Ciencia, Sitios Externos / 25 de Febrero de 2015

DOCTRINAS Y EVOLUCIÓN

La ideología ¿en los genes?

Una teoría afirma que la carga hereditaria influye en las elecciones políticas personales.

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GEMELOS. Muchos de los estudios que relacionan genes y política fueron hechos comparando las elecciones de gemelos separados de bebés.

Durante diez años, el antropólogo evolucionista estadounidense Avi Tuschman, de la Universidad de Stanford, analizó y comparó más de un centenar de investigaciones en áreas como la psicología, la neurociencia y la antropología para entender cuáles son los factores no racionales que hacen que alguien se identifique con ideologías más conservadoras o más liberales, esté a favor del aborto, o apoye una corriente económica.
La conclusión a la que llegó es que la respuesta, o parte de ella, está en nuestros genes, y así lo explica en su libro “Our Political Nature: The Evolutionary Origins of What Divides Us” (Nuestra naturaleza política: los orígenes evolutivos de lo que nos divide). “Si bien no podemos decir que estamos predeterminados a ser conservadores o liberales, tampoco podemos afirmar que somos totalmente libres para elegir”, asegura Tuschman.
Periodista: ¿En qué medida los seres humanos nacen programados para ser liberales o conservadores?
Avi Tuschman: En mucha. La percepción más común es que moldeamos nuestra visión del mundo basándonos en informaciones que nos llegan a lo largo de la vida; que la lectura de las noticias, los comentarios de las personas con las que convivimos y los acontecimientos de los cuales somos testigos son suficientes para definir si seremos conservadores o liberales, tanto en el campo de la política como en el de las costumbres. Pero no es así. Actualmente podemos afirmar que hay una predisposición genética para defender determinadas opiniones. La influencia de la carga genética es tan fuerte como la del medio ambiente.
Periodista: ¿Cómo llegó a esa conclusión?
Tuschman: Para escribir mi libro recolecté y analicé más de cien investigaciones. En algunas de ellas la influencia genética en la formación de los puntos de vista del individuo quedó demostrada por medio de la comparación de lo que sucedía entre gemelos idénticos y entre gemelos bivitelinos, como la conducida por el psicólogo Thomas Bouchard, de la Universidad de Minnesota. Tanto los gemelos idénticos como los bivitelinos (nacidos a partir de la fecundación de dos óvulos diferentes) que participaron en el estudio fueron separados de bebés y criados en ambientes diferentes.
Los gemelos idénticos separados mostraron fuertes semejanzas en sus orientaciones políticas, independientemente de la ideología que tuviera la familia en la que cada uno había sido criado. Entre los gemelos bivitelinos, la variación fue mayor. Varios ensayos similares llegaron a esas mismas conclusiones a lo largo de los últimos cuarenta años. Eso no implica que digamos que la influencia genética nos vuelve prisioneros de una opinión. Lo que significa es que las diferencias psicológicas individuales tienen más relación con nuestras elecciones políticas que el hecho de que pertenezcamos al género masculino o al femenino, a determinados grupos demográficos o a clases económicas diferentes.
Periodista: Y puede inferirse que no somos totalmente racionales al posicionarnos políticamente…
Tuschman: Así es. Otra investigación, coordinada por científicos de la Universidad College London (UCL) reclutó a 90 estudiantes y les tomó imágenes de resonancia magnética para escanear sus cerebros. A través de esas imágenes, los científicos lograron prever cuáles de los estudiantes eran más liberales y cuáles, más conservadores. Aquellos identificados como los que tenían valores de derecha poseían un área del cerebro, la amígdala cerebelosa derecha, más desarrollada. Esa región cerebral es responsable de los impulsos de competencia y precaución. Los estudiantes que se alineaban más con valores relacionados a la izquierda presentaban mayor desarrollo en otra región, el córtex cingulado anterior, que es responsable del desarrollo de características como el deseo de cooperación y la sensibilidad al comportamiento de las otras personas.
Periodista: ¿Hay pueblos más propensos a tener visiones políticas y sociales más conservadoras o más liberales?
Tuschman: El espectro político cambia levemente para la izquierda o para la derecha dependiendo de la historia de esa población. Trazos de personalidades como la precaución, ligados a patrones de voto más conservadores, están más presentes en poblaciones ancestrales situadas cerca de la línea del Ecuador y fuertemente relacionadas con los climas más calurosos. También hay evidencias de que la prevalencia histórica de enfermedades infecciosas en esos lugares puede haber seleccionado individuos que, por temor al contagio, son menos abiertas a interactuar con otras.
