Sitios Externos, Sociedad / 10 de Marzo de 2015

Florencia Cocucci: la extraña dama de Nisman

Fue citada a declarar ante la Justicia por su relación con el fiscal. La modelo se recluyó en Mar del Plata y está paranoica. Fotos

Por |

Lee los mensajes, pero no responde. Solo le atiende el teléfono a su abogado y a unas pocas personas de confianza. Dicen que está asustada y paranoica. Desde que las fotos que la muestran junto a Alberto Nisman llegaron a los medios, casi no sale a la calle. Se refugia en la casa de sus padres en Mar del Plata, su ciudad natal. Ahí la encontró NOTICIAS el jueves 5, horas antes de las declaraciones de la jueza Sandra Arroyo Salgado. Piernas largas, cintura angosta, labios gruesos, porte de modelo: Florencia Cocucci llama la atención aún sin pretenderlo. Tiene 25 años, estudia Diseño de Indumentaria y la Justicia va a citarla a declarar. Quieren saber si ella era la novia del fiscal.
“Ni la novia, ni la amante, ni nada”, se enoja alguien de su entorno. Cocucci sí aceptó que conocía a Nisman. Ambos frecuentaban el mismo boliche de Palermo y a veces compartían una mesa en el VIP, pero ella aseguró a sus amigos que ese era todo el vínculo que los unía. “Sabía que era abogado y fiscal, que tenía el caso AMIA. Pero Flor no tiene idea de política”, explica la misma persona. Cuando volaron la mutual judía en 1994, Cocucci tenía cuatro años. Nisman ya era fiscal y estaba en los primeros meses de noviazgo con Arroyo Salgado, su ex esposa.
Quienes trabajaron junto a Nisman saben que el divorcio fue traumático. El fiscal atravesó un largo período de crisis personal. Al momento de su muerte llevaban más de tres años separados, pero las discusiones con la jueza eran tan frecuentes y virulentas como cuando eran matrimonio. Ella formó una nueva pareja, él nunca formalizó otra relación pero estaba lejos de ocultarle a sus eventuales conquistas. Arroyo Salgado sabía de la intensa actividad nocturna que había adoptado su ex cuando dejó la casa familiar para mudarse al departamento de Le Parc, en Puerto Madero.
La empleada doméstica Gladys Gallardo también era testigo de los éxitos amorosos del fiscal. Limpiaba el departamento dos veces por semana y no solía cruzarse con Nisman, pero ordenaba el lugar y lavaba su ropa, que frecuentemente daba cuenta de noches agitadas. Sacar lápiz labial de las camisas era una tarea tan difícil como recurrente. “Él le dejaba instrucciones si tenía alguna cena especial. Incluso le especificaba con qué sábanas y almohadones dejar armada la cama”, confía un familiar de la mujer, que ya declaró ante la fiscal Viviana Fein.
Noche VIP. Rosebar abre de jueves a sábados, pero los que saben van los jueves: esa es la noche más exclusiva. La clientela es diversa e incluye hombres de cualquier edad entre 25 y 60 años, incluso más. Empresarios, abogados, famosos. Cocucci iba cada semana. No era porque le gustara particularmente el boliche, sino porque era invitada permanente: no pagaba entrada ni consumiciones. Su bella presencia era retribución suficiente. A veces acompañada por amigas y a veces con otras modelos del staff del controvertido Leandro Santos, el manager de modelos para el que trabaja hace dos años, la joven se movía con gracia en la pista y ocupaba las mesas más exclusivas de la casa. Rosebar queda en Honduras al 5400, en Palermo. El vip está al final de la pista, pero se puede ser demasiado importante para ese espacio: una escalera lleva a un sector mucho más reservado, donde solo hay tres mesas. Una es para los dueños y otra para invitados exclusivos. Ahí tenía su lugar cada jueves el fiscal Nisman. Ahí conoció a Cocucci.
Rosebar es explotado por la empresa Indri SA. En el mundo de la noche, la disco se les adjudica a Carlos Blumenfeld y a Aníbal Mathis, quienes también administraban el icónico boliche Sunset. Pero, en los papeles, la sociedad está presidida por Gustavo Cociña, un monotributista categoría B cuya actividad principal registrada es el “servicio de transporte automotor de pasajeros mediante taxis y remises”. El fiscal tenía buena relación con Mathis, que se divertía presentándole mujeres. A veces se sentaban juntos, brindaban con champagne caro. “Nisman siempre estaba rodeado de tres o cuatro mujeres bellísimas. Altas, delgadas, esculpidas a mano”, exagera un testigo de esos eternos jueves por la noche. Se codeaba con deportistas de elite, empresarios o bon vivants como Guillermo Coppola. Todos discretos.
