Sitios Externos, Sociedad / 11 de febrero de 2015

Exclusivo: habla Felipe Noble, el heredero del Grupo Clarín

Nisman, la guerra kirchnerista por su identidad, su hermana Marcela y su herencia millonaria.

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“¿Suicidio lo de Nisman? Ja, ja”, confiaba un Felipe Noble descreído a NOTICIAS en Punta del Este, a horas de la confusa muerte del fiscal, con las hipótesis iniciales todavía calientes. Era un momento inusual para él: horas antes, había concedido a esta revista el primer reportaje completo en toda su vida. Felipe no le escapa a su propio simbolismo; sabe bien lo que significa ser el heredero de Ernestina de Noble, una de las mujeres más poderosas y polémicas de la historia argentina, hoy de 89 años. Pero Felipe es un heredero insólito; entusiasta de los aviones, la mecánica y la fotografía, se viste con remeras viejas y bermudas y maneja un Volkswagen Bora 2005 que, usado, vale unos 80 mil pesos. Su mujer, Vanesa Defranceschi Sadi, está embarazada por segunda vez: espera un varón, el primer nieto varón de Ernesitna.

Hoy, Felipe dice no guardar rencores tras la polémica causa liderada por la jueza Sandra Arroyo Delgado que buscaba determinar si Felipe y su hermana Marcela eran o no hijos de desaparecidos, en el marco de una guerra sin cuartel entre el Gobierno y el Grupo Clarín. En el 2010, la frase “Noble, Magnetto, devuelvan a los nietos” se convertía en un grito de guerra para la primer juventud camporista tras la muerte de Néstor Kirchner. La mirada se le nubla a Felipe cuando recuerda el hecho, pero trata de ser conciliador al respecto. Para él, la causa era “algo montado. Yo tenía una tranquilidad absoluta. Sabía que no iba a pasar”. Sobre Arroyo Salgado, afirma: “Bien o mal, hizo lo que tenía que hacer”. Hoy, tras un resultado negativo luego de extensos cotejos en el Banco de Datos Genéticos, la causa permanece abierta; los abogados de Felipe buscan su cierre tras una apelación. Se define como “apolítico”: la política y el poder no le interesan.

“Apolítico”

“Me resbala”

Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, fue la principal agitadora. Ésto es lo que sintió Felipe cuando Carlotto encontró a su propio nieto, Ignacio Guido, luego de tres décadas de búsqueda.

Ernestina de Noble, dice Felipe, jamás le ocultó a sus hijos el hecho de que eran adoptados. Felipe afirma que siempre tuvo plena conciencia de ello. Sin embargo, hasta hoy a sus 38 años, nunca buscó a sus verdaderos padres.

Padres biológicos

Saber que es adoptado

Felipe afirma tener una buena relación con su hermana Marcela, pero la tensión entre ambos se vuelve evidente cuando NOTICIAS le pregunta por ella. Los estilos de ambos son diametralmente opuestos.

Felipe repite: “Del Grupo Clarín yo estoy más adentro que afuera”. Heredar su parte en el mayor imperio de medios de habla hispana -Ernestina controla junto a Héctor Magnetto cerca del 70% del paquete accionario- se vuelve un desafío cada vez más cercano. De chico, soñó con ser piloto y camionero. Hoy, se aboca a la Fundación Noble, el ala solidaria del Grupo, de la cual es la cara visible. Pero para él, heredar algunos de los medios de comunicación más poderosos del país podría significar “más problemas que otra cosa”.

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