Personajes / 12 de Noviembre de 2014

María Teresa de Jesús Álvarez: “Cuando saco fotos, creo fantasías”

Colombiana, es la fotógrafa de moda y eventos más requerida por las divas. Photoshop, Susana, Valeria Mazza y un amor más joven.

Es imposible no darse vuelta a mirarla. Su pelo corto y rapado en un costado, su boca roja, su caminar casi felino, todo la distingue. Hasta su acento colombiano seduce. María Teresa de Jesús Álvarez no pasa desapercibida. Aunque jure que asiste a algunas producciones fotográficas con gorra, calzas y desaliñada para “no inhibir a las modelos”, cuesta creer que pueda mimetizarse con el entorno. De opiniones y palabras contundentes, sabe exactamente lo que quiere y no ceja hasta lograrlo. Y en ese proceso, su trabajo de fotógrafa produjo algunos de los retratos más impactantes de reconocidas figuras. “No me interesa que mis mujeres sean naturales y etéreas. Me gusta una mujer construida con todo lo que tenga a mano: joyas, vestidos, lujos”, dispara.

Colaboradora estrella de “Hola” y varias revistas de moda, y muy solicitada para campañas y eventos, Marité no imaginó que así sería su presente. Ni siquiera cuando jugaba con su hermana gemela con la cámara de papá. Tampoco cuando se anotó en Artes Plásticas en su Bogotá natal. Y menos cuando conoció a un argentino que la convenció de mudarse a Buenos Aires a los 19 años. “Pagué un precio caro. Argentina es un país jodido y la gente es muy distinta. Los primeros años fueron durísimos”, recuerda. Estudió Diseño Gráfico, se peleó con compañeros que la trataban de nerd, se separó tras dos años de convivencia y se sintió expulsada del país (“Argentina es muy chica para los dos, me dijo él”). Terminó viviendo tres meses en su auto y duchándose en estaciones de servicio. “No me olvido más el día que estaba en mi auto, recién separada, y me sentí libre. Hay algo que nunca te pueden quitar: se te pueden caer las tetas, el culo y la cara, pero no el cerebro educado. Y en ese camino me hice a mí misma”. Rehízo su vida y comenzó como diseñadora freelance. Descubrió que los mayores problemas de sus clientes eran fotográficos, y se ocupó del tema. Inició un camino editorial, colaborando en la revista “Hombre”. Su estética distinta, más elevada de las clásicas poses eróticas, llamó la atención y la condujo a “Playboy”, a campañas de moda y finalmente a “¡Hola!” Ella resume: “Soy buena fotografiando mujeres, porque lo hago como me gustaría que me saquen a mí”.

Noticias: ¿Cómo fue la metamorfosis, hasta fotografiar mujeres como Patricia y Rosella della Giovampaola?

María Teresa de Jesús Álvarez: El camino para encontrar lo mío fue duro y tortuoso. Por supuesto que no me iban a ofrecer primero una campaña, sino un trabajo crudo y difícil, porque no hay quien lo resuelva. Estoy orgullosa de eso, me dio disciplina. Acá hay un criterio popular de “no me pongas tanto”, y es una falacia. Si uno pierde la línea y no hace una producción coherente todo se cae, pero si es mucho y está bien hecho, es fantástico. Durante mucho tiempo me aburrió que a Valeria Mazza siempre la fotografiaban igual. Hasta que llegó a mis manos y le dije que no iba a hacer lo mismo.

Noticias: ¿Qué opinó?

Álvarez: No le gustó. Le dije que necesitaba verla diferente, que era mujer y no solo madre. Y primero me hizo comer el polvo. En las primeras fotos estaba enojada, y le dije que me tirara la cartera. Salió la foto impresa con la cartera por los aires.

Noticias: ¿Terminó divirtiéndose?

Álvarez: Sí. La gente se etiqueta, pero hay otras cosas y soy experta en descubrirlas. Valeria trabaja conmigo y nos matamos de risa. No te das una idea de las barbaridades que le digo.

 Noticias: Y a Rosella y Patricia, ¿alguna vez las llevó a este lado más sexy?

Álvarez: Siempre, pero no lo muestran. Tengo un contrato con ellas de palabra, y les hago fotografías personales todo el tiempo. Patricia es muy audaz, pero lo hace para ella. El desnudo es la prueba máxima de que a cualquier modelo o actriz, si lo sobrepasa con altura y estilo, jamás podrían tildarla de gato.

