contra de sus adversarios políticos. Hace algunos años se cruzó con el mismo Szpolski, al que acusó de estar “al servicio del Mossad”. Ahora, el asunto parece olvidado: “Hoy empieza en @cn_23 a las 23 hs. el programa de @Luis_Delia, desde temprano estoy arrobado en decenas de Twits que lo censuran. Eso no está bien”, escribió el empresario K, en Twitter, como única respuesta a su socio, que quizás haya prendido su televisor en vano: Szpolski confundió el día del debut. Irá los viernes a las 23.

“Él tampoco está al tanto del día a día y este es un tema menor”, aseguran desde el canal, que parece funcionar a espaldas de sus dueños.  Hasta ahora, habían sido casi íntimos. Se visitaban en Punta del Este y Vanucci batía café con mucha espuma para todos. “Sigo considerándolo amigo”, dijo Garfunkel antes de apagar su celular para concentrarse en la boda.

Garfunkel se quejó porque nadie lo llamó por teléfono. Es que la guerra se libra en Twitter. Apenas días antes del enojo público del empresario, D’Elía le dedicó un mensaje al gobernador de la provincia: “Para que mierda fue @danielscioli a la Fundación Mediterránea de Domingo Cavallo? Nunca un compañer@ iría a consultar nada a esa basura”, (sic) disparó el 13 de mayo. Cuando el centro porteño amaneció empapelado con carteles que reclaman la unión de Sergio Massa y Daniel Scioli, arremetió y calificó la improbable fórmula como “un deseo de la Embajada de Estados Unidos”.

Con Scioli. El kirchnerismo se convirtió en un movimiento amplio. Garfunkel se reconoce en el mismo espacio político, pero lleva meses pegado a Scioli. Sorprendió su presencia en Pinamar en enero cuando cayó un rayo mortal en la playa: el empresario se subió al helicóptero y compartió por las redes sociales el minuto a minuto del gobernador. De cara al 2015, muestra las cartas mucho antes que Szpolski y genera ruido en una sociedad que creció al calor del oficialismo.

Fuente de información: Marina Abiuso, Revista NOTICIAS.

 

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