Editorial / 29 de Agosto de 2014

Subir y bajar

Pasados diez años de aquella impactante producción fotográfica, se observa en qué sentido para Agus K ha pasado una década ganada.

NICOLE Y AGUSTINA. Kämpfer en su personaje hot. Diez años después, saliendo de Comodoro Py.

Hacía casi dos meses que Agustina Kämpfer se había llamado a silencio en Twitter. Pero luego de la tapa de NOTICIAS que reveló la historia no contada de las fotos en que ella posa desnuda para un website hot, la novia de Amado Boudou rompió su mutismo digital para –en un estilo chicanero que domina con maestría– contestarle a esta revista con un par de tuits que confirman la autenticidad de sus osados retratos de juventud.

Fue el arranque de su semana de regreso a las redes sociales y a los circuitos más ruidosos de la agenda mediática. Rodeada de flashes y movileros, la pareja del vice transitó la escalinata de Comodoro Py para declarar en la causa por el llamativo robo de sus laptops. Ante la prensa, la conductora aseguró que las computadoras eran suyas y no del dueño del auto –Boudou– de donde fueron extraídas. Y aclaró que en sus archivos había muchas fotos personales, entre las cuales quizá se encontraría la sesión erótica que tanto revuelo generó en los últimos días.

A diez años de aquella producción fotográfica bajo el nombre de Nicole C., se observa en qué sentido para Agus K ha pasado una década ganada. Aquella camarera de rulitos colorados con ganas de brillar a toda costa maduró en una conductora estrella con revista propia sin apuros presupuestarios, que goza (o gozaba) de acceso vip a la Casa Rosada, que luce su cabello planchado, sus trajecitos exclusivos y su colección de gafas hipster cada vez que la cita un juez por las causas que cercan a su novio, a quien le usa el Audi sin pedir permiso.

Si pudieran proyectarse en Tecnópolis las innumerables “selfies” que Kämpfer dice haber perdido por el robo de sus discos rígidos, tal vez surgiría la película emblemática del modelo cultural K, donde la juventud posa maravillada por el poder oficial, en sentidos impensados para los tiempos de aquella “juventud maravillosa” de los ’70. Si María Julia y sus pieles (tapa histórica de NOTICIAS) simbolizan la década del desborde menemista, la piel tatuada de Agustina/Nicole inmortaliza los pliegues del Relato kirchnerista.

 

10 comentarios de “Subir y bajar”

  1. Seamos sinceros, es trepadora pero esta tan linda, por lo menos le dá uso y abuso al 3er poder que tiene la mujerrrrrr.

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