Política / 28 de Agosto de 2014

Lázarogate: la loca vida de Elaskar

Lujos y gastos vip del ex financista de Báez: golf, Dom Perignon y una Ferrari. Sus días en Puerto Madero y la fiesta en Bice.

El viernes 13 de junio, Federico Elaskar cumplió 30 años y lo celebró con un círculo muy íntimo de amigos. El lugar que eligió para festejar su tercera década de vida fue el restaurante Bice, de Puerto Madero, muy cerca del complejo El Aleph Residence, donde vive en la actualidad. Para brindar, descorcharon seis Dom Perignon vintage 2003 y siguieron de fiesta hasta altas horas de la madrugada.

Elaskar por lo general pasa desapercibido. Ya casi no lo reconocen luego de la megaexposición que tuvo desde abril de 2013, cuando en el programa “Periodismo Para Todos”, de Jorge Lanata, contó cómo había armado estructuras financieras para sacar del país más de 60 millones de dólares para el empresario kirchnerista Lázaro Báez.

El domingo siguiente a su cumpleaños se levantó tarde y con hambre. Se subió a su BMW 335i y cruzó los diques hasta el restaurante francés Brasserie Petanque, en la esquina de México y Defensa, en San Telmo, para disfrutar de un brunch que incluyó carne, verduras, papas rústicas y postre. Todo acompañado con un vino malbec, su varietal preferido. Más tarde se fue al departamento de uno de sus mejores amigos a ver el debut de la selección argentina de fútbol frente a Bosnia, en el campeonato mundial. No pudo viajar a Brasil porque el juez Sebastián Casanello le prohibió la salida del país. El departamento de su amigo es conocido entre ellos como el “cilindro asesino”: se trata de un dúplex en el que suelen juntarse a ver televisión, charlar o jugar a la Playstation. El lugar, al que accede muy poca gente, tiene un televisor led de 42 pulgadas, una consola de videojuegos con cuatro joysticks, parlantes potenciados y decoración adolescente, como el casco de Iron Man, además de juguetes y muchas bebidas alcohólicas.

Elaskar se destaca entre sus amigos por tomar vinos y champagnes costosos y fumar habanos. Su minibar privado está lleno de bebidas que van desde whisky Johnnie Walker Black Label o licor Baileys, hasta champagne Moët, Pommery o Veuve Clicquot. Este último lo suele pedir cuando sale a bailar y lo mezcla con bebidas energizantes. Un desperdicio.

También cuenta con una minicava en la que se suelen ver vinos Faena malbec 2010, producidos en el Valle de Uco, Mendoza. Es uno de los placeres con el que cuentan los huéspedes de los departamentos del edificio El Aleph, desarrollado por el empresario Alan Faena y diseñado por el célebre arquitecto Norman Foster.

Entre los célebres vecinos del financista se destacan el diputado Martín Insaurralde y la vedette Jesica Cirio, recientemente mudados al complejo y próximos a contraer matrimonio.

Los fines de semana, Elaskar prefiere la vida al aire libre. Saca a pasear a Simona, una bulldog francesa negra que comparte con Valeria, su joven novia.

Otro de sus planes preferidos de fin de semana es la práctica de golf. Se lo suele ver en el Costa Salguero Golf Center junto a sus amigos, que lo chicanean por sus gustos menemistas. Sin embargo, y a pesar de su devoción por los placeres noventistas, la etapa más productiva de Elaskar fue durante la llamada década ganada.

La noche del ex dueño de “La Rosadita” –como llamaban a la financiera SGI, de Madero Center, por su afinidad con dirigentes y empresarios cercanos a la Casa Rosada– se reparte entre Palermo y San Isidro, aunque uno de sus boliches preferidos es Tequila, en Costanera Norte.

También suele asistir seguido a eventos sociales, como un evento que la fundación Make a Wish realizó en el exclusivo Palacio Duhau, en abril pasado, y a la que asistieron varias celebridades. El financista suele compartir con sus amigos imágenes cotidianas de su vida, como las tardes en el bar del Faena Hotel, los paseos con la perra Simona, sus autos, su moto Ducati o la Ferrari que tiene en Miami con patente “Petito 1”. A Elaskar sus amigos más íntimos lo llaman “Peto”.

COMODORO PY. La última vez que el ex dueño de “La Rosadita” subió las escalinatas de los tribunales de Comodoro Py fue el martes 19 de agosto, donde esperó durante un rato largo ser atendido por el juez Casanello, que lleva adelante la causa en la que está procesado, junto a Leonardo Fariña, por lavado de dinero.

Según dispuso el juez en el procesamiento, Elaskar debe presentarse cada 15 días en su despacho.