“Cuando empezaron a decir que era gay, Gladys nos dijo que era un disparate”, asegura el familiar de la mucama. A Nisman le iba bien con las mujeres y era generoso. Quienes compartían la noche con él cuentan que a una le regaló un Citröen C3 y que a otra la ayudaba a pagar el alquiler de su departamento de Barrio Norte, sobre calle Charcas. “A una chica muy linda que conoció en Rosebar la llevó de viaje a Brasil”, cuenta un compañero de tertulia.
Las fotos que muestran al fiscal con Cocucci fueron tomadas en México en noviembre del 2014. Comenzaron a difundirse las primeras semanas después de la muerte desde una cuenta anónima de Twitter llamada “Nisman lujurioso”. Recién esta semana se supo quién era la chica de la foto. Cuando vio su nombre en los medios, Cocucci decidió conseguir un abogado. Le recomendaron hablar con Jorge González Castillo, un hombre con experiencia en testigos incómodos: asesoró a Gabriel Bianco, el ex gerente de Telefe que debió declarar en el expediente de Ciccone por haber presentado a los dueños de la calcográfica con el vicepresidente Amado Boudou, hoy procesado. “Me presenté en la fiscalía en representación de Florencia para notificarme de la situación. Incluso me agradecieron que fuera, porque estaban tratando de identificarla. Van a llamarla a declarar porque quieren que aporte sobre el estado de ánimo de Nisman, pero no va a ser una testigo relevante. Tenían una amistad circunstancial y ella me asegura que nunca fueron pareja”, dijo el abogado a NOTICIAS.
Lo mismo le aseguró Cocucci a sus amigos y en especial a su novio. Está en pareja hace dos años y preocupada por la exposición mediática que además alcanzó a él, un joven empresario textil también oriundo de la costa argentina: es que ella es cara de su marca de ropa. Trabaja de modelo desde que tiene memoria: hace promociones, desfiles, fotos. “Lo que salga”, explica una colega de agencia. Aunque sus padres todavía la ayudan en su manutención, Cocucci trata de tener la mayor cantidad de trabajo posible. “Flor siempre dice que Diseño de Indumentaria es una carrera cara”, asegura su compañera.
Mujeres jóvenes. “No era un hombre al que se le pudieran hacer preguntas”, asegura una chica que conoció a Nisman en Rosebar. El fiscal llegaba los jueves, a veces solo, a veces acompañado. Tenía su mesa, pero era habitual verlo en la pista. Dicen que era un buen bailarín, suelto y canchero. La separación de Arroyo Salgado había sido un golpe duro para el fiscal. Ella le reclamaba que pasaba poco tiempo con sus hijas y él se esforzaba por probar lo contrario, pero el trabajo lo consumía. “Se sabía que era un fiscal importante, nada más. Es un boliche, son conversaciones así nomás, no es que te ponés a contarte la vida”, explica a NOTICIAS la misma chica. En ese ambiente se movía Nisman, frecuentando chicas a las que doblaba en edad.
Había abandonado el psicoanálisis. Prefería los cursos de El Arte de Vivir, una agrupación que enseña técnicas de respiración y que se hizo popular entre famosos como Marcelo Tinelli y Agustina Kämpfer. Nisman trataba de inhalar y exhalar despacio, controlando el aire. Se sabía ansioso y era una manera de combatir el vértigo de su pensamiento. En los días previos a su muerte, casi no durmió: atendió a periodistas, fue a la tele, habló con las radios. Se preocupaba por cómo se lo veía. No quería mostrarse desbordado, pero también había una cuestión de coquetería. “¿Salí gordo?”, sorprendió a uno de sus últimos entrevistadores. Trabajaba su cuerpo con cuidado, como se ve en la imagen que lo muestra en la playa, en malla, jugando en la arena con Cocucci, de cuerpo también escultural.
A veces la respiración no era suficiente. Nisman tomaba. Habitualmente clonazepam, un ansiolítico tan popular que hasta Cristina Fernández mencionó su nombre comercial en cadena nacional durante la apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso. “Toman rivotril”, dijo la Presidenta para ejemplificar los nervios que padece el público al ver las noticias. Nisman se había convertido en noticia.
Aun de noche y en un boliche, no olvidaba que era fiscal. Nadie recuerda haberlo visto a los besos ni visiblemente alcoholizado. Las versiones cruzadas sobre su consumo de alcohol, justo antes de su muerte, generaron una crisis en la agencia de Noticias Infojus, que depende del Ministerio de Justicia. “El alcohol en contenido gástrico es compatible con una mínima ingesta de bebida alcohólica o con fermentación natural de alimentos ingeridos. Es decir que los trascendidos públicos que afirman que Nisman estaba alcoholizado al momento de su fallecimiento no son certeros”, dijo Arroyo Salgado, con las pericias en la mano.
