Televisión / 9 de Diciembre de 2014

TELEVISION

Matrimonios y algo bang

“Noche & Día. Junto a vos”. Telenovela. Lunes a jueves a las 21.45, por El Trece. Con: Facundo Arana, Romina Gaetani, Oscar Martínez, Eleonora Wexler y Gabriel Corrado, entre otros. Producción: Pol-ka. Dirección: Rodolfo Antúnez y Jorge Nisco.

Por

★★★ Por paranoica nomás o porque nobleza obliga, como usted decida, antes de decir mu sobre la nueva tira de Pol-ka, voy a presentar mi descargo: Adrián Suar es el productor argentino que se arriesgó y salió bien parado en el dificil camino de meterse con escenas de acción, persecusiones y tiros. No se guardó para el psicólogo su admiración por John Woo sino que le dio para adelante y se sacó el gusto con “Comodines” en el cine, y en la tele con “Poliladron”, “099 Central”, “Sin código” y, mi preferida y su mejor protagónico, “22, el loco”.

Listo, yastá, ¿si? Ok. “Noche & Día” no se destaca por ahora en nada con respecto a sus hermanos mayores. No se trata de buscar innovaciones ni raros inventos, en un medio que en general los rechaza y que, además, por sí mismos no garantizan nada. Ahí está “Avenida Brasil”, ejemplo de cómo se puede ser efectivo con lo clásico. Pero en este caso no hay (por ahora) ninguna marca propia ni rasgo diferenciador, aún cuando demos por hecho y aceptado el presupuesto fundante del policial polkiano: la inverosimilitud absoluta de estos agentes del orden con la realidad local. Puede que en las películas y series estadounidenses sean corrientes pero por los barrios porteños no se ven canas patrullando bajos fondos como los que viven en Pol-ka: femeninos en tacos altos y desfile de corpiños; masculinos de pelo largo y jeans recool.

Tampoco importa demasiado, mientras los personajes logren interesarnos. “Noche & Día” es una comedia donde la gente se enamora y se odia mientras salta por las terrazas, se arroja en paracaídas y vuela propulsado por explosiones. Como usan armas, tienen que usarlas. A veces, casi jugando y porque sí; otras, contra los malos porque sin ellos no hay conflicto. En ese combo de comedia con romance y drama en corset policial, tenemos historias que empezaron a delinearse. La pareja protagónica (Facundo Arana y Romina Gaetani) tiene atractivo sexual como para correr aventuras juntos. La otra (Eleonora Wexler y Oscar Martínez) son el lado oscuro y ambos son bien capaces de sostener histerias y complejidades: esperamos que Martínez se haga un festín con su villano.

Dijimos que no se trata de buscar originalidades. Pero causa cierto cansancio ver a Pablo Brichta otra vez de matón o que Fabio Posca se reciba de cordobés repitiendo “culiao”; y cierta extrañeza notar que Rodrigo Noya –que efectivamente creció– participe en una partuza casera o que Gastón Soffritti sea un policía novato con gorrita de lana llamado Benjamin Liberman. También se siente alegría cuando creemos a ojos cerrados: por un lado, el talento de Marina Bellatti y Valeria Lois (la policía de escritorio y la forense) y en el otro extremo, la pura presencia de Gabriel Corrado y su comisario de bigotito al que, desde acá, bancamos a muerte.

 

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