Periodista: Pero en países como Bolivia, Venezuela y Ecuador, que están en la zona geográfica que usted describe en estos momentos hay líderes de izquierda… ¿no se contradice con su teoría?
Tuschman: Ese estudio que mencioné antes fue hecho con poblaciones del Viejo Mundo, que se adaptaron y viven en sus ambientes desde hace decenas de miles de años. El continente americano fue la última parte del planeta en ser poblada por indígenas; los europeos y los africanos llegaron aquí hace solo algunas centenas de años. Y es sabido que hay una sólida relación entre poblaciones que históricamente pasaron por largas migraciones y la prevalencia, en dichas poblaciones, de una forma más larga de un receptor de dopamina, el D4. Ese tipo es menos eficiente para recibir la dopamina, un neurotransmisor ligado a la motivación y la gratificación. Esto podría explicar que los pueblos portadores de este tipo tienden a arriesgarse más y a buscar más novedades para conseguir la misma cantidad de dopamina que pueblos más sedentarios.
Esa característica –la disposición hacia los riesgos y las novedades- está ligada a un rasgo de personalidad, la receptividad, que a su vez se relaciona con el liberalismo político. Un estudio que analizó a 39 poblaciones alrededor del planeta descubrió que las poblaciones indígenas de América Latina son las que tienen una mayor proporción de esos genes más largos.
Periodista: De acuerdo con su teoría, la orientación política deriva de tres rasgos de la personalidad. ¿Cómo se relacionan?
Tuschman: En qué medida juzgamos el mundo sobre una óptica tribalista, el grado de tolerancia que tenemos ante la desigualdad y, finalmente, nuestra percepción sobre la naturaleza humana, si es competitiva o cooperativa. Esos tres rasgos de personalidad se mostraron perfectamente mensurables en todos los países que analicé. La tolerancia a la desigualdad y la percepción sobre la naturaleza de los seres humanos (en el sentido de si es cooperativo o competitivo) se relacionan casi automáticamente con los conceptos de izquierda y derecha. El tribalismo es más complejo de vincular.
Periodista: ¿Por qué?
Tuschman: Se divide en tres componentes, que son el etnocentrismo, la religiosidad y la intolerancia al sexo que no sirva para fines reproductivos. Los individuos con ese conjunto de rasgos tienden a tener visiones políticas asociadas con el conservadorismo. Por otro lado, la xenofilia, que es la disposición para relacionarse con otros grupos, el secularismo y la mayor tolerancia sexual están asociados con las visiones de izquierda.
Periodista: ¿Consecuencias?
Tuschman: Los que tienen valores más ligados al conservadurismo tienden a reproducirse entre ellos y a valorizar la defensa de su grupo étnico en contraposición a los intereses individuales. Esas personas, por ejemplo, tienden a rechazar hacer elecciones profesionales que puedan perjudicar sus relaciones familiares. Por otro lado, los individuos de grupos más xenofílicos, seculares y tolerantes sexualmente tienden a hacer prevalecer sus intereses personales en detrimento del colectivo. Eso permite, por caso, que tengan más voluntad de relacionarse con personas de otros grupos. Los liberales dan una importancia mayor al individualismo y menor a los valores de grupo. Y lo contrario ocurre con los conservadores.
Periodista: Esa frase que dice que una persona que a los 20 años no es comunista no tiene corazón, pero que si a los 40 años sigue siéndolo, no tiene cerebro… ¿tiene algún sentido para usted?
Tuschman: Creo que hay una tendencia a tornarnos más conservadores a medida que envejecemos. Actualmente podemos decir que parte de la explicación de eso está en el cerebro, más específicamente en la región del córtex prefrontal. Esa área es responsable por la regulación de nuestras emociones, controlar impulsos y juzgar los beneficios inmediatos en relación con las consecuencias futuras. A diferencia de la mayor parte de las otras regiones del cerebro, el córtex pre frontal continua desarrollándose hasta casi los 30 años. Por lo tanto, es natural que, cuando envejecemos, nos volvamos menos receptivos a las acciones de riesgo y a la rebeldía, más asociadas con las ideologías de izquierda.
La orientación derecha-izquierda en determinada población puede ser distribuida de manera ecuánime en un gráfico, la curva da una leve inclinación hacia la derecha durante la tercera década de la vida. Esos cambios de personalidad que se desarrollan en el comienzo de la edad adulta son, en buena parte, heredadas. Esa alteración en el rasgo de la personalidad es una probable adaptación evolutiva que se adecua a las diferentes fases de la vida.

 

Comentarios de “La ideología ¿en los genes?”

  1. El fanatismo no es solo propio de los fundamentalistas islamicos, aqui se ve el ejemplo de un antropologo adorador de la genetica, se ve que le gusta mas “El gen egoista” que los libros de Antropologia Social

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