Restaurante / 24 de Enero de 2015

RESTAURANTE

Ampliando los horizontes

“Mi Mundo”. Santa María de Oro 4323 y diagonal Estados Unidos, Mar del Plata. (0223) 467-0213. Cocina fusión. Lu. a dom., 9 a 24. Reservas. Solo efectivo. Precio promedio: $ 280

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Farandulera, hippie, jubilada, timbera, surfer, conservadora. Como toda gran ciudad, Mar del Plata tiene mil caras. Y también mil restaurantes. Abundan las parrillas, las pastas y el pescado, aunque -en casa de herrero cuchillo de palo- muchos marplatenses confiesan que no les gusta. El turismo, sin embargo, año tras año aterriza en los clásicos bastiones gastronómicos en busca de cazuelas de mariscos y calamares a la leonesa de dudosa calidad. Atrévase al cambio: opciones no tradicionales como “Sarasanegro”, “Lo de Tata” y el recóndito “Mi Mundo”, aseguran experiencias más satisfactorias y originales.
“Mi Mundo” es una cabaña playera ubicada en la zona del faro, territorio de surfers y jóvenes que circulan descalzos por calles que recuerdan más a la Barra de Punta del Este que a La Feliz. Mesas de colores, paredes dibujadas y un patio interno con lamparitas colgantes evidencian que se trata de un reducto hippie chic. Pero no se queda ahí. “Mi Mundo” es el mundo de la sueca Jenny Nordkvist y del marplatense Federico Dolan, una pareja que se conoció trabajando en España, donde aprendieron el arte de la cocina y el servicio. Luego de algunos años en Marbella e Ibiza, ya con hijos, decidieron instalarse en Mar del Plata.
Jenny se ocupa del salón y Federico de la cocina. La carta cambia seguido así que llega escrita en tiza, sobre un pizarrón plegable. Y sorprende por la originalidad. Desde las achuras hasta el pescado, el producto local está presente pero en preparaciones que demuestran que sus dueños son de mundo. Entre las entradas se destacan la de chauchas, mollejas y queso de cabra, y los memorables mejillones con chorizo colorado y crema de azafrán, un plato típico de Galicia que en la versión de Dolan logra una alquimia de sabores original y perfectamente equilibrada, potenciada por una excelente materia prima made in Mar del Plata. Venza prejuicios y arremeta, no se va a arrepentir.
En la carta de “Mi Mundo” no faltan la lasagna -casi un clásico marplatense importado por la fuerte inmigración italiana- aquí preparada con estofado de lomo braseado y espinaca. También se luce el risotto de hongos con besugo con piel y los platos de etnias más lejanas como el tajine de cordero con cous cous (Marruecos) y la pizza de kebab con salsa de ajo (Turquía). A la hora de los postres la carta pierde inspiración, optando por viejos conocidos como el volcán de chocolate y el cheesecake. Una pena.
En Mar del Plata no abundan las buenas cartas de vino. La de “Mi Mundo”, impresa en la etiqueta de una botella vacía, no es la excepción. Los tragos corren con mejor suerte. En temporada está abierta desde la mañana y sirve desayunos completos con huevos, pan casero y frutas frescas. Elija el horario que elija, “Mi Mundo” justifica el viaje. Si no conoce la zona asegúrese de saber cómo llegar. Reserve.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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