Personajes / 11 de noviembre de 2014

Claudio Marangoni: “A los futbolistas nos tildan de cortos”

Empresario atípico, a su escuela deportiva para chicos le anexó danza y comedia musical. Reforma educativa y construir un Messi.

Fue uno de los primeros futbolistas argentinos vendidos a Europa, algo que hoy ya es una tendencia en el mercado de pases. Además de un correcto manejo del balón, Claudio Marangoni era pura elegancia dentro y fuera del campo de juego, donde se puso la camiseta de Independiente –con quien fue campeón del mundo– pero también de San Lorenzo y Boca, equipo con el que se retiró. Rompió todos los moldes cuando hace treinta años, en pleno apogeo de su carrera como jugador, abrió la primera escuela deportiva para chicos. Al poco tiempo se recibió de kinesiólogo y hasta era ayudante de cátedra de una materia, mientras la rompía en los clubes. Hace diez años, quizá por su paladar exquisito, incorporó la danza y la comedia musical a su emprendimiento asociándose con Julio Bocca. Un adelantado en ese momento, un “distinto”.

De fugaz paso como técnico, no extraña el mundo del fútbol profesional. Incluso lo siguen convocando para ocupar cargos de manager y los rechaza. Aunque llegó a este deporte casi por casualidad, porque lo habían elegido por su físico para competir en remo y terminó acompañando a un amigo a probarse en Chacarita, lo vieron y no se fue más. Hoy, a pleno con su vida docente tanto en la sede de Parque Las Heras (Palermo) como en San Isidro, trabaja con todo su “dream team familiar”: su mujer, Mónica, con quien lleva 35 años de casado, es la psicoanalista especializada en niños; su hijo Ramiro (32) es administrador de empresas y comparte la gestión con él, y su hija Julia (27), a punto de recibirse en la carrera de relaciones públicas, está en un área ligada a su conocimiento. “Los roles están muy acotados –cuenta sobre la experiencia de trabajar con ellos–. Cada uno está en áreas separadas y concretas. Yo estoy más en el plano institucional previendo situaciones que puedan pasar, generando hacia dónde la empresa tiene que mirar, cuáles son las necesidades, qué es lo nuevo en deporte y buscando siempre la calidad. Mi familia siempre fue fanática del deporte y la vida sana”.

Noticias: ¿El jugador que se retira del fútbol es director técnico, representante, o sino se deprime?

Claudio Marangoni: Se deprime siempre, aún siendo director técnico. Porque, en definitiva, te jubilás como jugador. Cuando dejás de jugar todavía emocionalmente estás muy bien, desde la actitud mental estás re contra bien porque sos joven, pero en lo físico sos viejo. Ahí se te arma el primer lío. Esa jubilación temprana decididamente te crea un vacío muy grande porque tenés que recrear todo: tus vínculos, la familia, amigos. Hasta ese momento el futbolista solo miraba para adentro: cómo jugó, su contrato, los rivales, el descanso, si se lesionó. La vida del futbolista es de mucha mirada para adentro. A mí me pasó todo esto. Enseñar siempre me había gustado, me recibí de kinesiólogo a los 22 años y ya era ayudante de cátedra de Histología. Me di cuenta de que eso me encantaba y me modificó la vida. Apenas dejé el fútbol me deprimí y a los seis meses me pasó lo mismo. Tenía asistencia psicológica porque me analizaba desde los 30 años. Hice diez años terapia, dejé y después volví a hacer un service de dos años más.

Noticias: ¿Algunos técnicos alientan a los jugadores para que estudien alguna carrera, como fue su caso?

Marangoni: A los futbolistas siempre nos tildaron de cortos. Son muy pocos los que estudian. Hoy es imposible que estudien por las exigencias de los clubes. Antes no se entrenaba todos los días. Los chicos del secundario tienen que hacer media jornada y muchos terminan dejando porque no les alcanza con lo que hacen en el club y complementan con cursos o actividades extras. Chicos de 15 o 16 años están sometidos a una gran presión.

Noticias: Entonces el fútbol se empobrece…

Marangoni: De alguna manera, sí. Si el futbolista no tiene un interés personal en desarrollar su conocimiento, con la presión enorme que tiene, no hace nada. Es una pérdida. De todas maneras el fútbol se ha farandulizado. Tenga o no conocimientos, el jugador se convirtió en un líder de opinión, en un aspiracional, en salvarse con sus ingresos, como no ocurría antes. Se casan con la modelo de moda, participan de programas. Esto tiene que ver con que la industria del deporte creció enormemente, al igual que la de los medios de comunicación. El jugador se convierte en una empresa en sí misma, en una marca.

Noticias: ¿Qué relación hay entre el deporte y el arte, a propósito de la asociación con Julio Bocca en su Escuela Modelo deportiva?

