Personajes / 8 de noviembre de 2014

Mariana Arias: “Hay que volver a reformular la vida”

Modelo, actriz y periodista, lanza su libro “En la mitad de la vida” y conduce su programa de entrevistas. Finitud y afectos genuinos.

Viene de grabar cinco programas en un mismo día. Empezó a las 9 de la mañana, son las 4 de la tarde y Mariana Arias sonríe y disimula el cansancio. Está acostumbrada a realizar todos los reportajes del mes en un solo día. Va por la décima temporada de “Dímelo tú, una conversación íntima”, su programa de entrevistas por Magazine los domingos a la medianoche. El mismo que empezó cuando se corrió de la actuación. Porque entre la modelo y la periodista, fue actriz y protagonizó la emblemática película de Eliseo Subiela “No te mueras sin decirme a dónde vas”. Morir. Ese es uno de los nudos existenciales que está desatando al pisar los 50.

Como eterna buscadora, carne de diván por elección, se enfrenta con la conciencia de la finitud. Justamente por eso, o en medio de eso, es que está lanzando el libro “En la mitad de la vida”, que empezó como una propuesta de Poise, la marca experta en climaterio, para sumergirse en el universo femenino y su paso por la madurez. Allí entrevistó a mujeres famosas que confiesan sus vivencias íntimas y a profesionales que proponen el escenario menopáusico como una reinvención. Y ella sabe del cambiar pieles para ser fiel al propio latido. Por algo se levantó durante seis años a las seis de la mañana y cursó la licenciatura de Comunicación Social. Tuvo su recompensa, según confiesa, por primera vez en la vida se siente segura.

NOTICIAS: Parecería que siempre se tomó los desafíos muy en serio y se preparó para ellos, ¿cierto?

Mariana Arias: Mi carrera como modelo empieza a los 17 años, tomando un camino que sigo naturalmente, un poco porque tenía en casa a mi mamá y mi abuela, dos mujeres muy bellas que siempre estaban buscando estar mejor y mirándose al espejo. Subir a una pasarela y que todos te aplaudan era como llegar a la consagración de esa belleza. A la mujer eso le da seguridad y feminidad, pero mágicamente también genera inseguridad porque lo que ves es como una cáscara. De todas maneras, yo lo hice responsablemente y me salió bien. Fue duro pero al mismo tiempo tuve buenos reconocimientos, dejé a los 34.

NOTICIAS: ¿Nunca se tentó con aferrarse a esa carrera?

Arias: No, no me tentó. Lo veía como algo que había que vivir. Desde siempre dije que a los 30 me iba a retirar. En mi interior estaba esa decisión primaria. Pero cuando nace Paloma, a los 26, ahí siento que tengo ganas de ofrecerle algo mejor como ejemplo. Entonces me pongo a estudiar teatro.

NOTICIAS: Decía cómo la había influido la imagen materna de mirarse al espejo, y cuando fue madre de una niña quiso ofrecerle algo superador a eso…

Arias: Sí, sí. Igual uno lo hace por uno, no por los hijos. Uno cree que lo hace por los hijos y la realidad es que uno tiene esas expectativas, esas intenciones, esas exigencias. Porque haber visto a mi abuelo estudiando cuando era chiquitita, él que era un intelectual, un tipo tan capaz que todos admiraban, un médico que había logrado un montón de cosas de la nada, un francés que vino solo a los 13 años… era un referente. Entonces, había algo que me faltaba completar. Pensé que la forma era la de meterme a actuar y empecé a estudiar con Julio Chávez. La actuación era como ponerle contenido a la imagen, ponerle letra, palabras. Y fue muy interesante porque fueron siete años superintensos de estudio, de hacer acrobacia,manejar la voz, cantar, trabajar como actriz, hacer una novela, una película, una obra de teatro… muchas cosas que me formaron pero que también me seguían dejando muy expuesta. La actuación supone estar expuesta en tu ser, tus sentimientos.

NOTICIAS: Y a nivel emocional, implica una efervescencia constante. Ha dicho que la separación del padre de su hija, a sus 31, fue una bisagra.

Arias: Sí, la pasé mal porque uno busca formar una familia, siempre tenés las ganas de que eso sea para siempre. Tuve una época de mucha tristeza, que después mejoró. Los 30 fueron una época de crisis: se murió mi papá muy joven, cambié de profesión, me separé. Así que tuve siete años muy complejos, que mejoraron mucho cuando empecé mi carrera en la universidad, conocí a Roberto (Gálvez) mi marido, y armé nuevamente la estructura de una familia.

NOTICIAS: ¿A Roberto lo conoció en qué momento de este recorrido profesional?

Arias: Cuando estoy dejando la actuación y empezando la facultad. Gracias a él pude terminar la carrera, porque me acompañó mucho y me dio mucha manija. Es como si hubiera encontrado el cierre, que no es tal porque todavía tengo mucho por recorrer, pero fue el cierre a la seguridad interna que me faltaba. Haber hecho una carrera de grado, aunque la gente no le dé tanta importancia, me hizo un clic.

NOTICIAS: ¿Cómo fue el momento en el que le entregaron el diploma?

Arias: Una emoción enorme, enorme. Creo que uno de los días más felices de mi vida fue cuando di el último examen. La sensación era que estaba obteniendo algo que me había costado mucho esfuerzo, porque requiere un esfuerzo ir a la facultad con chicos de 20 años, es raro, pero vale la pena.

