Costumbres / 19 de Diciembre de 2014

TURISMO

Historia del vino

Una de las bodegas más antiguas del país propone un plan de diversión y placer.

Restaurante 1884, bajo el mando de Mallmann. Instalaciones de la bodega Escorihuela Gascón en Mendoza.

Si cualquier excursión vitivinícola en el país tiene como capital y punto de partida a la ciudad de Mendoza, la bodega Escorihuela Gascón debería ser un capitulo obligatorio en ese recorrido por la ruta de nuestra bebida nacional.
Y no sólo porque sus vinos están en el “top ten” de favoritos para los bebedores locales e internacionales. La bodega es además una de las más antiguas del país. Fue en 1884 que Miguel Escorihuela Gascón comenzó la actividad de su empresa y desde esa fecha los Establecimientos Vitivinícolas Escorihuela no detuvieron su actividad. Más bien la incrementaron con la explosión, en las últimas décadas, de la producción de vinos y espumantes de alta calidad, competitivos en todo el mundo.
Recorrido. La bodega se encuentra a sólo 5 minutos del centro de Mendoza (Belgrano 1118, Godoy Cruz) y de hecho, es la única que está “dentro” de la ciudad.
El paseo comienza en la Sala del Tonel, donde un enorme tonel de roble de 64.000 litros, con una bella escultura tallada sobre él, dedicada al dios del vino, Baco, preside el espacio. La inmensa pieza fue adquirida en Francia por Don Miguel Escorihuela Gascón en 1910 (para celebrar el centenario de Revolución de Mayo) y ensamblada definitivamente en la Argentina. La sala, por su parte, suele ser marco de importantes eventos sociales, como la Gala de los Argentina Wine Awards. El recorrido continúa en la Sala de Tanques, donde se observa el proceso de elaboración del vino, y en La Champagnera, donde se fabrican los espumantes de la bodega según el método tradicional “champegnoise” (es el método original de la región de Champagne, en el que la fermentación se produce en la botella).
Dos espacios de relax amenizan el recorrido. El “Bocha’s Bar” donde es posible jugar un apasionante partido de bochas degustando maravillosos vinos y quesos. Y la cancha de “Bici Polo”, que además de ser un excelente entretenimiento para disfrutar entre amigos, reafirma los lazos de la bodega con uno de los deportes favoritos de los argentinos.
El broche de oro de la visita es el Restaurante 1884, con menú creado por el chef Francis Mallmann y una carta de vinos única en el país. El restó ha rankeado séptimo entre los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica de la lista San Pellegrino.

 

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