Personajes, Sitios Externos / 6 de marzo de 2015

Carlos Portaluppi: “Mi contextura no me condiciona”

Sin planes de volver a la TV, prefiere el cine y protagoniza “Bajo terapia” en el Metropolitan. Vocación, dieta e hijo fanático.

A Carlos Portaluppi ir, venir y volver no le trae ningún problema. Como nunca tomó atajos, no se pierde en el camino y anda tranquilo descubriendo algún detalle nuevo cada vez. Viene del teatro, va hacia la tele, pasa por el cine, llega a la importante sala de calle Corrientes y vuelve a ese espacio alternativo donde las luces apuntan menos.
“Voy donde hay un proyecto que me interese y, a veces, la necesidad te hace ir a proyectos más comerciales. Pero no descuido la pasión que me moviliza que es el teatro, el espacio donde más cómodo me siento y puedo bucear más tranquilo. Es mi necesidad de expresarme, de no morirme. No soy el único, hay quienes lo hacen y otros que ya lo han hecho y se cansan”, dice el actor, desde enero uno de los protagonistas de “Bajo terapia”, del santafesino Matías del Federico, con dirección de Daniel Veronese, junto a Mercedes Scápola, Héctor Díaz, Manuela Pal, María Figueras y Darío Lopilato, en el Metropolitan (Corrientes 1343).
Pero antes, hasta fin del año pasado y desde 2013 cuando se estrenó, estuvo marcado por “Emilia”, la excelente obra de Claudio Tolcachir que llenó cada función en Timbre 4, en el barrio de Boedo, y con la que recorrió Italia y Francia; Puebla, en México; San Pablo y Belo Horizonte, en medio de los preparativos por el Mundial de fútbol de Brasil; y Bogotá, Colombia, donde le llamó mucho la atención la reacción de la gente: “Siempre en cada lugar es distinto y parecido a la vez. Pero en Bogotá pasó algo muy particular. La obra tiene momentos de un humor ácido donde la gente allí se rió mucho más de lo ‘normal’. Nos decían que se debía a la particularidad del público que acostumbra alivianar las cosas y tomarlas con mayor humor. Fue una experiencia, no digo novedosa pero, epa, hay situaciones sumamente delicadas y la gente se defendía por la vía de escape de la risa”, dice el actor acerca de la historia de un padre de familia, Walter, que se reencuentra en la adultez con Emilia (Elena Boggan), la niñera que lo crió. Desde el sábado 28 de febrero, la obra vuelve a Timbre 4 pero no con el protagónico de Portaluppi –comprometido con “Bajo terapia”– sino con Leonardo Calderone, más conocido por su trabajo de guionista que de intérprete.
Noticias: Hay una gran tristeza en “Emilia”, como una dulzura perdida.
Carlos Portaluppi: Porque todos tuvimos una Emilia, alguien que en nuestra infancia se hizo cargo de nosotros: una madre, una tía, una amiga, una vecina del barrio, un tío, un hermano mayor. Me acuerdo muchísimo de dos tías mías que no eran de sangre sino esas vecinas que son adoptadas como tías para uno. Me acuerdo en los brazos de mi tía Tona, saliendo a buscar la leche –porque pasaba el lechero en carreta– con una jarra: tengo esa imagen muy presente.
Cristian, Rodolfo, Carlos y Diego: el tercero de cuatro varones se fue un día, al terminar el colegio, a estudiar Arquitectura desde Mercedes, Corrientes, a La Plata, Buenos Aires. La actuación estaba ahí, agazapada, esperando: “Todavía no lo tenía tan claro, no me había terminado de animar del todo. Nací y crecí en un contexto donde no tenía demasiado estimulo, no veía teatro, ni en mi casa ni en mi grupo de amigos se hablaba del tema. Hice por primera vez algo en el secundario, “Nuestros hijos” de Florencio Sánchez, con la que participamos en un festival intercolegial de la provincia de Corrientes. Ese encuentro para mí fue maravilloso, fue descubrir el mundo”.
Noticias: Fue su revancha porque en la primaria las maestras no lo elegían.
Portaluppi: No me tocaba y siempre uno deseaba ser un Sarmiento o un San Martín (risas). Hasta que me toca esto, no sé cómo se inspiró mi profesora de Francés o que vio en mí, para ofrecerme trabajar.
Noticias: ¿Y en La Plata? ¿Terminó Arquitectura?
Portaluppi: No, llegué a cursar materias de cuarto año. Pero paralelamente, conecto con unas chicas que me invitan a reuniones con un profesor de Buenos Aires y juntábamos plata para pagarle el viaje en el “rápido”. Ese hombre del que, lamentablemente, no puedo recordar su nombre, se venía todos los lunes solo para estar con nosotros y crear un momento. Luego me metí en el Conservatorio de La Plata, que no lo terminé, hasta que decidí venir a Buenos Aires, a estudiar con Lito Cruz, Martín Adjemián, Augusto Fernández, Pablo Ponce y Guillermo Ghio que es mi maestro, mi guía desde que lo conozco –con él formamos el grupo Humoris Dramatis, junto a Marcos Montes y Marcelo Serré–, y el que me animó al unipersonal en “La historia del señor Sommers”, de Patrick Süskind que hicimos en el Picadero.
Noticias: ¿Cuándo empezó a vivir del oficio?