Pero ese mediodía, además de comparecer, Elaskar tenía otro plan: pedir la ampliación de su indagatoria. El joven financista decidió no apelar el procesamiento y prefirió volver a declarar para dejar planteados algunos interrogantes sobre el procesamiento dictado por Casanello, y esperar a que la Cámara Federal revoque el fallo del juez. El foco de los interrogantes que presentará la defensa estará centrado en los Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) emitidos por distintos bancos, que utilizó el magistrado para definir el procesamiento.

José Manuel Ubeira, abogado de Elaskar , tendría pensado presentar documentación respaldatoria que probaría que el ex dueño de “La Rosadita” amasó su fortuna, en parte por negocios legales, y por una acaudalada herencia.

En su fallo, el juez Casanello embargó los bienes de Elaskar por 27 millones de pesos. Lo acusa de haber lavado dinero junto al valijero vip y ex marido de Karina Jelinek, Leonardo Fariña. El dinero blanqueado por ambos incluye la compra de inmuebles, campos, autos, y operaciones financieras dudosas.

A Elaskar, Casanello lo procesó, en parte, porque el Banco Santander reportó un sospechoso depósito de 660.000 pesos, que para el magistrado podría provenir de actividades ilícitas, dada la falta de respaldo legal de ese dinero. Lo mismo ocurrió con transferencias por $ 463.000 hechas en el banco Superville y por operaciones bancarias realizadas mediante la Financiera Metrópolis, por 17.500.000 pesos, utilizada, según el juez, para eludir los controles bancarios. Otro de los hechos por el cual lo procesaron es la venta de un campo en Tandil, la compra de un Porsche 911 Targa por 803.000 pesos, de una Ferrari 430 por 1.200.000 y la venta de dólares sin autorización.

Ambos procesamientos fueron dictados sin prisión preventiva, aunque Fariña está detenido desde marzo en la cárcel de Ezeiza por evasión fiscal por orden del juez Manuel Blanco, de La Plata.

Casanello falló sobre operaciones “llevadas a cabo en el mercado local” por Elaskar y por Fariña. Estas operaciones fueron acompañadas por ROS que emitieron bancos, financieras, compañías de seguros y concesionarias de automóviles.

El juez advirtió además que “hablar de lavado de activos en términos penales necesariamente exige contar con una premisa: el origen delictivo de esos activos”. De acuerdo con la resolución, para probar el delito bastaría con acreditar “incrementos patrimoniales injustificados”, “inexistencia de actividades económicas o comerciales legales” y “vinculación con actividades delictivas o con personas relacionadas con ellas”.

Para el magistrado, está demostrado el vínculo entre Elaskar y Fariña “con personas relacionadas con actividades delictivas”. Además de que también incrementaron sus patrimonios y que sus actividades declaradas no alcanzan para sostener semejante tren de vida.

Otra dato central del fallo de Casanello es que demostró la relación personal y comercial entre ambos financistas, más allá de los lazos y los negocios en común desnudados por los medios y por ellos mismos en el informe de “Periodismo Para Todos” de abril del 2013, que originó la denominada “ruta del dinero K” y el expediente judicial que investiga los fondos vinculados con la obra pública santacruceña. Según el juez, el ex marido de Jelinek “le acercaba los clientes a Elaskar, poseía una tarjeta corporativa de la financiera y concurría asiduamente a sus oficinas”. Casanello afirmó además sobre Elaskar que el vínculo con Fariña “permite presumir su conexión, cuanto menos y a través de él, con personas relacionadas con actividades delictivas”.

LÁZARO. En el expediente están imputados también el empresario kirchnerista Lázaro Báez y su hijo Martín, acusados de “la irregular expatriación de 60 millones de dólares” por medio de operaciones en las que habrían intervenido Elaskar y Fariña. Sin embargo el juez mencionó en su fallo que estas actividades de la pareja Elaskar-Fariña “no guardarían relación con aquellas conductas de expatriación de capitales” de las que está acusado Lázaro Báez.

El futuro judicial de Elaskar aún es incierto, pero de todos los involucrados en el escándalo es el que salió mejor parado. Fariña pasa los días en la cárcel y Lázaro Báez está ocupado con los cheques rebotados que le aparecen todos los meses. El agujero financiero que tiene en parte es por los desmanejos que el dúo Elaskar-Fariña hizo con su dinero. El zar de la obra pública suele decir a sus íntimos que “Rodete”, como lo llamaba a Fariña, “se afanó 7 millones de dólares en una de las últimas operaciones que hizo”.

Hoy, a más de un año del escándalo, la vida de Elaskar es la misma de siempre: lujos, excesos e impunidad.

 

Casanello citó a ampliar su indagatoria a Elaskar

 

 

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