Política / 10 de diciembre de 2014

Euforia de fin de año

El vice, aliviado porque la causa contra CFK lo saca de agenda. Cómo siguen sus causas.

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En las últimas dos semanas, Amado Boudou sintió una especie de regocijo muy particular. Un par de allegados que lo visitaron en estos días le confiaron a esta revista que se encontraron con un vicepresidente que rebosaba de satisfacción por las desventuras judiciales de la Presidenta, ahora investigada por la sociedad Hotesur y los negocios con Lázaro Báez. Uno de ellos fue revelador: dijo que Boudou está “exultante”.

No es para menos. Desde que el juez Claudio Bonadio allanó la oficina vacía de Cristina Fernández en la ciudad de Buenos Aires, el pasado jueves 20 de noviembre, la investigación judicial en torno a los hoteles presidenciales copó la agenda mediática, y sacó al ex ministro de Economía de las primeras planas al menos por un tiempo. Un alivio navideño que el funcionario no esperaba.

¿Qué extraña sensación sentirá Cristina cuando se entere de que su vicepresidente se regodea con sus desgracias? La primera conclusión es obvia: que tuvo una pésima suerte con la elección de sus compañeros de fórmula.

La segunda marca que en los últimos tiempos el Gobierno inauguró una nueva etapa, la del “sálvese quién pueda”. Cada uno cuida su pellejo, incluso cuando el que esté en juego sea el de la familia K.

Para que la alegría sea completa, Boudou necesitaría una ayuda de la Sala I de la Cámara Federal, que se apresta a resolver hacia fin de año sobre los procesamientos fijados por el juez Ariel Lijo en el marco del expediente Ciccone. Aunque la decisión de los tres camaristas podría ver la luz recién tras la feria judicial.

El objetivo de máxima del vicepresidente es que la Justicia lo libere del cohecho, uno de los dos delitos por los que fue procesado por el juez, además de negociaciones incompatibles con la función pública.

Lo paradójico es que la estrategia judicial del ex titular de la ANSES es idéntica a la de la familia Ciccone y a la de Guillermo Reinwick, yerno de Nicolás, fundador de la imprenta homónima. Sin cohecho, quedarían liberados de todo, aunque según fuentes judiciales los camaristas se encaminarían a confirmar todo lo escrito por Lijo. Al menos es la última versión, y la más fuerte, que trasciende desde hace días desde el segundo piso de Comodoro Py.

Boudou sabe, sin embargo, que su ausencia en los principales titulares de los medios es pasajera. Los expedientes en los que es investigado el funcionario lo esperan con novedades en las próximas semanas. Su euforia tiene lógica: el impacto mediático en el avance de las causas que lo acechan es inversamente proporcional a las pesquisas que lleva adelante el juez Bonadio y que acorralan a CFK.

Fin de ciclo. La investigación por supuesto enriquecimiento ilícito que tiene en la mira al vicepresidente, a su socio, José María Núñez Carmona, a su entorno y su familia avanza a paso raudo. Según fuentes vinculadas al expediente, la Justicia investiga llamativos movimientos de fondos entre algunos inmuebles relacionados con el grupo societario, que podrían configurar un delito aun más grave que el de enriquecimiento ilegal. La lupa judicial se posó además en Ediciones Del Copete, la firma que administra “Minga!”, la revista de Agustina Kämpfer, ex novia del vice.

A Núñez Carmona, alter ego patrimonial de Boudou, también lo incomodan algunos menesteres. La Aduana lo frenó hace algunas semanas cuando intentó mudar sus petates hacia España. Los funcionarios aduaneros que revisaron el depósito fiscal de Florencio Varela en el que el empresario guarda sus pertenencias se sorprendieron al encontrar entre ellas una guitarra del vicepresidente y varios documentos relacionados con la ANSES. Prefirieron no autorizar la mudanza.

Boudou se muestra eufórico por los achaques judiciales de sus colegas porque también es consciente de que los suyos provienen del mismísimo Gobierno. Axel Kicillof, por ejemplo, mandó en tiempo récord a Comodoro Py toda la documentación referida a la rendición de viáticos utilizados por el ex ministro y su equipo durante su paso por Economía. Hay facturas y documentación que en los últimos días inquietó más de la cuenta a los investigadores, en especial por algún que otro viaje por el exterior. El vice va a tener malas noticias muy pronto.

Igual que en la causa en la que se lo investiga por la reestructuración de la deuda formoseña y la participación de The Old Fund. Ante el pedido del fiscal Carlos Rívolo, casi todas las provincias respondieron que no utilizaron a ninguna consultora por asesoramiento con las renegociaciones de deudas, y mucho menos a la sociedad presidida por Alejandro Vandenbroele.

Uno de los que podría complicar a Boudou en ese expediente es ni más ni menos que su antecesor en Hacienda, quien dio el puntapié a la reestructuración de la deuda de Formosa. Cuando se recupere de algunas dolencias coronarias, el ex ministro Carlos Fernández deberá darse una vuelta por Comodoro Py.

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