Costumbres, Sitios Externos / 16 de febrero de 2015

MÚSICA

Fiebre de Bachata

Las playas explotan con el ritmo caribeño. Clases y pistas se multiplican. De estilo “grasa” a fenómeno “cool”.

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La bachata explotó este verano. La seducción caribeña creció a la par de las temperaturas y proliferaron las pistas exclusivas y las clases magistrales en los principales centros del verano. Todos quieren bailar bachata.
Los hechos hablan por sí solos: Romeo Santos, la máxima figura del género, hará una doble presentación en el estadio de River a fin de mes con localidades agotadas casi desde el mismo instante en que salieron a la venta. Por su parte, Prince Royce, autor del hit “Darte un beso”, fue el número central en la última emisión del concurso Miss Universo ante más de 600 millones de televidentes. Hasta los productores de ShowMatch se subieron a esta onda e hicieron de la bachata uno de los principales ritmos de la pista. Internet también se hizo eco del fenómeno: en 2014 “¿Cómo bailar bachata?” fue una de las preguntas que más hicieron los usuarios según Google Argentina.
¿Cuáles son los orígenes y los alcances de esta explosión? En esta nota, los expertos nos cuentan la historia del ritmo y las razones por las que encanta a hombres y mujeres en todo el mundo.
Nacidos para enamorar. El origen de la bachata se remonta a la década del ’60. En las cálidas playas de República Dominicana, músicos melancólicos supieron cantarle al desamor y a la nostalgia con un ritmo cadencioso y suave. El género adquirió mayor reconocimiento de la mano de Juan Luis Guerra que, con su “Bachata rosa” y “Quisiera ser un pez” hizo de él un boom y posicionó al ritmo musical en la vanguardia latinoamericana.
En la actualidad, el género mutó y se popularizó como “bachata urbana” con exponentes como los ya mencionados: Romeo Santos y Prince Royce. A su vez, ha generado que grandes cantautores de otros estilos se sumen al fenómeno. Thalia y Enrique Iglesias son dos de los artistas que se animaron a la bachata. Además, el ritmo se fusionó con pop latino, balada romántica y música electrónica.
“Es un baile sensual y muy fácil de aprender”, explica Jazmín Rodríguez, profesora de bailes latinos. El esquema básico de pasos es de ocho tiempos, la pareja baila bien pegada y con mucho movimiento de caderas. “A los alumnos les gusta porque con unos pocos pasos básicos pueden lucirse en la pista”, agrega la profesora que, a través de la página todobachata.com.ar, comparte las clases y eventos que organiza.
Muchos se acercan a la danza con un objetivo terapéutico, lo toman como una actividad para relajarse y conocer gente nueva. De hecho, los grupos que se forman en las academias de baile suelen compartir tiempo extra después de clase. La mayoría elige llevar los conocimientos aprendidos a las pistas.
Muchos boliches porteños se sumaron a la ola bachatera. Azúcar, Frodos y Big Flow son algunos de los más populares. Ahí se mezclan los más experimentados con los principiantes, los que buscan lucirse y los que sólo quieren divertirse.
En un principio, la forma de invitar a que la gente descubriera el ritmo fue a través de las clases de salsa, como estas eran más populares podían contagiar a sus adeptos. Pero ahora la balanza se inclinó en favor de la bachata: “Cuando se acerca una fecha de Romeo Santos la gente se anota en masa en las clases, surge una curiosidad acerca de qué es este estilo. En este momento tenemos un promedio de sesenta alumnos por clase”, confiesa Jazmín.
El dueño de la corona. Luego de que el clímax del reggaetón comenzara su curva descendente, el trono de la música latina abrió paso a su nuevo soberano: Romeo Santos, el denominado “Rey de la bachata”. Con su voz suave (casi femenina) y su actitud osada lideró la banda Aventura por casi dos décadas. En el 2011, emprendió su camino como solista, con un éxito sin precedentes. En los últimos cuatro años agotó las entradas de cada lugar en el que se presentó, incluyendo el emblemático Madison Square Garden de Manhattan.