“Nisman jamás le pagó ni una copa a Florencia, mirá si va a ser la novia –asegura alguien cercano–. Y te lo digo con seguridad por un motivo simple: en ese boliche a ella no le cobraban”.
Paranoia. “Está asustada y enojada. Dijeron hasta que era prostituta”, explica una amiga que se ha vuelto custodia de Cocucci en Mar del Plata. Cocucci trata de no salir de la casa de sus padres. No va a boliches, no baja a la playa, ni siquiera va al supermercado. “Si fuese ‘gato’ como dicen, tendría una casa, un auto impresionante, algo. Florencia no tiene nada de eso”, insiste su amiga. Cocucci le dijo que jamás tuvo sexo con Nisman. Ni por placer ni por dinero. “¿Me estás jodiendo? ¡Es un viejo!”, le respondió. Está nerviosa e irascible. “Hasta leyó comentarios que decían que era la mujer que había aparecido quemada en Puerto Madero. Imaginate. ¿Vos no te asustarías?”, replica su amiga. Se refiere a la mujer que apareció quemada en la plaza frente al edificio en el que vivía Nisman, que aún no fue identificada.
¿Cómo se explican entonces las fotos juntos y sonrientes en México? “Fue un encuentro casual: la foto que parece ser de un avión es de un colectivo que tomaron en Cancún”, detalla González Novillo. Es la misma versión que Cocucci dio a su familia y amigos: asegura que ella viajó unos pocos días para hacer una campaña de fotos y que se encontró allá con él de manera fortuita. Se conocían desde octubre del 2013 y tenían “buena onda”. “Si hubiesen tenido algo para ocultar, ¿por qué sacarse una foto? –insiste la amiga–. Se encontraron, se saludaron, tomaron algo. Nada más”.
No dice si la imagen del balcón corresponde a una habitación de hotel o departamento ni si los acompañaba alguien más. Sí que el colectivo no es de línea, sino un transfer de los que usan los complejos de hoteles. “Hay cosas que Flor solo quiere decir ante la Justicia, va a esperar a declarar porque sabe que ahí se va a aclarar todo”, repite la amiga. Ya se presentó ante la fiscal Fein, Santos, su manager: dijo que él nada tenía que ver con el trabajo de su modelo en México, que no era un trabajo que él hubiese arreglado. Mientras la versión trastabilla, la amiga pide que la dejen en paz, que Cocucci no es la chica que buscan.
En este punto, la empleada Gladys le da la razón. Sigue atenta a las novedades del caso por televisión y está convencida: Cocucci no era la novia de Nisman. Al menos no la que conoció ella. “Él le había mostrado una foto, pero era de una rubia mucho más joven que esta chica”, le detalló a su familia. Cocucci recién se tiñó el pelo de rubio en febrero, en Mar del Plata. Pasó ahí las fiestas y luego estuvo gran parte de enero en Punta del Este. Ahí estaba cuando se enteró de la muerte de Nisman, por el mensaje de texto de una amiga. “La empleada dijo que Nisman tuvo una cena romántica el 27 de diciembre en Le Parc y Florencia en esa fecha no estaba en la ciudad”, asegura su abogado. Gladys había felicitado a Nisman por la belleza de su novia. “Vamos a ver cuánto me dura”, le respondió risueño el fiscal.
Mientras los prestigiosos peritos propuestos por la ex esposa de Nisman aseguran que se trató de un asesinato, la fiscalía todavía no parece saber quién era la rubia debilidad del fiscal que tenía en vilo al Poder Ejecutivo por su denuncia de encubrimiento en la causa AMIA.

 

4 comentarios de “Florencia Cocucci: la extraña dama de Nisman”

  1. Y estas alternadoras ,llevan una vida “glamorosa” con algunos casi ancianos ,y le exprimen la billetera con la “chochera” del baboso……..que les compra auto 0km,las lleva a EEUU, México,les regala ropa y unos cuantos $$$$$ por cada servicio.Constituyen una nueva casta de rémoras. ,

  2. “La clientela es diversa e incluye hombres de cualquier edad entre 25 y 60 años, incluso más. Empresarios, abogados, famosos. Cocucci iba cada semana. No era porque le gustara particularmente el boliche, sino porque era invitada permanente: no pagaba entrada ni consumiciones. Su bella presencia era retribución suficiente” ¡eso es más viejo que la humedad, se llama ALTERNADORAS!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *