Tecnología / 22 de septiembre de 2014

Control cerebral

Expertos argentinos crearon una silla de ruedas que se desplaza con el pensamiento.

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OPCIONES. Además de con el pensamiento, el usuario puede controlar la silla a través de la voz, los movimientos faciales y de cabeza, y con la vista. Buscan reducir la pantalla.

No todo son exoesqueletos en el mundo de la tecnología que busca ayudar a las personas con discapacidades motoras complejas. Y no todo transcurre en América del Norte o Asia. En la Argentina, una colaboración público-privada está dando como resultado una silla de ruedas multicomando que incluye la opción de desplazarse a partir de las órdenes que emite el cerebro.

La idea surgió hace dos años y medio, cuando la empresa Interactive Dynamics (integrante del Polo Tecnológico de Rosario) comenzó a trabajar en conjunto con la Fundación Rosarina de Neuro-Rehabilitación en este desarrollo. Tecnópolis fue el lugar elegido para hacer la presentación de este trabajo, en el marco de la participación de la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe. La propuesta “Santa Fe Innova” hizo presentaciones referidas a ciencia y tecnología, y allí Juan Pablo Manson (de Interactive Systems) y Camila López (de la Fundación Rosarina antes mencionada) presentaron la silla: “Mediante el desarrollo de tecnología de punta en materia de hardware y software, es capaz de permitir una estrecha interacción entre la computadora y el hombre por un lado, y con el conocimiento de los fenómenos electrofisiológicos cerebrales, de aprendizaje y de permanente readaptación del sistema nervioso por el otro –comenta David Asteggiano, Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de Santa Fe–. El proyecto se fue construyendo con la principal motivación de contribuir a mejorar la autonomía en la vida cotidiana de muchas personas”.

FUNCIONAMIENTO. Para que la silla pudiera ser controlada con el pensamiento, hubo que crear un dispositivo que permitiera leer las ondas cerebrales, algo que se logró mediante el diseño de un casco interactivo. A partir de 16 sensores, transmite la información obtenida a través de las ondas cerebrales a una computadora alimentada por un software que decodifica las señales y activa los controles necesarios para que la silla se desplace.

Como la silla es multicomando, puede ser piloteada de manera simultánea por los pensamientos, pero también por movimientos faciales, giros de la cabeza y con la voz. Ahora se le están agregando mejoras: “Le hemos incorporado y está en prueba con buenos resultados la posibilidad de controlarla con la vista –explica Manson–. Dirigiendo la mirada a una flecha en la pantalla, el usuario puede hacer que la silla se mueva y eso aporta un universo mucho más grande de pacientes a los que ayudar. El tema de las ondas cerebrales requiere entrenamiento y a lo mejor las personas se fatigan un poco, a raíz de la concentración que exige”.

Son tres las personas que están probando la silla, que se espera esté totalmente lista para fin de año. Además de trabajar en el manejo ocular, los especialistas buscan “reducir el tamaño de la pantalla frontal que recibe las órdenes, y desarrollar un sistema de censado del ambiente para evitar que la silla se choque con objetos. Mediante una especie de radar permite hacer un mapeo tridimensional del ambiente y con esa información tener datos más ricos en cuanto a cuáles son los objetos que pueden interferir en el tránsito”, resume Mazón. Esto evitaría que el usuario tenga que dictarle a la silla comando por comando al momento de desplazarse.

ANDREA GENTIL
agentil@perfil.com
Seguí a Andrea en Twitter: @andrea_gentil

 

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