Radio / 16 de junio de 2014

RADIO

“La Oral Deportiva”, el Dios redondo

Conducción: Enrique Sacco. Germán Sosa y Eduardo Caimi (relatores) y equipo. ESPN Radio Rivadavia, AM 630, lunes a lunes, 14 a 15 y 19 a 21.

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OFICIO Y PASIÓN. Enrique Sacco y Germán Sosa: el Mundial se juega en el aire.

★★★★★ Esta nota, que aparece el mismo día en que la Selección argentina debuta en el Mundial de Fútbol de Brasil, optó por considerar un solo programa de radio y prefirió reseñarlo desde la cabina de transmisión de un estadio (durante Argentina-Trinidad y Tobago, el día 4 de junio). Y decidió hacerlo así porque un partido se juega dos veces, una en el campo y otra en el relato.

Había que estar en la cancha porque por tevé solo se muestra lo que la cámara enfoca, aunque el juego se geste en otro lugar (el fútbol por televisión es menos fútbol porque extirpa a dos protagonistas: el público y la totalidad del campo). Pero la potencia virtual, solo es virtual. Y la diferencia con la tevé se encuentra en el hecho de que, en el estadio, no hay dos personas que vean el mismo partido, porque no hay dos que lo miren exactamente desde el mismo lugar.

Se eligió “La oral deportiva” porque se mantiene vigente desde 1933 (recuadro), porque tiene más información que retórica, más verbos que adjetivos, menos grandilocuencia y más eficacia y porque es el pulmón que ayuda a respirar a una radio entera: Rivadavia, siempre en crisis.

Y porque además de todos los que juegue Argentina, la Oral transmitirá un total de 40 partidos y emitirá diariamente cuatro flashes por hora (de 5 a 21). Las emisiones, además, se harán en simultáneo por 60 radios del interior del país.

¿Qué pasa en la cancha? Contra lo que podría imaginarse, la cabina de radio de River Plate es apenas un cubículo de 2×2, con tres sillas (dos no tienen respaldo), sin percheros (la ropa se junta en una silla), y una pequeña mesada en la que está la planilla de la AFA con los nombres y el número de camiseta de los jugadores (es interesante el esmero de los periodistas en nombrar sin error apellidos croatas, nigerianos o iraníes).
En una silla está el relator (Sosa), en otra el comentarista (Sacco) y en la tercera la productora (María Maldjian), a cargo de tandas y notas. A un costado del vidrio desde el que se ve el partido, hay un plasma (para ver y ratificar jugadas) y un cronómetro.

Cada vez que se menciona un jugador suele agregarse una información: Gago (“Hace 51 días que no juega”), David de Trinidad Tobago (“Le anularon cinco goles en una final”). Y también hay informaciones que solo se verifican mirando toda la cancha: “Argentina juega sin enganche”, “Retrocede lenta y sin escalonar”, “Gago es la primera pelota” (el que la envía hacia el ataque y hacia Messi). Y hay también “datos de color”, por ejemplo: “El mismo color en los botines de los jugadores puede confundir al árbitro y al que transmite”.

Muchos aspectos no caben en una página (como ser el chauvinismo que suscita este deporte). Pero hay un dato que se comprueba en la transmisión y en el estadio: 1° La humildad de las cabinas. 2° La miseria de los baños y los problemas para entrar y salir del estadio, entre otras evidencias, indican que la deidad redonda, tan millonaria, no derrama su riqueza hacia la base de la pirámide.

 

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