Restaurante / 5 de Agosto de 2014

Para amigarse con Alemania

“Cervecería Kunstmann”. Av. Bustillo Km 7.8, Bariloche, Río Negro. Cervecería/Cocina alemana. Estacionamiento. Sólo efectivo. De lunes a domingos, de 12 a 1. Precio promedio: $ 160.

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El día de la inauguración de la cervecería chileno-alemana Kunstmann en Bariloche, fue en pleno mundial. Aún faltaban unos días para la final así que, sin prejuicios, todos nos colgamos los chops de cerveza de largas tiras con la bandera de Alemania, los llenamos cuantas veces pudimos y brindamos hasta por el Edicto de Pureza alemán, que establece que la cerveza debe elaborarse estrictamente con agua, cebada malteada, lúpulo y levaduras.

Esta marca emblemática en Chile, desembarcó en Bariloche dada su tradición cervecera que se debe, entre otras cosas, a su agua blanda, uno de los más preciados ingredientes para la elaboración de cerveza artesanal. Son muchos, aquí y en todo el mundo, los que instalaron su equipo de home brewing en el garaje y, grosso modo, le agregaron agua a una cocción de cebada malteada, le sumaron lúpulo y levadura, y rezaron para que el resultado tenga gusto a cerveza. Sólo los muy persistentes lograron dar el salto del garaje al mercado. Ese fue el caso de Armin Kunstmann quien, al otro lado de la cordillera, creó una cervecería que hoy es tomada como modelo de emprendimiento exitoso.

“Desde que empecé a hacer cerveza pensé en la diferenciación” – nos cuenta Armin orgulloso, en la inauguración de su micro cervecería-restaurante en Bariloche. De micro no tiene nada: el predio abarca una superficie de 900 m2, tiene capacidad para 200 personas, vista a la isla Huemul y una inversión total de 3 millones de dólares. A la vista están los tanques donde se producen las seis cervezas para consumo en el lugar: la Torobayo (la variedad más vendida en Chile; de color ámbar, de aroma frutal y sabor acaramelado); la Anwandter (como el fundador de la primera cervecería que Valdivia; de tipo Edel Lager); la Lager sin filtrar (una rubia opaca, obtenida antes de la etapa de filtración); la Bock (color café oscuro hecha con maltas tostadas, de amargor definido); la Gran Torobayo (la de mayor graduación alcohólica, con un dejo ahumado y color ámbar rojizo) y su versión Gran Torobayo sin filtrar. Seis golazos, uno menos que a Brasil.

En cervecería Kunstmann también se puede comer cocina de inspiración alemana, pero el gran protagonista siempre es la cerveza. La Gran Torobayo marida muy bien con la Tabla Patagónica (con trucha, jabalí, ciervo y salmón ahumados); y la Andwater para el Lomo Kassler (medallones de cerdo con repollo colorado agridulce y puré de manzana). Las cervezas también se utilizan para la elaboración de platos, como en el caso de las pechugas apanadas en cereales, con salsa de cerveza Andwater y arándanos. También hay pizzas, sándwiches y ensaladas.

La experiencia Kunstmann continúa en pequeño un museo para conocer la historia de la cerveza –que comenzó en Egipto–, su método de elaboración y otros detalles como, por ejemplo, el origen de la tradición cervecera en Valdivia y en Bariloche. Nos habrán ganado el mundial, pero nos dejaron la cerveza. Estamos a mano.

 

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