Noticias: ¿Y cómo fue su propia construcción de estilo?

Álvarez: Usé mi pelo siempre largo, muy de los ’80. Y maquillaje pesado, labios rojos. Lo que iba cambiando era cómo lo mezclaba con la ropa. Tuve años en los que dormía con un corset que cosía cada noche un centímetro para adoctrinar mi cintura. Lo mío era un desorden de lo que había, de cómo llamar la atención con lo que tienes. Eso decantó en esta de hoy, me pongo lo que me da la gana y no tengo término medio: salgo  a cara lavada y de jogging, o toda producida.

Noticias: ¿A qué le dice que no?

Álvarez: A lo que no me entusiasma. Y mirá que necesito el dinero, porque no tengo ningún “sugar daddy” (N. de R: pareja que la mantenga). No me vendo. Y estoy constantemente confrontada a eso por el tipo de los lugares que frecuento. Tal vez no pueda tener una cartera Birkin, pero tengo dos Louis Vuitton y me las compré yo.

Noticias: ¿Cómo fotógrafa es autodidacta?

Álvarez: Sí, aunque comí libros como ninguna. Porque empecé en el mundo analógico. Critico mucho a los fotógrafos que dicen “arreglalo con Photoshop” en vez de hacer la buena foto en el momento. Yo lo uso para embellecerme más, no para corregir el peinado espantoso.

Noticias: ¿Avala el Photoshop en todo sentido? ¿Incluso cuando Susana quiere parecer una chica de 20?

Álvarez: Voy a ponerte un ejemplo: Marlene Dietrich fue esposa de un hombre que le enseñó a iluminarse. Fotografía es dibujar con luz. Marlene llegaba al set con sus luces. Así, su imagen estaba consolidada de una determinada manera, y cambiar eso era quitarle a la gente la fantasía de que una mujer como ella pudiera existir. Si Susana quiere parecer de 15 hasta los 80, la avala la construcción de ese personaje mítico que creó. Además, hay un público que le sigue diciendo “Susana, sos la mejor”. La he visto cuando cuando entra a un recinto, entra con todo el Photoshop puesto, y es su personalidad. La percepción de su alter ego es tan alto que ya no importa. ¿Qué le digo a los que critican el Photoshop? Que se ilustren y sepan que las fotos se retocan desde 1920. Y que se crea un personaje porque hay una demanda y un consumo. Y más decadente es nuestra sociedad, más necesitamos de la fantasía. Para la vida dramática y verme la celulitis tengo todos los días de mi vida.

Noticias: Con esta impronta tan fuerte, ¿qué hombre soporta estar a su lado?

Álvarez: Solo uno que tenga una sensibilidad femenina muy alta, y es con el que estoy hoy. Mi tara era estar siempre con alguien más grande, no quería caritas lindas, me gustaban como Clint Eastwood y Robert Redford… La palabra novio nunca me gustó,  salía con un hombre y le aclaraba “aquí nadie se enamora y usted es mi amante”. Hasta que un día la vida se encargó de darme un revés. Un hombre ni alto ni fornido ni morocho ni recio. Un chico de rostro angelical, ojos claros, barbita, piel blanca, delicado. Él me dijo que era una histérica como todas las argentinas, y quise probarle que no lo era, yendo para adelante sin importar las consecuencias. Llevo un año con Tadeo Jones, también fotógrafo, y hace unos meses que estoy conviviendo.

Noticias: ¿Le gustaría ser mamá?

Álvarez: Tuve propuestas de matrimonio y la oportunidad, pero en realidad nunca quise darles un hijo a esos hombres. Hacer un hijo es facilísimo, pero te va a acompañar de por vida y también es hijo del otro. Hoy puedo decir “no sé”, antes decía no. Y me encuentro mirando de reojo a los niños, cosa que antes no hacía.

Noticias: Cómo cambia el amor…

Álvarez: En mi caso lo que me ha cambiado es olvidarme cómo amé. El amor también es un ejercicio, y se puede aprender bien o mal. Es la única vez que permití que otro me enamore a mí. Es renunciar al propio código animal que yo me impuse. Es quitarme las manchas de tigresa y ser un gatito.

 

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