Portaluppi: Desde que empecé tuve la suerte de tener continuidad. Al estudio de Lito iban mucho los productores. Lo primero que hice en televisión fue “Atreverse” pero como extra. Después tuve la suerte de participar con cositas muy menores en “Facundo, la sombra del tigre” (Nicolás Sarquis, 1994), protagonizada por Lito Cruz, que estaba con su barba y su pelo y era maravilloso verlo porque de golpe teníamos a Lito Cruz, pero estaba Facundo Quiroga sentado en nuestras clases.
Noticias: Trabajó mucho con Javier Daulte (“Nunca estuviste tan adorable”, “La felicidad”) y Veronese (“El desarrollo de la civilización venidera”, “Los hijos se han dormido”), dos directores que han sido criticados por involucrarse en el circuito comercial. ¿Qué opina?
Portaluppi: No critico eso. Es una posibilidad que tienen algunos de poder dirigir y está muy bien, el poder llegar con otras formas y contenidos a más gente, a otro público que no va a las salas alternativas. Respeto la opinión de quienes critican pero respeto mucho más a quienes lo hacen, a quienes dirigen. Es tan saludable como aquel actor que es de teatro y tiene que hacer televisión. Antes era tabú.
Noticias: No es su caso: desde el Dominici de “Vulnerables” que lo hizo famoso, el premio Martín Fierro por “Vidas robadas” hasta lo último, el odontólogo de “Vecinos en guerra”.
Portaluppi: Por ahora, no tengo previsto hacer tele. Estoy con “Bajo terapia”, una obra de un autor nacional y no una fórmula probada afuera. En cine, el año pasado filmé una opera prima, “Cinco”, de Juan Ignacio Fernández Gebauer y Nicolás Suárez, con Ana Katz y la participación de Daniel Hendler, donde interpreto a un taxista y ex futbolista frustrado. Pero con “El 5 de Talleres” (la película de Adrián Biniez que se estrena a fines de marzo) no sé si quedará ese nombre (risas). También hice miniseries para la TDA, una de ellas en mi tierra. Es la primera vez que me conecto con mi aire. “Pueblo que fue” se llama, sobre una nena analfabeta vendida para trabajar en casa de una señora.
Noticias: ¿Intenta hacer dieta?
Portaluppi: Intento, intento. Debería intentar más de lo que intento. Hace un tiempo que estoy estancado pero ya lo hice cuando trabajé en “Whisky Romeo Zulu” (película del ex piloto de LAPA Enrique Piñeyro, 2004). Como tenía que bajar (hacía de piloto de avión), la producción me pagó un tratamiento con el doctor Ravenna y bajé 23 kilos. Pero el catering en Rio de Janeiro y los lugares donde filmamos era muy bueno así que todo el equipo engordó a mi par. Por eso no me sentí tan culpable, fue general (risas). Fue la etapa donde estuve más consciente y la mayor inconsciencia viene en este último período pero ya me está pesando, literalmente.
Noticias: ¿Es un tema en su vida?
Portaluppi: Sí, claro que sí, es un tema que no es fácil, que cuesta llevarlo y que no me imposibilita el hacer. Creo que el deseo que tengo por hacer es más que eso, pero sé que me está empezando a limitar en algunas cosas y no quiero prometer, públicamente, algo que por ahí no voy a cumplir pero sé muy bien lo que tengo que hacer y sé muy bien lo que no estoy haciendo.
Noticias: ¿Lo perjudicó o favoreció para algún papel?
Portaluppi: No, jamás, ni me perjudico ni me favoreció. Algunas veces me han llamado para algún personaje donde en el guión veía claramente que decía “gordo”, pero en la gran mayoría de los casos no me han llamado por gordo sino por actor. No me condiciona. Sé que hay un estigma y es motivo de análisis. Por suerte he tenido amores que no me han condicionado por mi cuestión física, ni mis vínculos, ni mis relaciones me han marginado por tener esta contextura. Convivo con esto hace mucho tiempo. La gente sabe lo que soy y cómo soy.
Noticias: ¿Sufrió bullying en la escuela?
Portaluppi: La verdad que no. Ni en mi infancia ni mucho menos en la secundaria, donde éramos tres divisiones y nos pasó algo realmente hermoso que nos unió con nuestras diferencias: el profesor de Matemáticas, Romero, desde el primer día nos propuso organizarnos para hacer nuestro viaje de estudios. Eso hizo que existiera una unidad que hasta hoy existe. Durante la secundaria, las tres divisiones estuvimos trabajando para podernos pagar nuestro viaje a Bariloche y que ninguno se perdiera esa posibilidad, los que podían y los que no podían. Fue, realmente, un trabajo sublime el de ese docente.
Noticias: Vive solo. Cuando llega a su casa, ¿qué música escucha?
Portaluppi: Soy muy ecléctico, cualquier cosa menos Ricardo Arjona.
Noticias: Tiene un hijo, Julián, de ocho años. ¿Y si quiere ser actor?
Portaluppi: Que mi hijo sea lo que quiera. En un momento, me dijo “yo quiero ser actor como papá” y a uno se le cae la baba. Quedó muy fanatizado con “La historia del señor Sommers”, no para de hablar en su colegio de mí con sus compañeros y hace cosas que me emocionan como cuando vamos en el auto y de golpe, baja el vidrio de atrás en un semáforo y le habla al tachero que está al lado: “Señor, señor, ¿lo conoce?”. Y el tipo mira y asiente. “Es mi papá y es el mejor actor del mundo”.

 

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