Política, Sitios Externos / 11 de marzo de 2015

Biografía de Verbitsky: El Perro que ladra y muerde

Anticipo del libro de López Echagüe sobre el periodista. Clarín y contrato en la dictadura.

El improbable documento en cuestión que se perdió en el torrente de excrementos de los empleados del Instituto Nacional Newberiano, lleva el membrete del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery, corresponde a la foja 9, y dice: (…)
3) 13 de setiembre de 1978 – (51º reunión): se da lectura a una nota recientemente recibida del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea, en la que comunica que conforme con lo solicitado por este Instituto, se le ha otorgado un anticipo en carácter de subsidio de TRES MILLONES DE PESOS ($ 3.000.000) para encarar la redacción de la obra. Se resuelve además, encomendar su redacción al señor Horacio Verbitsky previa firma de un contrato.
4) 5 de octubre de 1978 – (52º reunión): se informa que con fecha 15 de setiembre pasado se firmó con el señor Verbitsky un contrato para la redacción de la obra en seis (6) meses, con una retribución mensual inicial de SETECIENTOS MIL PESOS ($ 700.000), que se incrementará en los 5 meses restantes conforme con los índices mayorista a nivel general y con cláusulas punitivas en caso de incumplimiento por parte del causante.
(…) Pedro Güiraldes es hijo del Cadete; sobrino de la diplomática Elena Holmberg; sobrino nieto de Ricardo Güiraldes. (…) Cree que HV es un hipócrita.“(…) La relación entre papá y Horacio era la continuación de la relación de papá con Bernardo Verbitsky. (…) Cuando escribo cosas en foros o donde sea pongo: ‘El ex periodista Horacio Verbitsky’, o también pongo ‘el comisario’, porque es una especie de comisario ideológico. Papá estuvo desde el día cero en Confirmado. Fue una revista que nació con el único propósito de contribuir al derrocamiento de Illia. (…) Por algún motivo, mi viejo tenía una gran afinidad con Horacio, se llevaban muy bien. (…) Pero yo lo que tengo más que nada son preguntas: ¿por qué Horacio Verbitsky, que es como el juez que divide las aguas entre los que están con los derechos humanos y los que no, colaboraba con un oficial de la Fuerza Aérea de familia conservadora? (…) Tengo todos los documentos acá, los que llevaban. Entonces, mi pregunta es: ¿por qué durante los años setenta y siete, setenta y ocho y setenta y nueve, Horacio, que ya había pasado su etapa de Confirmado y abandonado Montoneros en el setenta y siete, colabora con mi papá yendo a Paraguay 727, 5º piso A? (…) Mirá, la perlita de todo. Acá tengo todos los discursos de los comandantes en jefe desde el setenta y cinco hasta el setenta y nueve. ¿Quién creés que escribía esto? Mi padre. En la misma oficina, en el mismo lugar. A mí me consta una vez que papá me dijo que había estado discutiendo con Horacio sobre una frase de un discurso, que decía algo así como ‘la inmundicia que habían limpiado’, hablando de la subversión. Lo habrá escrito Horacio, el Cadete, que era papá, o ambos”. (…)
Acá tengo una copia, le digo a HV. Me inclino sobre el escritorio de su oficina de la calle Lavalle y se la alcanzo. La lee con detenimiento.
Parece contrariado. Dice: no, no, y toma el papel con la punta de los dedos y se pone a abanicar el aire y parece que va a devolvérmelo pero no. Continúa examinándolo atentamente mientras habla.
—No, no, no, no. Esto no tiene nada que ver con el libro de Güiraldes. Yo por el libro de Güiraldes no firmé ningún contrato con nadie. Mi trato fue con Güiraldes y nadie más que Güiraldes. Y no hubo un contrato de una obra ni nada que se le parezca. Esto puede ser un proyecto que en algún momento me plantearon, de escribir una biografía sobre Jorge Newbery que nunca se hizo. Se planteó la posibilidad de hacerlo y nunca se hizo.
Me devuelve el papel. No sé qué decirle. Es que suponía que ese contrato o documento correspondía al acuerdo de escritura y edición de “El poder aéreo de los argentinos”, el libro firmado por Juan José Güiraldes que HV editó y en parte escribió, o viceversa. No tenía la más mínima idea de que hubo en puertas la escritura de otro libro para instituciones ligadas a la Fuerza Aérea en tiempos de la dictadura. (…)
