Showbiz / 8 de septiembre de 2014

Game of thrones: erotismo, mentiras y tevé

La disputa entre el autor y los productores que pone en jaque un fenómeno mundial.

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Hubo un tiempo en el que la pantalla chica solo aceptaba historias relativamente simples, con elencos acotados y guiones en los que se repetían situaciones en diferentes capítulos para ayudar a que los televidentes no perdieran nunca el hilo de la trama. Eso ya es pasado. Ahora la televisión por cable, y los servicios de streaming y on demand, ofrecen ficciones complejas y enigmáticas, con presupuestos que superan muchas veces a los números que se manejan en Hollywood y con guiones que obligan a ver una y otra vez el mismo episodio. A la cabeza de esta tendencia, está “Game of Thrones”, la propuesta más retorcida de la actualidad. Un éxito global que genera millones de dólares, pero con un peligroso talón de Aquiles: la guerra silenciosa entre el autor de la saga y los productores de televisión por el modo y el tiempo en que terminará de escribirse.

En el principio. La serie llegó a la pantalla de HBO en abril de 2011 como una suerte de actualización del universo de J. R. R. Tolkien, autor de “El señor de los anillos”. En un mundo fantástico que recuerda a los tiempos medievales, “Game of Thrones” arrancó con el enfrentamiento entre los habitantes de los continentes Essos y Westeros mientras culmina un verano de casi una década y se acerca un invierno aterrador. Es en ese momento en el que comienza una batalla por el “trono de hierro”, codiciado por diferentes clanes. Con una estética lúgubre, un presupuesto alto y un planteo novedoso, la serie llamó la atención del público y la crítica desde el inicio, aunque pocos creyeron que pudiese convertirse en un éxito masivo. Después de todo, el género fantástico nunca fue una apuesta segura en el cable y el éxito en taquilla de las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson se basó en simplificar las obras de Tolkien. Pronto “Game of Thrones” demostró que tenía poco que ver con las aventuras de Frodo y sus amigos hobbits. Con el correr de los episodios, los guiones se volvieron más complejos y sórdidos, intercalando escenas de extrema crueldad con un erotismo inusual. Prostitución, abuso, violaciones e incesto, parte habitual de la trama. No hay un solo capítulo en el que alguno de los actores o actrices no esté desnudo. Además, seguir el argumento no es sencillo. Por un lado está la pelea entre los clanes de Westeros y por el otro la aparición de la intrépida Daenerys Targaryen, dispuesta a todo para recuperar el trono que alguna vez perteneció a los suyos. A eso se suma lo que sucede en Norte, en donde un ejército de parias lucha contra míticas criaturas que pueden resucitar a los muertos. Estos tres ejes se van dando en paralelo y a medida que las temporadas avanzan la acción los acerca. La variedad de nombres, familias e intrigas es tal que es común encontrarse en la web con infografías que ayudan a seguir el hilo. Solo al comienzo del cuarto año existían al menos 60 actores regulares en el elenco y al finalizar se sumaron una decena más. Y si bien las muertes son comunes (nadie tiene su lugar asegurado en la trama, con protagonistas decapitados o envenenados de un momento al otro) se siguen sumando personajes.

El hombre detrás del mito. Quien creó esta saga es George Raymond Richard Martin, más conocido como George R. R. Martin, un estadounidense que en 1996 publicó “A Game of Thrones”, la novela con la que arrancó una saga que tituló “A Song of Ice and Fire” y de la que prometió que habría tres tomos, cada uno siguiendo una línea argumental diferente. Sin embargo, a medida que fue escribiendo se arrepintió y ahora se espera que sean siete los volúmenes que firme, aunque en algunas entrevistas se pudo vislumbrar que quizás necesite aún más espacio. Dos años después de “A Game of Thrones”, en 1998, editó “A Clash of Kings” y en 2000 “A Storm of Swords”. Pero le llevó cinco años sacar “A Feast for Crows” y seis más tener en las librerías “A Dance with Dragons”, ya en pleno frenesí por la serie de HBO. Los productores David Benioff y D. B. Weiss son los encargados de llevar adelante la serie, seleccionando parte de ese material. Si bien el de Martin era un nombre conocido en los círculos del género fantástico, fueron ellos los que lo convirtieron en una estrella. Pero el éxito puso a los tres en una encrucijada.