NOTICIAS: Decía que desde que nació su hija se propuso mostrarle algo distinto, ¿cambió en algo la relación con ella el poder mirarla siendo una “licenciada”?

Arias: Y, yo le di un ejemplo porque me vio estudiando, de noche, sin dormir, me vio levantarme todos los días a las seis de la mañana para ir a la facultad, es un ejemplo que no hay con qué darle. Ella vio que tiene que hacer lo mismo, que tiene que estudiar.

NOTICIAS: Más allá del logro, le dio la imagen de una mujer en permanente búsqueda y eso es muy valioso.

Arias: Sí, me sentí muchas veces bastante perdida en esa búsqueda, no siempre fue ordenada… A veces me parecía que más que una búsqueda era un descontrol (se ríe).

NOTICIAS: Sigamos con las crisis, ¿tuvo alguna a los 40?

Arias: No, pero me pasa ahora; tengo una crisis, o te diría que tuve una crisis hace un par de años.

NOTICIAS: Si fue hace un par de años ya estaba recibida, o sea que la seguridad no lo es todo…

Arias: No, no lo es todo… (sonríe). Tuve una crisis vinculada con tomar conciencia de la muerte, la conciencia de esta nueva etapa, que va hacia otro momento.

NOTICIAS: Está cerca de los 50.

Arias: Sí, cuando uno es más joven cree que tiene toda la vida por delante, tenés tiempo de buscar, de explorar, de crear. Ya ahora, bueno, qué vas a hacer con todo esto que exploraste y creaste, ¿vas a vivir bien? ¿Vas a vivir feliz? ¿Vas a valorar el presente, cada momento que tenés? Y ahí surgen más preguntas.

NOTICIAS: ¿Hubo alguna pérdida que le haya disparado este clima interno?

Arias: Sí, una prima tuvo un ACV y eso me marcó mucho. Una prima de mi edad, una par, una hermana te diría. Me movió mucho las estructuras y no me di cuenta cómo. Después se murió otra persona muy cercana, también me movió mucho y me faltó. Con todo eso, hubo que volver a rearmar el interior.

NOTICIAS: ¿Cómo lo hace? Reconoce ser una analizada eterna.

Arias: Sí, me analizo (suelta la carcajada). Hago mucha actividad física. En realidad, hago actividad física cuando realmente estoy mal. Y a veces sufro también. A veces pasar por el sufrimiento te hace aprender.

NOTICIAS: ¿Cómo se siente hoy en relación con eso?

Arias: Ahora con la escritura del libro “En la mitad de la vida” estoy moviendo muchas cosas nuevas, el hecho de investigar qué nos pasa a las mujeres en esta etapa, qué cosas necesitamos, qué cosas sentimos, por qué nos sentimos a veces tan tristes, los cambios en el cuerpo, la sexualidad, los hijos que se van de casa, pensar la maternidad…

NOTICIAS: De todo ese abanico, ¿cuál es su tema más doloroso, el que más le resuena?

Arias: Yo creo que la cercanía a la muerte o la conciencia de la finitud, creo que es el tema que me tiene movida en serio. Creo que hay que hacer una elaboración de eso, que todavía no está hecha en mí, que la estoy haciendo mucho con el libro porque estoy escuchando muchos testimonios acerca de esa situación (piensa) Sería como volver a reformular la vida, volver a dar las cartas, decir “¿ahora qué es lo más importante? ¿Qué quiero lograr de acá hasta que me muera? ¿Qué es lo más importante para mí?”… En eso estoy.

NOTICIAS: En ese reordenamiento de prioridades, ¿qué quiere hacer hoy?

Arias: Primero que nada, yo quiero que mi familia esté feliz, que se sientan bien, que estén cumpliendo sus deseos, que estén sanos. Y después lo más importante es vivir el hoy. Vivir el hoy quiere decir aprender a vivir, porque cuando uno toma conciencia de la muerte, eso sirve para aprender a vivir. ¿Qué sería aprender a vivir? No lo sé todavía, esbozo lo que me parece: disfrutar de cada momento, de lo que tenemos, no quejarse, inventar cosas que a uno le gusten, tratar de cumplir los deseos que no cumplió, cuidarse la salud, darles tiempo a los amigos, tener encuentros verdaderos.

NOTICIAS: ¿Sus afectos hoy tienen ese nivel de verdad, de cosa genuina?

Arias: Sí, hoy sí, porque ya no me gusta perder el tiempo si no encuentro ese ida y vuelta, esa conexión. Me gusta decirte “cómo estás, qué te falta” y pensar algo juntas para que estés mejor… ¿De qué voy a hablar, de la ropa que me compré? Me aburrroooo.

NOTICIAS: Eso es parte de aprender a vivir, como decía antes.

Arias: Claro, y no exigirse tanto. ¿Viste que yo antes me exigía mucho? Ya tengo ganas de soltar esa exigencia, sin dejar de ser responsable. Uno puede ser responsable pero no tener tanta omnipotencia, que hace mal. No hay que querer hacerlo todo y perfecto. Intento, y si no puedo, no puedo, ¡qué problema hay!

NOTICIAS: Ha dicho que mirarse al espejo no es fácil a nivel estético, que hay días que le cuesta un poco. Sería esto de aceptar las imperfecciones, ¿no?

Arias: Sí, claro, uno está en la segunda mitad de la vida y eso es… es una realidad. Te guste o no, la tenés que vivir de la mejor manera.

 

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