—Yo estaba clandestino, no podía laburar y estaba en la lona. Una de las personas a las que podía ver era Güiraldes, pero Güiraldes no tenía nada que ver con la dictadura, él estaba retirado desde el cincuenta y uno, cuando participó en el alzamiento contra Perón. (…) Ese agradecimiento es la prueba de que yo no tenía nada que ver. Él lo hizo con total ingenuidad.
—Pero no deja de ser un trabajo para la Fuerza Aérea.
—No escribí nada para el Círculo de la Fuerza Aérea. Ayudé a un viejo amigo a ordenar sus valiosos trabajos previos sobre un tema que no guarda relación alguna con la dictadura. De hecho, ninguna de sus propuestas para la navegación aerocomercial fueron tomadas por ese gobierno. (…)
—¿Nunca te asaltó el remordimiento por haber escrito ese libro mientras muchos habían sido y eran secuestrados y otros estábamos en el exilio sobreviviendo con trabajos serviles y sin documentación?
—Ningún remordimiento y no entiendo por qué debería tenerlo.
Página/12 comprado por Clarín. Quiero saber cuándo Página/12 vendió buena parte de su paquete accionario al Grupo Clarín. ¿A fines del noventa y tres? ¿Mediados del noventa y cuatro? HV me mira como si no entendiera el sentido de la pregunta. Echa el cuerpo hacia atrás, reclinando con su peso el respaldo de la butaca, y cruza las piernas. Es diestro en el arte de maniobrar el tiempo, los silencios, la impaciencia del otro cuando la pregunta que se le formula le causa malestar. Porque cae de maduro que sabe la respuesta. Se anuda las manos a la nuca. Dice:
— ¿A vos te consta? (…)
—Lo único que me consta, Horacio, si es que podemos tomarlo como una constancia valedera, es que a partir de octubre del noventa y tres hubo un cambio de política editorial en el diario. Como recordarás, fue después de la investigación que publiqué sobre las patotas del gobernador Eduardo Duhalde, buen amigo de Héctor Magnetto, y el navajazo y las piñas que me dieron en la puerta de mi casa como toda respuesta. Escándalo nacional e internacional, ¿te acordás? En esos días te encontraste con Laura en el bar de la esquina del sanatorio Otamendi, donde me internaron; ella te preguntó, o se preguntó en voz alta, por qué se la agarraban conmigo y no con vos, que escribías cosas más picantes.
“Lo que pasa es que no saben con qué se van a encontrar”, le dijiste, “no saben quién está detrás de mí”. ¿Te acordás?
Le sonríe a Laura:
—Sí, me acuerdo.
—Bien, entonces me fui a España con mi familia, unos veinte días, para airearme un poco, lo sugirió el diario, y cuando volví ya no tenía escritorio, me mandaban a escribir pastillas y pirulos, nomás, me trasladaron a la sección Sociedad, y meses más tarde ocurrió el episodio de la censura total a una nota sobre la provincia de Buenos Aires que el propio diario me había pedido, y entonces mi renuncia.
De nuevo la impavidez de su cara. Da la impresión de no haberme escuchado. Me mira como diciendo: “¿Ya terminaste? Bueno, ahora dejame seguir con el hilo de mi conversación”:
—Lanata dijo que él se fue de Página/12 porque entró Clarín. Ahora, yo sé por qué se fue Lanata de Página/12. Puede ser que, además, sea cierto lo de Clarín, yo no lo sé. Pero sí sé cómo fue la salida de Lanata del diario. Lanata, como ha hecho en todos lados, arma un producto, vende el producto, y después vive de rentas, va de visita, aparece un rato, todos le arman la cosa y él con ese ingenio tan divertido que tiene lo dice, lo que han laburado otros, y cada vez llega más tarde y no va y todo lo demás. Y se empieza a calentar con un proyecto nuevo. Esa ha sido la historia de él a lo largo de veinticinco años. El empezó un programa de radio, en ese programa de radio tenía mucha publicidad de Chiche Aráoz, del Ministerio de Desarrollo Social, y en el diario descubrieron que esa publicidad en el programa de radio era el pago de un reportaje a doble página que le había hecho a Chiche Aráoz en el diario. Hizo el reportaje en el diario y lo facturó en la radio. Por eso lo echaron.

 

2 comentarios de “Biografía de Verbitsky: El Perro que ladra y muerde”

  1. La historia los condena. Por eso inventan un pasado y destruyen las pruebas. Tenemos dirigentes amorales, pero por obre todas las cosas una SOCIEDAD AMORAL. Disfruten del pan y el circo, que a todos le gusta.

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