Sitios Externos, Televisión / 24 de Enero de 2015

TELEVISIÓN

Las mil y una madres

“Las mil y una noches”. Telenovela. Lunes a viernes a las 23, por El Trece. Con: Bergüzar Korel (Sherazade), Halit Ergenç (Onur), Efe Çınar (Kaan), Tardu Flordun (Kerem), y otros. Dirección: Kudret Sabanci.

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★★ Y llegaron los turcos. Por primera vez, una producción televisiva del antiguo Imperio otomano llega a la Argentina con un delay extrañamente largo para los tiempos globalizados. Porque la telenovela “Las mil y una noches” fue realizada y transmitida entre noviembre de 2006 y mayo de 2009 en su país, el más asiático de la Unión Europea, una república laica con mayoritaria población musulmana. Pero fue el año pasado cuando llegó al canal Mega de Chile, con tanto sorpresivo (y barato) éxito en el prime time que meses después siguió la receta la cadena Caracol en Colombia. En dominó, la expansión latina se puso en marcha y El Trece no quiso perderse el tren del enlatado turco con doblaje chileno y cartelito de último boom.
Después de lo sucedido con “Avenida Brasil” y “El patrón del mal”, nadie en el Trece puede permanecer desatento al vuelo de los mil pájaros. Y parece que uno cazó, porque el verano tiene sus bemoles de audiencia, pero en igualdad de condiciones “Las mil y una noches” compite sin complejos con la brasileña “Rastros de mentiras” de Telefe. El producto funciona: ¿qué tendrá este turco?
Se trata de un novelón de desgracias donde nadie tiene un respiro de alegría. Semejante pesadumbre lacrimógena requiere interminables segundos para cualquier acción. Las escenas con primerísimos planos son eternas, musicalizadas con dramatismo y sin diálogos, al punto que dan ganas de empujarlos para que, por fin, hablen. Los personajes, si bien viven en una gran ciudad, tienen un entorno endogámico donde siempre conversan con los mismos y sobre lo mismo, no hay matices ni historias paralelas. ¿Por qué este melodrama con olor a antigualla hace efecto entre las espectadoras? Creo que hay dos razones que calan hondo en el imaginario femenino.
Uno, es una historia tradicional, en una sociedad de varones poderosos que miran con fruición a las mujeres que desean (nadie ya mira así) y a las que buscan poseer y dominar, hombres intensamente misóginos a los que muchas señoras gustarían intentar convencer de que no somos todas igual de zorras. Dos, la protagonista es la maternidad. El amor a los hijos es el valor más importante, por encima de cualquier ambición. Esa capacidad de amar -desde una abuela atada al conservadurismo de su patriarcal marido hasta una joven mamá viuda, arquitecta y autosuficiente- es común a todo el género y lo enaltece por encima del egoísmo masculino. Qué estarías dispuesta a hacer por tu hijo es una muy provocativa (y capciosa) pregunta para las mujeres que trabajan y ganan espacios en el mundo. “Las mil y una noches” vuelve a poner con aires romáticos la vieja, la retrógrada, cuestión sobre la mesa. Y otra vez las mujeres agarraron el guante.

 

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