El ídolo actual de la música latina consiguió que la bachata se expandiera por fuera de los límites latinoamericanos. Ubicó sus románticos acordes en lo más alto de los charts mundiales. Nacido en el Bronx, en Nueva York e hijo de padre dominicano y de madre portorriqueña, el cantautor de 33 años es el gran exponente de la “bachata urbana” y fue el primer artista latino en realizar un show en el mítico Yankee Stadium para el cual agotó en pocas horas las 100.000 entradas puestas a la venta. Así los suburbios norteamericanos constituyeron su primera conquista.
Su segundo disco “Fórmula Vol. 2” se lanzó el 25 de febrero de 2014 y debutó número 1 en la lista Top Latin Álbum de la revista
Billboard. Este trabajo discográfico contó con colaboraciones de artistas internacionales de la talla de Nicki Minaj, Drake, Marc Anthony y Carlos Santana.
En mayo del 2014 presentó el álbum en Argentina y legitimó su reinado al llenar cinco estadios GEBA y conseguir el disco de platino. En los próximos días realizará dos funciones en el estadio de River Plate, el 28 de febrero y 1 de marzo. Las entradas volaron y los fieles seguidores acamparon para conseguir el esperado ticket.
El futuro de Santos no se limita sólo a la música. El cantante de la voz aguda también incursionó en la industria cinematográfica. Aparecerá en la séptima entrega de la saga automovilística “Rápido y Furioso”, que estrena este año y aportará la voz para la cinta animada de “Angry Birds”, que se espera para las vacaciones de invierno de 2016.
Olas, viento y bachata. Mientras la ciudad se prepara para recibir a Romeo Santos en el Monumental, este género playero por naturaleza marca el ritmo del verano. Tanto en la costa argentina como en Punta del Este, el boom de la bachata retumba fuerte: durante el día se puede tomar clases en los balnearios y por la noche bailar al ritmo de los hits caribeños en los boliches de moda.
Según Gustavo Palmer, DJ y dueño del boliche Ku, la bachata es un género que atraviesa las clases sociales. Los jóvenes que concurren a su popular boliche disfrutan tanto de este estilo musical movido como del electro-comercial (David Guetta, Avicii, Calvin Harris). El primero es más elegido por las mujeres, que son las que juegan en la pista, mientras que la mayoría de los hombres sigue prefiriendo la electrónica. Sin embargo, también se nota una proliferación de complejos bailables puramente dedicados a ritmos latinos. En Mar del Plata, se destacan Kongo Bongo, Club Mitre, Centro Asturiano y Kemmer Disco.
Las radios y los paradores también fomentan la fiebre por la bachata y demuestran que este género no se limita sólo a los boliches sino que también es protagonista cuando sale el sol. Algunos se animan a bailar sobre la arena y otros se conforman con tararear los hits que son furor en las pistas.
Bailarla para ejercitarse es otra evidencia del impacto de esta tendencia: “Hoy los géneros caribeños se incorporan a los gimnasios porque su música es alegre, contagiosa y hace que las personas quemen calorías divirtiéndose”, comenta Jorge “el cubano” Rodríguez, coreógrafo e instructor en el Hotel Conrad de Punta del Este. “Noto que mis alumnos se van muy contentos cuando logran seguir los pasos, lo cual también produce un aumento de su autoestima”, concluye Jorge. Además destaca que, al incorporar trabajos de ondulaciones de torso, el baile ayuda a flexibilizar la columna vertebral y fortalecer los miembros inferiores del cuerpo. La clase constituye un entrenamiento cardiovascular encubierto.
Los que prueban este ritmo parecen no poder dejarlo ir. Los profesores notan que muchos se acercan por curiosidad y terminan fanatizados. Es que la combinación de destreza física, con movimientos sensuales y música romántica parece ser una fórmula imbatible para ganar corazones y sentimientos. Habrá que esperar para averiguar si la bachata logra mantenerse caliente cuando el sol deje de quemar y las hojas empiecen a cambiar. Por ahora todo es romanticismo, seducción en la arena y expectativas por la llegada del Rey Romeo. En pocos días, Buenos Aires se cubrirá de bachata.

 

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