Marangoni: Hay una coincidencia entre los deportistas y el uso del talento. Los futbolistas tienen un talento y el técnico es el que saca ese talento y lo pone en movimiento. Los músicos igual: tienen un talento y si no hubiese un director sonaría cada uno como quisiera. En la danza, como en el fútbol, el movimiento y la expresión corporal, es igual. Uno baila, el otro patea, frena, cabecea. Ir a buscarlo a Julio Bocca fue un desafío porque además era en ese momento el primer bailarín del American Ballet. Nosotros ya teníamos la sede de San Isidro y queríamos abrirnos a otras expresiones artísticas y fuimos a buscar al mejor. Recuerdo que Julio tenía miedo sobre si esto podía funcionar y cómo iba a ser la convivencia entre chicos amantes del fútbol y otros de la danza, y todo es fantástico.

Noticias: Hay antecedentes de bailarines que fueron futbolistas frustrados, como Maximiliano Guerra o Herman Cornejo.

Marangoni: Yo creo que el entrenamiento que tienen los bailarines clásicos no le vendría mal al futbolista. Todo lo que es elongación, saltos y el sacrificio que realizan es extraordinario. Es una dedicación que el futbolista no tiene.

Noticias: ¿La sensibilidad viene por naturaleza o se adquiere?

Marangoni: Se tiene y se aprende, las dos cosas. En mi época la suela del calzado deportivo no era buena para la sensibilidad. El jugador la ha suplido o complementado con otras habilidades. Los chicos de ahora crecen con suelas anatómicas. La industria del deporte mejoró mucho. La sensibilidad de la técnica del pie se siente y se va construyendo. El jugador de hoy está cada vez más condicionado, ya no es entrar a la cancha y hacer lo que sentís. Antes había más autonomía, era más bailarín, era más libre. No estaba tan comprometido con el esquema. Primero el hombre y después el sistema. Ahora es al revés.

Dice que no va a la cancha. Y que en casi 25 años, desde que se retiró, habrá ido tres o cuatro veces. Está a favor de Fútbol para Todos y que la transmisión de los partidos sea gratuita, pero que el Estado debería hacer mucho más para combatir a los barrabravas y que los estadios tendrían que tener una mejor infraestructura para el público. Por eso no va. Y tira una frase casi de espectador de ballet: “El hincha tiene que estar sentado viendo el partido. La FIFA prohíbe que haya público parado”. Sobre la muerte de Julio Grondona y la actualidad de la AFA hace un silencio prolongado y dice: “Son muchos años acostumbrados a una forma de conducir. Grondona tuvo aciertos y errores. El mayor déficit que tuvo el fútbol argentino fue la organización de los torneos y las condiciones con que recibe a los socios. En ese aspecto, fueron entre treinta y cuarenta años de decadencia. En divisiones inferiores se trabajó muy bien. Pero ha dejado muchas deudas. Ningún mandato extenso en ningún ámbito es bueno. Les va a costar un tiempo pero lo que viene es mejor, siempre soy optimista”.

Noticias: Cómo docente preocupado por la calidad de la enseñanza ¿qué opina de la reforma en el nivel primario que va hacer el gobernador Scioli en Buenos Aires?

Marangoni: No estoy de acuerdo. Me parece que hay muchas formas de ayudar y nivelar, pero esta no es la mejor. La calidad educativa hay que apuntalarla para arriba y no para abajo. Es un síntoma de decadencia. Ojalá recapaciten y no lo lleven adelante. La misma gente que lo está haciendo lo sabe.

Noticias: Alguna vez dijo, en relación con la escuela pública, que el gobernante que no entienda su problemática y cómo mejorarla, es un traidor a la patria. ¿Sigue pensando lo mismo?

Marangoni: Desde que volvimos a tener democracia no vi un cambio radical para que la escuela pública recupere prestigio, calidad y que le quite alumnos a la escuela privada. El día que la gente diga ¿para qué voy a pagar la privada si la pública me da igual o más?, ese será el día en que remontamos la apuesta. Desde que volvió la democracia, único sistema con el que puede vivir el hombre, pensé que la dirigencia iba a hacer más rápido los cambios que necesita el país, y se distrajo. Es una deuda gigante la que tiene la dirigencia política con la sociedad. La persona que más está trabajando por eso es el Papa Francisco. Me da la sensación de que tal vez bajo el paraguas de él se puedan volver a sentar a la mesa distintos actores para debatir la seguridad jurídica, educación, independencia de poderes, salud y algunas cosas más.

Noticias: ¿Se puede construir desde las escuelitas un nuevo Messi?

Marangoni: El fin primordial de la escuelita es un vínculo exitoso entre el chico y el fútbol. Ingresa a los 4 años y se va a los 12. Hace toda la etapa de formación, desarrolla la técnica del pie. Y en esos programas hemos tenido chicos que han llegado a primera división, pero a los 12 años el chico se va. No me puedo adjudicar que construimos un Messi porque después se va a un club. Ahora hay un chiquito de 3 años que tiene una coordinación que nunca vi, le pega de volea, si vas a los libros no lo podés creer. Hemos visto fenómenos que han pasado por acá. Tenemos muchos que juegan en Primera. Pero no es nuestro objetivo principal.

 

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