Hasta ahora la saga literaria duplica en tamaño a la Biblia y tiene más de mil personajes con nombre y familia. Aún resta que se escriba y edite el sexto volumen, “The Winds of Winter”, y su cierre, “A Dream of Spring”. Pero a diferencia de lo que sucedió con J.K. Rowling y “Harry Potter” –cuyos últimos libros fueron acompañando el estreno de las versiones cinematográficas en los tiempos fríamente pautados–, Martin es un rebelde y se convirtió en un dolor de cabeza. “Me doy cuenta de que la serie comenzó a moverse detrás de mí como una gran locomotora, pero yo necesito más tiempo. La trama en televisión se mueve más rápido de lo que yo puedo escribir”, le dijo al sitio Blastr. Además, criticó que haya cambios radicales por parte de los guionistas: “¡Están matando personajes que aún viven en los libros!”. Pero el autor no es tonto: sabe que es gracias a la tele que se vendieron 24 millones de copias de sus libros en los Estados Unidos y que así logró contratos para cómics, videojuegos y merchandising.

El cuento de nunca acabar. Las primeras dos temporadas de “Game of Thrones” se centraron en el primer libro, pero a partir del año pasado Benioff y Weiss comenzaron a tomarse libertades. Así, en las dos temporadas siguientes se recorrió gran parte de “A Storm of Swords” y se adelantaron sucesos del resto de los títulos publicados, ya que en “A Feast for Crows” aparecen pocos de los personajes principales. Nadie sabe qué sucederá a partir de ahora, porque el sello editorial Martin había asegurado en Twitter que el sexto tomo vería la luz en 2015, pero luego borró el mensaje y ahora se niega a hablar de fechas concretas. HBO, por su parte, quiere tener siete temporadas del ciclo, lo que haría que la producción se despida en 2017. Es poco probable que el autor tenga listos todos los volúmenes para entonces, por lo que primero habrá un final en televisión y luego llegará el cierre en pape, un verdadero obstáculo. “Si bien hace unos años no lo comprendía, finalmente ahora entiendo el temor de los fanáticos… esperemos que esto no se vuelva un gran problema”, confesó sin tapujos el presidente de programación de la cadena Michael Lombardo consultado por Entertainment Weekly.

“Sin dudas, hay un reloj puesto sobre la mesa y no ha frenado”, reconoció Benioff, quien prefiere mantenerse cauto ante a la posibilidad de quedarse sin guiones, “No vamos a convertir cada libro en el guión de tres temporadas… eso sería estrangular a la gallina de los huevos de oro”. Weiss también evitó hablar de una crisis: “Tenemos los dedos cruzados para que George termine a tiempo, es lo mejor para nosotros y también lo mejor para los fans”. Martin, en cambio, no se muestra preocupado por el futuro. “Aún tienen mucho material en todos mis libros. Si deciden utilizarlo todo, tendrán mucho para entretenerse antes de alcanzarme. Y si deciden no hacerlo, tendremos discusiones muy interesantes”, le dijo a Entertainment Weekly. En un extenso reportaje paraa Vanity Fair, insistió en que no hay nada de qué preocuparse y sumó una opción para HBO: “Pueden hacer una precuela. Escribí las novelas de ‘Dunk and Egg’, cuya acción ocurre cien años antes. O ‘The Princess and the Queen’, que sucede doscientos años antes”. Pero comenzar de cero una historia con hechos que tienen más dos siglos y tener que renegociar contrato de las estrellas no parece ser una opción viable. Mucho menos si un año de hiato signifique que los actores que son niños crezcan y cambien radicalmente de apariencia.

Autor incólume. Nada de esto parece afectar a Martin, quien explicó: “No me siento obligado a terminar nada por los fanáticos, por HBO o por mi editor. ‘Obligado’ es una palabra fea… ciertamente siento el deseo de terminar. Si bien recibo muchos e-mails en los que me demandan que sea veloz, también hay muchos que me escriben ‘tomate tu tiempo, amo lo que hacés’. Ya no respondo a la pregunta ‘¿cuándo terminarás?’, porque dar una fecha y después no cumplirla sería dar lugar a suspicacias ¡Incluso hay conspiranoicos que creen que ya terminé de escribir hace años pero que lo escondo para que dure más! Estoy contando una historia, más allá de cuántos tomos me lleve. Es una historia, con un inicio, un medio y, eventualmente, un final”.

 

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